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El Blog de Sergio del Molino

GEOGRAFÍA

GEOGRAFÍA

El 63 por ciento de los jóvenes estadounidenses no saben situar Irak en un mapa. Al leerlo, el antiamericanismo más burdo y satisfecho asoma en las sonrisas de muchos. "Qué no pasará con estos yankis, con su ombligocentrismo". Menos mal que ayer, en el programa del Wyoming en La Sexta, se preguntaron algo lógico: Y los españoles, ¿saben dónde está Irak? Una reportera, en un ejercicio de demagogia periodística de nulo valor científico, salió a esa avenida Complutense que yo he pateado hasta desgastar cien suelas, y pidió a los Einsteins que por ahí pasaban que señalaran Irak en un mapa mudo. Creo que ni uno atinó. Los más, señalaban vagamente una zona entre Israel y Afganistán. "Más o menos por ahí andará, ¿no?". Bien, es bueno que el contribuyente sepa que los impuestos que aporta para financiar esa universidad no sólo sirven para pagar a guardaespaldas de diputados corruptos, sino que revierten en una sólida formación.

La cosa podía haberse quedado ahí, pero a la reportera le dio por pedir que señalaran Huelva en un mapa mudo de la Península, y la pobre ciudad andaluza acabó encaramada en la árida meseta. Tampoco Teruel tuvo mejor suerte en esta rifa, aunque terminó situada en parajes de clima más benigno.

Antes de extraer conclusiones estúpidas de esta encuesta sin método ni criterio, debo decir que el error de base es hacerla en Madrid. Probablemente el madrileño medio sea el más lerdo geógrafo de todos los españoles. Para situarse en el mundo, le basta el plano del metro del dorso del abono de transportes. Todo lo que hay fuera de él es un magma desconocido llamado "provincias". Exagero una vez más, pero, ¿a qué tengo algo de razón? He vivido entre ellos. Mi DNI dice que yo mismo soy uno de ellos, y sé que muchos madrileños no distinguen Zaragoza de Zamora. A lo más que llegan es a diferenciar Benidorm de Gandía, que es donde tienen el apartamento de la playa. A mí no me la dan con queso (uy, qué antimadrileño estoy hoy. Eso no es normal en mí. Me habrá venido la regla). Pero eso sí, todos se permiten el lujo de reírse de los americanos que no saben dónde está Irak.

Yo, que amo especialmente las carreteras secundarias y me pasaría la vida viajando si pudiese, alucino con el desconocimiento geográfico, que implica un desinterés y un desapego por tu propio mundo que no alcanzo a comprender. No soy aragonés, y he descubierto Aragón a algunos que sí lo son, pero que creían que más allá del barrio del Actur sólo quedaban los Pirineos. Me encantan los mapas, los antiguos, y si tuviese dinero me compraría un montón de papelotes que dijeran que no hay mundo más allá de las Azores o que África es un gran agujero negro. Disfruto yendo de copiloto y pensando, con el mapa abierto en mil sitios, de qué forma podríamos pasar por ese pueblo en el que venden unos pimientos para morirse sin que la conductora me eche la bronca por meter el coche en una estrecha y serpenteante comarcal. En los viajes intercontinentales, no le quito ojo a la pantalla donde se señala el avance del avión sobre la inmensidad del océano. Sobre el Mediterráneo, jugamos a adivinar islas (¿esa será Córcega o Cerdeña?). Son un montón de placeres estúpidos que te pierdes si no sabes que Huelva, maldito zopenco ignorante, está en el suroeste de España y de Andalucía.

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7 comentarios

Javi -

Totalmente de acuerdo con lo de la incultura geográfica...pero no pienses que ésta es propia o especial de Madrid. De donde vengo, en el sur de España, también abunda desafortunadamente..además de en otras muchas comunidades. Se acabará estudiando la gegrafía de la localidad o del barrio en las escuelas...

Sergio del Molino -

Sí, si yo lo intento, pero siempre que voy la autoescuela está cerrada.

La conductora -

Yo sólo pido que, de vez en cuando, elijas una autopista en lugar de un camino sin arcén por el que no caben nuestro coche y una bicicleta. Y si no... sácate el carné, leñe!!!!!!!

Jessica Acuna -

La verdad es que la geografía puede ser una cosa muy abstracta... para mí lo era y sólo comencé a entenderla más cuando salí de mi pequeña provincia y descubrí que el desierto cambiaba en muchas direcciones.

Sergio del Molino -

Cide: el pueblo de los pimientos es una metáfora, pero en concreto estaba pensando en Espelette, en la Navarra francesa, en la carretera que va de Saint Jean Pied de Port a Bayona.
Javivi: qué te voy a contar que tú no sufras en los Madriles.

Javivi -

Gran artículo, Sergio. Me recuerda ese chiste que dice que se encuentran dos madrileños en Chamberí, y uno le pregunta al otro...
-"Oye, ¿tú crees que hay vida en el más allá?"
A lo que el otro le responde:
-"¡Pues claro! ¡¡¡Si mi novia es de Alcorcón!!!".
Abrazos

Cide -

Por favor, no dejes de hacernos partícipes de tu descubrimiento ¿Qué pueblo es el de los pimientos?
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