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El Blog de Sergio del Molino

LA GUERRA DE FUJITSU

LA GUERRA DE FUJITSU

Este año se ha adelantado, y gracias a eso me ha cogido con fuerzas. Otros años, las hostilidades empiezan más tarde y los calores ya han mermado mi combatividad, pero este verano tempranero me ha pillado fresco y con ganas de pelea. Esta vez, tendrán que batirse el cobre, porque no me declaro neutral.

Como en muchas oficinas, en mi planta de la redacción de Heraldo ha empezado la Guerra del Aire Acondicionado. Es un conflicto sordo y corto, del que nadie habla, pero que deja profundas heridas. Es el Yon Kipur de los oficinistas: tomar el codiciado Jerusalén, el termostato del aire acondicionado. En otras ocasiones, decidí declararme no beligerante, aunque pasaba suministros y prestaba apoyo táctico a los que luchaban por mantener el aparato en modo on. Incluso vigilaba y advertía con gestos a las avanzadillas calurosas cada vez que un comando friolero rondaba sospechosamente el mando. Sin embargo, esta vez, declaro la guerra con todas las de la ley. Me significo y voy a por todas: calurosos de la redacción, ¡yo soy vuestro general Patton!

Es horrible, y la batalla dialéctica, actual fase del conflicto, cruel. "Tengo frío", dice la rubia de Cultura. "No me extraña, bonita, vas casi en pelotas", responde con agrio reproche el jardinero de nuestro suplemento, al mismo tiempo que Antón Castro cruza por el pasillo con unos libros en la mano y silbando con disimulo gallego. Elena R. aprovecha ese descuido para apagar el aire, volviendo a su sitio satisfecha de su pérfida hazaña, mientras al gourmet J. L. Solanilla, con tanto cambio de temperatura, se le echan a perder las delicias de lince ibérico que guardaba para su próxima epifanía joyciana, pero no se atreve a decir nada porque, en ese momento, M. García intenta calmar a los combatientes cantando una canción ye-ye a pleno pulmón y a ritmo de rap. Durante la actuación, mi compañera de suplemento, Victoria, se echa un chal sobre los hombros e insulta con descaro mi virilidad por ir por ahí con manga larga.

El caso es que, con tanto guirigay, nadie se atreve a acercarse al termostato, que es sometido a una dura vigilancia. Un movimiento en falso puede desencadenar la hecatombe. La tensión es horrible, densa, insufrible. Y así, haciendo el tonto, nos pasamos hasta septiembre. ¿Entienden por qué los periódicos cambian el tono cuando empieza el calor? No puedes ponerte a escribir serio, porque concentrarte implica perder de vista el termostato, y nadie puede permitirse esa debilidad.

Menos mal que pronto vendrán los becarios de verano y podrán servir de carne de cañón en esta guerra. No saben la que les espera.

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11 comentarios

Javier Torres -

¡Joer como está el patio!

Ahora comprendo las reticencias de mi jefe para poner el acondicionado.

Puso un bebedero de agua fría y ahora se arrepiente porque el personal va y viene...

S. del Molino -

Shhhh, calma, que hay que tener respeto por quienes recogen a los libros huerfanitos... Y no es a quien lo ponga, sino a quien lo admite públicamente.

Rondabandarra de brazos caídos -

Si tuviera que hostiar a todos a los que les ponga (que de ahí a tener fantasías va mucho trecho), el pobre tendría ya los nudillos en carne viva.
Mañana habrá otro Libro viajero. Le estoy poniendo un mecanismo en las tapas para que si no lo registra en el blog le explote ¡en la puta cara! ¡Que se me están hinchando ya las pelotas, coño! ¡Hombre ya!

S. del Molino -

Mapi: razón tienes. Tus acciones disuasorias serán clave en el desarrollo de la guerra de este año. Ha sido una injusticia no reconocer debidamente tu contribución a la causa. Rectifico y me trago mis sucias palabras.
Rondabandarra: ten cuidado con tus fantasías con Victoria, pues tiene un novio de armas tomar. Por menos de lo que acabas de decir, hay cadáveres en las cunetas.

Chewi -

¡Mi admirada F. Nightingale!, también conocida como "La dama de la lámpara". Intuyo que vuestro aparato de aire acondicionado viene con bombillita que se enciende si esta On.

Mapi -

Por cierto, que lista la publicidad de tu blog. Justo debajo tengo un enlace a una página de aparatos de aire acondicionado, cortesía de Google... Quería decir antes que soy la F. Nightingale de los frioleros, tu ya me entiendes.

Mapi -

Sergio, no te puedes imaginar cuán dolida estoy por no haber sido reconocida mi abnegada y voluntariosa colaboración al "Modo On" en la redacción de Heraldo. Además, teniendo en cuenta que soy una de las pocas compañeras y sin embargo amigas que leen tu blog, ha sido algo muy torpe por tu parte.
Así que lanzo aquí mi propia oda: ¿Quién está al ladito del termostato? ¿Quién echa miradas furibundas a Elena R. cuando se atreve a tocar el aparatito? Y más importante todavía: Quién lo pone en modo automático cuando estos frioleros sin compasión apagan el frío pero siguen manteniendo el motor encendido echando vaporadas de calor sin conocimiento? Yo soy como la Florence Nightigale de los calurosos heraldianos. Un poco de reconocimiento, por los dioses!!

Anónimo -

¿Y cómo dices que se llama la rubia de cultura?

:p

Rondabandarra no operativo -

Hablando de hombros descubiertos, que sepas que tu compañera Victoria adelantó a la de La hora wiki en mi ranking de mitos eróticos televisivos cuando los lució tan provocativamente en la gala de los Bajoaragoneses del Año. A desbancar a Mamen aún no ha llegado, pero es que se necesita una voz muy nasal para eso...

Cide -

en mi trabajo tenemos dos zonas, la de calurosos y la de frioleros. En la de frioleros cegamos los difusores de aire en verano. Estamos dividididos por un muro. Esta solución ha funcionado durante un par de años, pero ahora resulta que los cuerpos van cambiando los que eran calurosos ahora quieren ser frioleros, y además hay diversos grados de friolerismo o de calurismo. Qué lío.

Severiano Delgado -

Eso no es nada. Yo trabajo en un edificio inteligente. En cada despacho hay un termostato que en teoría permite regular la temperatura, pero, como el edificio tiene su propia inteligencia, es él quien acepta o rechaza nuestras peticiones, según su propio criterio. A veces le parece que lo mejor es asfixiarse de calor (ya sea invierno o verano), y otras que el frío ayuda a mantenerse joven (sea invierno o verano).

Hoy ha empezado bien, ya veremos cómo se porta.
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