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El Blog de Sergio del Molino

DESPRESURIZACIÓN CON LEONARD

DESPRESURIZACIÓN CON LEONARD

El descanso del guerrero. Los soldados españoles del Rif, cuando volvían de pasar una temporada en el blocao, celebraban haber sobrevivido a los francotiradores de Abd el Krim, que tiraban con muy mala uva, a las conservas frías llenas de hormigas, a la mierda acumulada, al sudor del miedo y al sol del Atlas. Lo celebraban corriendo como colegiales a cualquier burdel de Melilla, de Tetuán o de Xauen. Mientras el sol golpeaba los tejados y se escurría hasta caer rendido sobre el empedrado de las callejas, ellos celebraban la grandeza de seguir vivos follando como locos a cuantas complacientes bellezas moras pudieran pagar. El descanso del guerrero.

Yo no vengo de ninguna guerra, pero el primer día de vacaciones siento algo parecido a esa liberación del soldado de permiso que acaba de recibir una palmada del teniente en la espalda: Vaya, hombre. Vaya y diviértase. Sí, mi teniente imaginario. Lo que usted diga.

No me cuelo en ningún lupanar marroquí, pero el alivio que siento el primer día de vacaciones debe ser el mismo que sentían aquellos desgraciados al desplomarse sobre los cojines, atontados por el aroma del té y del hachís. Sólo ahora, cuando la noche cae, la sangre vuelve a fluir con normalidad por mis venas. Se acaba el paréntesis, el derrumbe, el desplome inevitable y delicioso. Como los buceadores de aguas profundas, necesito despresurizarme 24 horas antes de volver a la normalidad.

He vivido la tregua vespertina en buena compañía. Sean Connery y Michael Caine me han llevado más allá del Hindu Kush y, a la vuelta, le hemos contado nuestra aventura a un incrédulo y alucinado Rudyard Kipling, que tomaba notas para publicarlo todo en The Northern Star. Después, me he vuelto a hacer una pregunta recurrente: ¿Es El hombre que pudo reinar la mejor peli de John Huston? Si es así, entonces es la mejor peli de la historia, porque no ha habido nadie más grande en el cine que Mr. Huston. Pregúntenle a su hija Anjelica, a ver qué les dice. Soy un desmemoriado, pero siempre recuerdo que nació en 1951, porque vino al mundo mientras su padre rodaba La reina de África.

Mis segundos acompañantes en esta tarde de despresurización han sido las cavernas bronquiales de Leonard. Jodido canadiense, qué grande eres. Gracias al descubrimiento de Los Soprano, he "revisitado" (dios, qué fea palabra, de verdad, pero estoy muy perezoso para buscar otra) sus discos, y los altavoces siguen arrastrando sus versos mientras escribo esto. No sé qué tiene Leonard Cohen que me da cobijo, me alberga, me retiene junto a él. Bailando ese vals que compuso a medias con Federico García Lorca me he pasado las últimas horas.

Hace un tiempo escribí un oscuro relato que tenía como eje la canción Take this waltz (tiemblo cuando llego al verso que dice "there’s a shoulder where Death comes to cry"), pero es uno de esos cuentos impublicables, que sólo toca las fibras de quienes se sienten aludidos por él. Y es difícil entrar en el juego de alusiones si desconoces la historia que hay detrás. Bueno, lo único que quería decir es que Leonard forma parte de muchas partes de mí. Por eso soporto mal los homenajes que se le hacen. Enrique Morente canta una traducción de First we take Manhattan que no puedo escuchar. Si la original perteneciera a otro artista que no fuera Leonard Cohen, incluso me gustaría, pero siendo quien es, no puedo. Me cabreo y pienso en profanaciones y en los latigazos que merecería el profanador.

Ahora llega la hora de salir a la calle, cenar algo, ver un concierto y dar tiñosa envidia a los amigos que no tienen vacaciones. La fase de despresurización ha concluido. La poesía de Leonard Cohen puede callar durante unos días. Yo ya he salido de la torre de sonido. Everybody knows.

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2 comentarios

Sergio del Molino -

Mario, no es una afirmacion. Era una pregunta. Realmente, no podria elegir una mejor pelicula de Huston. Salud!

Mario -

Joder, Sergio. Afirmaciones como esa de que \"El hombre que pudo reinar\" es la mejor de John Huston no se pueden hacer. Quiero decir, no es justo. Uno no puede contenerse y se pone a pensarlo detenidamente. He repasado con paciencia la filmografía del señor Huston en busca de una respuesta concluyente. No la hay. Sólo me atrevo a aproximarla a un podio que compartiría, para mí, con La jungla de asfalto y La noche de la iguana. Pero ojo porque esta misma opinión va a ser revisada cada pocas horas. ¡joder!
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