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El Blog de Sergio del Molino

(IN)TOLERANCIA

(IN)TOLERANCIA

Tengo la fea manía de leer indiscriminadamente todo lo que cae en mis manos, y debería ser más selectivo. Mi úlcera lo agradecería. De elegir un poco mejor, me habría ahorrado el presunto costumbrismo de Pérez-Reverte en un artículo que envía desde Buenos Aires y publica hoy El Semanal. Dice el académico de la lengua, con la sutileza palaciega que le es propia: "Os estáis homosexualizando mucho por aquí, chaval. Aunque en plan bien". Se lo dice a su editor argentino en un café, mientras contempla a una homosexualizada pareja que charla en otra mesa. Sigue el prócer de las letras: "Al fin, cuando uno de ellos (de los homosexualizados) me mira, le sostengo la mirada porque no parezca descortés, y al cabo de un instante la aparto, para que tampoco piense -cada cual tiene sus opciones- que tocamos la misma tecla". Como aguerrido marinero que ha pasado tórridas noches en alta mar con tripulaciones masculinas, Pérez-Reverte domina los códigos homosexualizados, y se apresta a arriar la vela mayor, no sea que acabe intruduciéndola en tormentosas y poco exploradas rutas.

¿Por qué dice que Buenos Aires se homosexualiza "en plan bien"? Pues porque la ciudad es destino de gays europeos y yankis con alto poder adquisitivo. Tipos cultos, bien vestidos, que degustan a sorbitos su café y con los que se puede hablar de Mahler si se tercia la ocasión. Nada que ver con las mariquitas gritonas que pueblan los sórdidos barrios de Cartagena. Es decir, que son gente agradable, a la que se puede tolerar. Incluso, algunos, huelen bien. Pérez-Reverte, cual obispo compañero de jarana de Alatriste, da su bendición y anuncia que tolera su existencia, que no le parece mal que tomen un café junto a él, y que incluso dan cierto tono discreto y elegante a algunos barrios porteños. Qué hostias -interpreto muy libremente a Don Arturo-, después de todo, García Lorca y Cernuda eran dos tíos como dios manda, con los cojones bien puestos. Iban por la acera de enfrente, pero sabías que no te iban a dar por el culo si te tomabas unos finos con ellos.

Gente homosexualizada, no temáis, pues Don Arturo y alguno más como él os toleran. La sociedad entera os tolera. Podéis ir en paz a vuestros homosexualizados cubículos.

Don Arturo no lo dice expresamente, pero tras sus palabras subyace el concepto de "tolerancia", uno de los más abyectos que ha parido la ingeniería políticamente correcta. Porque la tolerancia es un acto de generosidad por parte de quien tolera, y una resignación por parte de quien es tolerado. Me recuerda una viñeta de la sección "Para tí, que eres joven", de El Jueves, donde un skin head mira a un negro y le dice: "Estás de suerte, negrito. Te toleramos".

Se tolera el peso de la bolsa de la compra, se tolera a un acosador laboral, se tolera una enfermedad engorrosa, se tolera un dolor de cabeza, se toleran las canciones de Camela en el equipo de música de la vecina adolescente y se tolera un retraso en el autobús, pero a las personas en general no se las tolera. No necesitan ser toleradas. Su existencia, su identidad, su forma de vivir y de expresarse no están condicionadas (no deberían estar condicionadas) por la mirada del otro ni por su parecer. No se trata de que un grupo de tolerantes conceda espacio vital y derechos a un grupo de tolerados. Así no se contruye la convivencia. Por tanto, no hay una homosexualización "en plan bien" ni en "en plan mal". Porque no hay nada opinable -fuera del ámbito del opresor patio de vecinos- en el hecho de que alguien exprese públicamente o en privado sus afectos. No necesita ser tolerado. No necesita aprobación de nadie. Ahí podríamos aprender algo de Amsterdam. Ser tolerante equivale a ir de perdonavidas.

Las cosas eran más fáciles en el siglo XVII, entendiendo por tal ese periodo que empieza con la expulsión de los judíos y termina con el 23-F, con algunos breves episodios de tibia modernidad en medio ahogados a sangre y fuego. Por suerte, aquel tiempo ya sólo pervive en las novelas de Pérez-Reverte y en los delirios radiofónicos de ciertos tertulianos.

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12 comentarios

maka -

Leer "Parejas venecianas" y artículos semejantes, y os dareis cuenta de que estais meando fuera del tiesto......

Chewica -

Yo que estoy siempre muy desinformada, querría hacer una pregunta. ¿A Pérez Reverte ya le han dado el premio planeta? ¿no? Debe estar desconsolado el pobre. Todo llegará.

Mapi -

Jo, es verdad, lo confieso: Pérez Reverte me cae de puto culo. Y eso no quita para que me haya leído casi todas sus novelas, pero ese no es el tema. Tampoco le doy especial importancia al artículo, está tan capullo como de costumbre, pero vamos, ya me citarás tú donde coño ves el respeto y la ternura. Venir a decir que le parece cojonudo que dos homosexuales bien plantados, que se visten por los pies, vaya, estén ahí, pues es como si yo dijera que apruebo con ternura y afecto que los japoneses se animen a visitar Zaragoza. La historia es que a mi no me tiene que parecer ni bien ni mal, vamos, que cada uno hace lo que le sale de la punta de la polla.
Porque claro, si la pareja hubiera sido una mariquita loca y su chulazo, ahí si que hubiera afeado el bello atardecer bonaerense. Anda y que se vaya a la mierda. A mi tampoco es que me haya ofendido mucho, como homosexual de pro que soy (eso sí, bien vestida y sin armar escándalos por la calle), pero nunca pierdo una oportunidad de criticar a este imbécil. Un saludo lleno de respeto y ternura a todos.

S. del Molino -

Por cierto, tanto a Luis como a "ni puta idea", si tan mal leemos, agradecería que arrojárais cierta luz. Aquí se ha dado una visión del artículo, y decir que no sabemos de qué hablamos no sirve para invalidar la argumentación. Con ponerse gallito o con afirmar sin justificarlo que el artículo es "respetuoso y tierno" no debatís nada. Os invito a que rebatáis con argumentos antes de llamarnos ignorantes.
Un saludo.

S. del Molino -

Luis, creo que eres tú quien confunde en Reverte la condescendencia con la ternura.

Luis -

No habeis entendido nada del artículo.Si os cae mal Reverte, decidlo en vez de buscar pretextos para ponerlo a parir. Ese articulo es respetuoso y tierno. Os remito a otros dos anteriors titulados "Parejs venecianas" y "Yo también soy maricón".

ni puta idea -

Por no saber, no sabéis ni de lo que habla. Valiente análisis os sale, por tanto.

Oli -

Me contaba un día una amiga que otra le dijo que le gustaban las mujeres. A lo que ella, muy púdica, le contestó que le parecía muy bien siempre que a ella la respetara.

Es como si te presentan a un maromo en un bar y tu le dices: Soy fulanita de tal, me parece muy bien lo que eres, quien eres, pero a mi respetame.

Asi estamos todavía, catalogando las pelis de Almodovar como de "homosexuales y mujeres" y temerosos cuando caminamos por la calle y nos cruzamos con un marroquí, por poner algún ejemplo. Ahora eso si, a la hora del café todos somos tolerantísimos y a todos nos encanta Almodovar. Mucho más ahora que le están dando tantos premios, hombre.

ENRIQUE -

Efectivamente, abandonemos el concepto de "tolerancia" y empecemos a emplear y ejercer el "respeto". En cuanto al aguerrido Arturito, ¡qué decirle!: que nunca seremos tan machotes y tan listos como él porque nunca hemos ido de corresponsales a una guerra y bla, bla, bla. Quien se crea poco menos que Quevedo por escribir cuatro tacos entre tres palabras es rancio y tonto. Y esa pugna de esta Corín Tellado con barba con el maestro Umbral... De risa.

Mapi -

Chico, el chaval con toda su buena intención que lo ha hecho. Si es que hay gente que no da para más, y este señor es uno de ellos. Pero en esto y en muchas otras cosas, porque sólo hay una cosa más insufrible que leer a este señor todas las semanas: es leer a Carlos Herrera dos páginas más adelante. Bueno, dejémoslo en un 50% de vomitera.

Antonio Pérez Morte -

Y lo bien que os van los artículos de "mi primo" Arturo para descargar adrenalina ¿qué?

¡Ay que mirar la parte positiva!

¡Besos!

Anakrix -

Pensé exactamente los mismo cuando leí ese artículo de Pérez Reverte. Porque no es sólo que él soporte a esas parejas de homosexuales cultos y discretos, es que parece decir que tienen derecho a pasear por Buenos Aires. Qué él, un tipo moderno y sin prejuicios, se lo permite. Hay que joderse... ¿pero quién se cree que es? A ver si nos enteramos, señor Pérez Reverte, la vida sexual de la gente no es asunto suyo y si la opción de alguien le molesta, pues se calla la boca,se aguanta y nos ahorra el tufillo rancio de artículos como este. Me parece que lleva demasiados años con Alatriste a la espalda y se ha creído el papel de caballero español defensor de la honra y la moral. A este paso va a sufrir el efecto Johnny Weyssmuller y terminará, florete en mano, atacando a los enemigos del imperio español...
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