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El Blog de Sergio del Molino

DATE POR MUERTO

DATE POR MUERTO

Ha pasado en Zaragoza. Una residencia geriátrica comunica a la familia que el abuelo ha muerto. ¿Hace falta que vayamos a identificar al abuelo? No, para qué. Quédense tranquilos viendo el fútbol, que esas cosas son muy desagradables de ver. Ya nos ocupamos nosotros. Es ley de vida, no somos nadie, con la de cosas que había vivido el abuelo... La familia le entierra con los honores debidos. Al día siguiente, el hermano del finado se acerca a la residencia a recoger sus cosas y, ¡oh, sorpresa! El abuelo está desayunando. El que casi se muere de la impresión es el hermano.

El abuelo no había muerto. Anda, qué tontos, que resulta que nos equivocamos, que el fallecido era su compañero de habitación. Para morirse de risa, debió pensar la familia.

El Berlanga de antes hubiera hecho una de las suyas con esta historia. Ya me imagino a Luis Ciges desayunando en la residencia ("¿que dice usted que Franco ha muerto?" "No, Franco, no, señor Luis, el que ha muerto es usted". "Hay que joderse, lo que no inventarán para no pagar la pensión").

De humor negro está España llena. A mi abuelo le encantaba hacer chistes en los velatorios, pero a nadie se nos ocurrió ninguno en el suyo. Esta historia le habría hecho mucha gracia, seguro. Pese a que la familia no le verá la guasa por ninguna parte (ni la familia en sí ni la del verdadero cadáver, que lo hay, por cierto), da gusto comprobar que ni el Ave ni el euro ni la Play Station han logrado socavar ese reducto de opereta negruzca que tanta satisfacción reportaba décadas atrás a los yanquis ricos amantes de los pintoresquismos. De vez en cuando, todavía nos parecemos a aquel país.

(Y sí, podría haber pasado esta misma historia en Francia, pero convendrán ustedes conmigo en que no sería lo mismo: los franceses lo llevarían todo por el lado trágico y habría manifestaciones de indignación en las calles parisinas).

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3 comentarios

Manolete -

Buenooooooo, cómo se entere Zp que hablas de abuelos y no mencionas al suyo...

Sergio del Molino -

jajajaja.
De todas formas, el rey de los chistes sobre la tercera edad es Fontanarrosa, otro argentino loco.

Cide -

yo me quedo con un chiste de Chumy Chúmez:

- Abuelo, ¿le importa morirse en el suelo? Es que si no a los niños les va a dar repelús dormir en esa cama.
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