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El Blog de Sergio del Molino

ESCENARIOS

ESCENARIOS

Dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. El escenario del crimen, como lo llaman quienes calcan la expresió de la inglesa "crime scene". A los puristas amargados de la lengua les parecerá un anglicismo aborrecible, pero ese calco es perfecto: escenario por lugar. Vivimos en escenarios, lugares que sólo tienen el sentido que les dan nuestros actos. Lugares donde representamos diferentes tramos de nuestra vida y que se cargan con los iones de nuestras emociones. Hay lugares sagrados donde se representan escenas sagradas. Hay lugares secretos donde se representaron ritos sólo para iniciados. Son escenarios.

El escenario del crimen, del beso, del adiós, del te quiero, de la risa. Escenarios donde hicimos interpretaciones brillantes y donde hicimos el ridículo. Donde nos aplaudieron y donde nos abuchearon. Aquel bar donde descubrimos que esos ojos nos estaban pidiendo algo, aquella esquina donde pronunciamos esas palabras duras que nunca creímos capaces de decir, aquel portal en el que nos acobardamos y dejamos tiritando a quien nos pedía un abrazo. Son escenarios que pusieron a prueba nuestra habilidad como actores y en los que queda parte de nuestra gloria o de nuestro oprobio. Es una energía que queda latente y que nos atiza en forma de descarga cuando pasamos junto a ellos. No hay lugares inocentes.

Hay lugares sagrados. Y pienso que son sagrados porque así lo cree mucha gente, que deposita su energía en ellos y los carga con una fuerza terrible. Algo sobrecogedor queda en sus piedras. Pero a mí me interesan los dioses pequeños del lar, las miserias íntimas que quedan escondidas entre dos ladrillos. Me gusta soñar que cada esquina esconde un aeropuerto de Casablanca donde un Bogart cotidiano dice lo que debe decir a una inconsolable Bergman.

Pienso en eso después de escribir lo de mis tres calles favoritas de Madrid. Pienso en eso después de repasar todos los rincones por los que no me atrevo a pasar por si la descarga me arroja al suelo. En lo deprisa que quedan atrás, en lo fácil que es olvidarlos, en lo frágil que es nuestra memoria. La mía, al menos, lo es.

La vida nos trata como actores de reparto, pero en esos escenarios podemos ser protagonistas. Todos tenemos un minuto de gloria, y no es fácil aprovecharlo.

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5 comentarios

Sergio del Molino -

Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
Blog de Anakrix!
¿Anablox?

Anakrix -

Je, je... qué majo, Rondabandarra. Pero esto de los blogs da mucho trabajo. Yo me leo los vuestros, que están bien majos, y comento.

Anakrix -

Yo sentí eso que dices en un lugar al que me acerqué casi por casualidad. La tumba de Machado en Colliure. Estaba por allí de vacaciones y fui a verla por simple curiosidad 'turistera'. Y flipe. Aquella sencilla tumba, llena de poemas y recuerdos que va dejando la gente encima, me dio escalofríos. Es como si allí se sintiera la energía de todos los que se han parado ante ella a lamentar la muerte del pobre poeta exiliado. Por eso, creo que es uno de esos lugares mágicos de los que hablas, Sergio. O al menos, uno de mis lugares mágicos.
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