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El Blog de Sergio del Molino

HUMOR INTELIGENTE

HUMOR INTELIGENTE

¿Casualidad o premeditación? Nunca se sabe con quienes manejan los hilos de las televisiones, pero en la semana que se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Sigmund Freud, varios canales del cable se han liado a emitir a Woody Allen. Si es casualidad, pensaré que, después de todo, hay un fatum que ordena el caos catódico. Si es algo premeditado, tacharé de obvios y facilones a los programadores, que podrían haber estrujado un poco más sus ya secas meninges.

Pero como a caballo regalado no hay que mirarle los dientes, ayer reposé mi cansancio laboral viendo a cachos y por enésima vez Misterioso asesinato en Manhattan, y extraigo la misma conclusión de siempre, que comparto con un amigo: no sé si odio o amo a Woody Allen.

A diferencia de muchos de quienes me rodean, nunca he sido un entusiasta del neoyorquino, pero siempre he visto sus pelis muy a gusto. Podría vivir sin él, pero a nadie le amarga un dulce. Por un lado, me fatiga que, salvo en estos años de senectud, haga siempre la misma película. Uno acaba hasta arriba de apartamentos neoyorquinos, parejas que se aburren mutuamente y sofisticadas conversaciones en el hall de una galería de arte. Por otro lado, sin embargo, maneja la parodia como nadie. Si sus pelis sólo fueran diálogos brillantes, habría sido barrido por la panda de listillos de Harvard que dominan el arte de la réplica y sus más sofisticadas técnicas, pero hay algo más. Hay cine.

Así que, ante Woody Allen, emito siempre una frase en dos tonos. Puedo decir: "Otra de Woody Allen" con aire de fastidio, o "Otra de Woody Allen" con aire de entusiasmo. Y no sé cual de los dos registros es el dominante, pero siempre consigue reternerme en el sillón.

Creo que lo que no me gusta de Woody Allen son los fans de Woody Allen. Todos esos entusiastas preparados para reir a mandíbula batiente la más insulsa de sus gracias, esos que para hacerse los interesantes en una reunión nocturna empiezan a interpretar algún diálogo o a citarle. "Como dijo Woody Allen...". Dios, qué plastas, cambiad vuestro repertorio de referencias, que a Woody nos lo sabemos ya todos. Con Woody ya no se liga. El mundo se ha vuelto muy competitivo y tienes que ser más selectivo en tus citas. Recurriendo a Allen sólo impresionarás a un pazguato igual de soso que tú.

Pero la verdad es esta: ¿quién no ha intentado romper el hielo alguna vez acudiendo a alguna gracieta alleniana? Venga, que tire la primera piedra el o la valiente que nunca se ha tirado el moco con Annie Hall. Os confesaré algo: yo también utilizo a Allen, pero como a mí lo que más gracia me hace es el chiste que no encierra ninguna enseñanza ni ninguna profunda verdad moral, sino que sólo pretende ser gracioso, yo tiro de una de mis pelis favoritas del judío: La última noche de Boris Grushenko, que es una comedia absurda sin relación con las calles de Manhattan. Por eso me hace gracia, porque no tiene lectura dramática ni te invita a pensar... si no quieres pensar. En cuestiones de humor, a veces lo más inteligente es no pretender ser inteligente, porque del refinamiento a la pedantería hay una fina línea que sólo los maestros saben pisar sin rebasarla. Y de maestros, lo que se dice maestros, siempre hemos ido escasos. Woody Allen es uno de ellos.

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11 comentarios

Anakrix -

Ingeniero, prueba con "Bananas" o con "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar". Nunca fallan...

El futurible ingeniero -

Ya decia yo... le daré una segunda oportunidad, porque cuanod porbé con una suya fue precisamente melinda y melinda y casi me quedo piltrao. Un saludo desde el mundo friki

Sergio del Molino -

Escepticismo, quizá, más que amargura. A ver cómo envejecemos los demás... Muchas gracias, Pato, seas quien seas.

Pato -

JAJAJAJA... Tiene unos golpes buenisimos.

La pena de Woody Allen es que envejecio muy mal y la mala leche que antes "ventilaba" a traves del humor, ahora es una especie de amargura arraigada que poca gracia hace, no?

Igual yo le tengo carino y le rio las gracias, hasta las mas puneteras.

Sergio del Molino -

Venga, daré yo la "turra" (qué palabra tan buena, que voy a incorporar a mi vocabulario) con Woody. A mí, de Boris Grushenko me gusta cuando, antes del permiso, ofrecen a los soldados una representación teatral para prevenir las venéreas. "¡Dios mío, ha contraido usted una enfermedad social!", grita amenazante el personaje del médico. A la salida, se preguntan dos soldados: "¿Y tú, qué vas a hacer durante el permiso?" "Me voy a encerrar en un burdel", responde el otro como quien no quiere la cosa.

Pato -

A mi me gusta mucho Woody Allen, pero no doy la turra con ello ;)

Una escena con la que me rio mucho es justo de esa pelicula, La última noche de Boris Grushenko. Es cuando esta en el palco haciendo el idiota con un abanico. Mas sencillo imposible. Solo recordar la escena ya me hace descojonarme.

Un saludo (y perdon por la falta de acentos... tengo el teclado de huelga parcial, por alguna razon)

Rondabandarra -

¡Ah, se me olvidaba lo de la jota! Próximamente en su tienda más cercana, jejeje...

Rondabandarra -

Yo tengo una teoría muy personal, y es que sus peores películas son en las que cede su papel a otros: "Todo lo demás"-Jason Biggs, "Celebrity"-Kenneth Branagh (allá que te va), "Melinda y Melinda"- Will Ferrell (¡de juzgado de guardia!). Salvo una honrosa excepción; tan honrosa que es, de momento, mi preferida: "Acordes y desacuerdos"-Sean Penn

Severiano Delgado -

Como dijo Woody Allen, probad a buscar con Google la frase "como dijo woody allen".

Es curioso el resultado.

Sergio del Molino -

Hostia, Melinda y melinda fue algo más que un borrón, pero bueno, no importa, Woody ya ha hecho méritos sobrados para permitirse todas las cagadas que le plazcan. Salud. Ah, y ya escuché la jota. Gracias por la primicia.

Rondabandarra -

Lo confieso. Yo sí que soy un entusiasta y no puedo vivir sin él. Pero sí que es cierto lo que dices sobre los fans irredentos, entre los que NO me incluyo. De hecho, “Melinda y Melinda” me pareció un coñazo soporífero, y a “Todo lo demás” no le vi la gracia por ningún lado. Me considero con el suficiente criterio como para saber lo que me gusta y lo que no, y hasta el mejor escribiente echa un borrón.
Dicho lo cuyo: AMO A WOODY ALLEN.
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