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El Blog de Sergio del Molino

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

¿Quién puja por los cuadrúpedos? De momento, el tope está, al parecer, en el equivalente a mil euros en liras turcas. O en gallinas cluecas, no está muy claro este punto. Por si no se han enterado, Uner Tan -que no es, como su nombre sugiere, un superhéroe creado a partir de un quiste lumbar de Godzilla, sino todo un señor científico de Turquía- ha acusado a Nicholas Humphrey de pagar a una familia de cuadrúpedos kurdos para que no hablen con nadie más que con este último (al menos, hasta que haya corregido las pruebas del artículo de Science). Uner Tan se atribuye el descubrimiento y dice que el tal Humphrey, que es un ’hard face’ (un jeta, vaya) de la London School of Economics, ha llegado a la aldea y ha raptado a las sabinas deformes. No sé, señor científico turco, pero a lo mejor ellos han accedido sin mediar dinero alguno. Vamos a ver, si a ustedes les invita a tomar una copa Uner Tan, que seguro que gasta mostacho del doce y pachuli por litros, y acto seguido viene Nicholas Humphrey con una botella de chardonais del valle del Rhin y haciendo chispeantes comentarios en inglés de Oxford sobre el pintoresquismo aldeano de los kurdos, ¿con quién se va a cenar esa noche? Está claro, hombre. Lo plantearé de otra forma: "Hola, soy Humphrey (no Bogart, pero casi) y les voy a sacar por la BBC". "Hola, soy Uner Tan, y si no acceden a exhibirse en la programación local de Telekurdistán les rebanaré el pescuezo y expondré sus cabezas clavadas sobre estacas en una cuneta para escarnio de su pueblo". Humphrey no necesita darme mil euros para convencerme a mí, miserable cuadrúpedo.

El asunto es que en el Kurdistán turco han descubierto a unos pobres desgraciados que caminan a cuatro patas y no saben hacerlo de pie. Unos dicen que si es por una lesión cerebral y otros que se debe a una mutación genética, pero mientras se aclaran, la BBC ha plantado sus reales allá y ha puesto a la venta las entradas de esta nueva feria de los monstruos. Muy pronto, en sus pantallas.

Las fotografías que han pasado como avance hablan más de miseria y de humillación que de progreso científico y evocan los tiempos en los que se cultivaba una disciplina llamada frenología, que clasificaba a los individuos en función de su capacidad craneal y esas cosas. Como en la comunidad científica sobran presuntuosos e imbéciles pero no abundan los tontos, muchos colegas de Uner Tan y de Humphrey, sin hacer caso a su disputa sobre la posesión legítima de los cuadrúpedos, han lucido un sano escepticismo. ¿Y qué si andan a cuatro patas?, vienen a decir. Déjenles en paz, que bastante desgracia tienen: no van a aportar nada al conocimiento científico.

Al menos, aportarán tanto como los niños-lobo, las mujeres barbudas, los niños de dos cabezas y las sirenas-chimpancé de las ’freak parade’ del siglo XIX. Y lo aportarán de la misma manera, es decir, obligando a preguntarnos una vez más qué significa esa puta palabra tan manoseada y tan poco usada: dignidad.

Mientras tanto, ¡pasen y vean a los increíbles cuadrúpedos kurdos! No les echen de comer, por favor, que se vuelven agresivos.

Y ya está bien de comentar las noticias del día, que parezco un tertuliano plasta de esos. Mañana volveré a hablar de mis tonterías alejadas de la sórdida actualidad. Hasta entonces.

Foto: fotograma de La parada de los monstruos (1932), de Tod Browning, origen del actual y extendidísmo término ’freak’.

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1 comentario

jcuartero -

Pues a mí, lo de los cuadrúpedos me recuerda a la película de la tribu de los krippendorf
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