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El Blog de Sergio del Molino

ENTONCES, EEEHH, ¿QUIERES DECIR QUE...?

ENTONCES, EEEHH, ¿QUIERES DECIR QUE...?

Punset, Eduard Punset. Garfunkel, para los amigos. Hoy ha paseado su estropajosa y portentosa cabeza por las calles de Huesca para recoger, de manos de Marcelino Iglesias, el Premio de Periodismo Digital. ¿Por qué digital? A mí no me pregunten, que yo no reparto premios. Pero, que yo sepa, Punset hace un programa en la tele, no crea páginas web. En fin, es algo que me da esperanzas. Aún puedo optar a un premio de periodismo radiofónico sin hacer radio, o a un premio de periodismo audiovisual sin hacer... Espera un momento, que me dicen que el premio se debe a su labor en la difusión del conocimiento científico y técnico. ¡Acabáramos! Pues yo sigo sin entenderlo. Será que, como habla de cosas de cables y su programa se llama Redes, todo viene a ser lo mismo, todo está conectado y esas cosas. Además, el hombre cae bien y luce mucho más que si se lo hubiéramos damos a un oscuro y anodino diseñador de periódicos digitales, ¿no? Pues no se hable más.

No seré yo quien recurra el inapelable fallo del jurado. Es más, me alegro, porque me da la oportunidad, aprovechando que el Pisuerga pasa por Huesca (¿qué no?, esperen un par de trasvases y verán), de hablar de Redes, esa maravilla televisiva que convierte en basura espacial el resto de programas de divulgación científica que se han hecho antes y ahora en este maltratado país nuestro.

Es increíble, amen de tópico, pero no por ello menos cierto: con Redes aprendo y me divierto. Aprendo de verdad, yo, que soy como un besugo que desecha al instante toda la información que no le interesa. Y me divierto. Mucho, la verdad, aunque esté mal decirlo, pero es así. Punset me parece de los mejores showmen que ha habido en la caja tonta. Con él como personaje me bastaría, pero es que además me asombran los temas que trata, me seduce cómo los trata y me parece genial la gente que entrevista.

Para empezar, le aplaudo esa forma tan poco sana de sentarse que tiene. Recostado, con los músculos relajados, como si se hubiera fumado media docena de porros (quizá se los ha fumado, eso explicaría muchas cosas). Luego, ese colegueo que se trae con los premios nobel que entrevista. Sin protocolo, de tú a tú, directo, sin miedo a meter baza ni a interrumpir sus peroratas. Sin pelotear, pero tampoco siendo arisco. Desgranando como desgrana los temas, traduciendo para nosotros enrevesados razonamientos bioquímicos que, en su boca, parecen adivinanzas infantiles. Llamadme raro, llamad al psiquiatra de guardia si queréis, pero si llego a casa con unas copas de más y no hay perspectivas sexuales a la vista, tirarme en el sofá con unas sobras de la nevera a ver Redes me parece un colofón fantástico para una noche. Con la lucidez del beodo, Punset adquiere una dimensión totémica. Si esto fuera Estados Unidos, Eduard habría creado ya una religión con sus seguidores, y yo renegaría de mi ateísmo por él.

¿Y sus doblajes? Es la persona que peor se dobla a sí misma. Bueno, en realidad no es un doblaje, sino una traducción simultánea, pero su estilo, penoso como técnica, roza lo sublime si lo valoramos como arte escénica. Copia las pausas que hace en inglés, las mismas interjecciones, el mismo ritmo, las mismas coletillas. "Esto que cuentas es muy interesante", y mi favorita, que en inglés es algo así como: "Well, eeeeehh, so, what exactly do you wanna...?", que él mismo se traduce: "Entonces, eeeeh, ¿quieres decir que...?" Es el enunciado que precede al clímax de la entrevista. El orgasmo múltiple, el momento en el que da con la piedra filosofal: es el instante en el que traduce en dos oraciones sencillas construidas mediante sujeto, verbo y predicado, el complejo galimatías que la eminencia de Yale llevaba quince minutos desarrollando. Entonces, ves la luz. Los astros confluyen, el aleph se muestra aterrador ante tus ojos. "¡Claro!", piensas entonces, preñado por su infusión de saber, "¿cómo no lo he visto antes? En Andrómeda está la clave". También piensas: "Si no fuera tan vago, me hubiera gustado estudiar lo que estos señores, pero yo es que soy de letras".

En fin, que quizá no ha hecho muchas páginas web, pero el Garfunkel de la ciencia se merece todos los premios que le den. Por cierto, recuerdo que un amigo quiso hacerle un regalo muy especial a una chica con la que salía, y no se le ocurrió otra cosa que aprovechar un viaje a Barcelona para pedirle un autógrafo dedicado a Punset. Por supuesto, se lo dio con mucho gusto. Enhorabuena, Eduard.

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6 comentarios

Montillaaaa..... -

Ehhh....Ohhhh....Ahh....

Cide -

¡¡¡Viva Gasset!!!

Anakrix -

Y no sois los únicos. Redes tiene el don de hacerme sentir profundamente tonta. ¡Pero no me importa en absoluto!. Yo escucho embobaba a esos señores tan listítimos que hablan de cosas de las que no tengo ni idea y sólo espero que mi cerebro retenga un 0,001% de lo que están diciendo. Con aprender eso ya me doy con un canto en los dientes. Y en cuanto a Gasset, soy fan, sobre todo, de sus despedidas antes del intermedio y al final de programa. Se me quedó clavado uno en el que dijo: "Muchos besos a todos, sobre todo a la maravillosa mujer con la que estuve anoche. Espero que su marido no se entere". Es un crack

Sergio del Molino -

Me encanta Gasset, por supuesto, aunque no siempre compartimos criterio. Pero, incluso cuando pone a parir películas que me han gustado o loa otras que me parecen infumables, me divierte un montón. Es un crack, y no sólo él: los realizadores y guionistas de los reportajes que emite son también brillantes, pero quedan eclipsados por la pelambrera de Gasset.

Antonio Pérez Morte -

Si llamáis al psiquiatra de guardia, pedidme hora u hora y media, porque no sólo estoy enganchado como Sergio a Punset, sino también, como Javivi, a Gasset...

Javivi -

Punset es genial, como lo es su programa. No se qué pensarán "los de ciencias" que rondan por aquí (ingenieros varios, etc.), pero "los de letras" flipamos en colores con esas explicaciones sobre los fractales, la relatividad o la cuadratura del átomo. Será, supongo, porque nos sentimos ("los de letras", insisto) cual bebé recibiendo papilla científica.
Otro día, Sergio, nos cuentas tu opinión sobre ese otro monstruo televisivo, Antonio Gasset... no puedo explicar cuán feliz me sentí al saber que yo no era el único al que no le gustaba (Gasset usó el verbo "detestar") la última película de Amenábar.
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