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El Blog de Sergio del Molino

¿BORRACHO YO?

¿BORRACHO YO?

"No me fío de los que no beben. Temen que se les suelte la lengua y, por tanto, tienen algo que ocultar". Los cinéfilos reconocerán la frase dicha por el misterioso Gutman (Sidney Greenstreet) a Sam Spade (Humphrey Bogart) en una luminosa suite de hotel de San Francisco en El halcón maltés. La película es de 1941, y el cartel que reproduzco, editado por el anarquista Consejo de Aragón y colgado en las paredes encaladas de los pueblos orientales aragoneses, data de 1937. Son contemporáneos, y qué distintos, ¿verdad?

Los revolucionarios han sido abstemios. Los descreídos, alcohólicos. Quizá fue Cuba quien enseñó a los inflexibles izquierdistas que el mundo por ganar no estaba reñido con un buen vaso de ron y una buena jarana de vez en cuando. Al fin y al cabo, Marx no era un monje cartujo precisamente, y le gustaban los puros y el buen whisky de malta. Si hubieran leído a su yerno, Paul Lafargue, habrían descubierto una visión marxista imaginativa en la que la ascesis no existe y sí el hedonismo como justa aspiración humana. Lo mismo sucede si tiramos del hilo de Antonio Gramsci y de Toni Negri, entre otros.

Aunque a muchos les parezca mentira, un rojo que quisiera actuar rectamente debía tender a lo abstemio y, en lo posible, privarse de otros placeres corporales. Era un sacerdocio proletario que hoy causa risa, pero que los militantes se tomaban muy en serio. Beber era burgués y contrarrevolucionario.

¿Qué pensarían aquellos viejos revolucionarios del botellón?

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16 comentarios

Majalinos -

Los carteles editados por el Consejo de Aragóm, se refieren concretamente a tres situaciones a combatir en las zonas de retaguardia.
Un Borracho (Alcoholismo)
Un Vago
El Acaparador.

El alcoholismo tenia una importante repercusión entre los obreros en los años 30, equivalente a las drogodependencias actualmente, una parte del movimiento libertario, lo combatió, sin por ello propugnar nada parecido a la ley seca.

Georgina -

ME encanta el halcon maltes..y a esa escena le tengo especial cariño

Javivi -

Cuenta conmigo para lo que necesites. Estoy en Zaragoza hasta el jueves, por cierto, si me requieres. Ah! Las periodistas francesa e italiana eran majísimas. Esta semana me mandan el reportaje en italiano. (Se que esto no le interesa a nadie, pero es que no encuentro tu direccion de email, hijo. Perdón al resto de comentaristas habituales. Mille scuse ancora).

S. del Molino -

Pero que tontería más grande. Entiendo la gracieta perfectamente. Mille scuse de mi parte por dar la impresión de sentirme molesto cuando no lo estaba en absoluto. Por cierto, estoy pergeñando un affaire de aniversitis con un maestro tuyo. Ya te contaré.

Javivi -

Sergio, nada más lejos de mi ánimo que infravalorarlo. Era una gracieta idiota fruto de pasar tantas horas dejándome los ojos, las cervicales y los hígados delante del ordenador (saco otro libro el año que viene, en cuanto se acabe la aniversaritis). Mille scuse.

S. del Molino -

Ah, Javivi, y era bastante más chungo que el Rollo de antes del fin de la mili. No abogaré por la ley seca, pero la verdad es que la diferencia de ambiente entre los pueblos zapatistas con alcohol y drogas prohibidas y Ocosingo, uno de los sitios más infectos que he pisado, era tremenda. También creo que la diferencia no se debía a la ausencia o presencia de alcohol, sino a políticas de uno u otro signo.

S. del Molino -

Dios, qué sed me está dando todo esto...

Severiano Delgado -

En el número 56 de la revista del Proyecto Hombre hay un interesante artículo gratuito sobre la lucha contra el alcohol en los medios anarquistas durante la Guerra Civil (abajo de la página, "Documentos para descarga").

http://www.proyectohombre.es/

Javivi -

¿Narcos y militares? Me recuerda a cómo eran algunos bares del Rollo antes de la supresión de la mili. ¿En Chiapas también había "mataquintos"?

S. del Molino -

Es verdad, cuando estuve en Chiapas, grandes cartelones a la entrada de las comunidades en resistencia prohibían el consumo de drogas y alcohol. Pero es que los pueblos no zapatistas eran auténticos lupanares llenos de narcos y militares.

Chewica -

En algunas (desconozco si todas, la verdad) poblaciones de Chiapas el EZLN prohibe el consumo de alcohol. Dicen que desde que es asi ha bajado mucho el número de maltratos a mujeres y las muertes en peleas.

Igual es otro el problema, pero a ver quien va hasta alli a decirselo a Marcos...



Rondabandarra -

Yo no opino mucho, que aún me dura la del sábado...

Javivi -

Pues sí, así es... Ni fumar, ni beber (siempre en teoría, claro). Y siempre antes de la guerra. Después... supongo que los que sobrevivieron a las matanzas, las purgas, las reeducaciones, los campos, las cárceles y demás se darían al fumeteo y el bebercio, si les llegaba en la cartilla de racionamiento. Las penas con alcohol, todos lo sabemos, son menos.

Severiano Delgado -

Mi abuelo era comunista de los de entonces. Cuando legalizaron el PCE y el Partido abrió un local en el barrio de Las Fuentes, mi abuelo se negó a entrar porque... ¡había un bar! Él decía que los obreros tenían que ir a la sede del Partido a leer libros y a hablar de política, no a beber vino. Por supuesto, él no bebió alcohol nunca, ni tampoco fumaba. Pero no era raro, más bien era lo común entre los militantes obreros de antes de la Guerra.

S. del Molino -

Hics... ¡gracias! Lo de Caspe lo escribí sobrio, claro.

ENRIQUE -

Me han gustado estas dos últimas etílicas incorporaciones al blog. ¿Por qué será...? Jeje.
¡Ah!, ¡y muy bueno el reportaje de ayer del Estatuto de Caspe y del de los Notables!
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