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El Blog de Sergio del Molino

QUERIDO PROFESOR

QUERIDO PROFESOR

Hace unos cuantos domingos viví una extraña sesión doble de cine. La siesta se la dediqué a "revisitar" (le cojo el gusto al palabro, no te creas) Escrito en el viento, de Douglas Sirk. Decadencia, clasicismo, Lauren Bacall, un mundo que se va a la mierda... Ahí estaba Rock Hudson, en la cima de su poderío, reinando sobre los mequetrefes años 50 (la peli es de 1956) con su cara de chico bueno de high school.

Eso fue por la tarde. La madrugada, que siempre ofrece cosas mucho más interesantes, me regaló una producción posterior de Rock Hudson, realizada en 1971 y titulada Pretty Maids All in a Row. El título en español, bastante más acertado, es Querido profesor. En esta extraña peli es Hudson, y no la trama, el decadente. Desmejorado, fondón y con un bigotito setentero muy repugnante, el otrora apuesto Rock interpreta a Michael "Tigger", un profesor-entrenador de una high school de un pueblo playero en la que una alumna ha aparecido muerta y desnuda. En fin, nada peculiar: la típica producción de asesinatos con sus pizquillas de sexo y mal construida tensión. "Tigger" es un enrollado y progre pedagogo muy querido por sus alumnas, a las que se cepilla en el aula a plena luz del día y, por supuesto, asesina cual mantis tras el mortal coito. Pero nadie sospecha de él y el propio detective que investiga los crímenes reclama su colaboración. La estética hippie de la cinta y la banda sonora ya eran reclamo suficiente, pero yo no podía quitarle ojo al pobre Rock, con un pie en el foso, incapaz de disimular su cuesta abajo personal y profesional.

La trama de "terror adolescente" es sólo una excusa para desarrollar unas ambiciones muy elevadas y muy propias de los 70. Querido profesor pretende ser un drama psicológico sobre la percepción mojigata e hipócrita que la sociedad norteamericana tiene del sexo. Está basada en una novela de un desconocido escritor llamado Francis Pollini, y la realiza un director (francés, para más señas) llamado Roger Vadim, que por entonces estaba casado con Jane Fonda. Vista hoy, resulta delirantemente ingenua, de un erotismo desmayado y asténico que ya no se lleva, pero que resulta muy agradable.

La peli tiene más curiosidades: el policía que investiga los crímenes es Telly Savalas, que poco después de Querido profesor se haría famoso al encarnar al detective Kojak. Otra profesora del instituto que también se dedica a iniciar a sus imberbes alumnos en el intercambio de fluidos es la actriz Angie Dickinson, que protagonizaría Dressed to kill (que también va de crímenes, pero está mucho mejor hecha) junto a Michael Caine. En fin, que es uno de esos títulos donde las anécdotas son más interesantes que la historia que se cuenta.

Todo esto viene a cuento porque Querido profesor me ha reafirmado en varias cosas: que me encantan los subproductos de los 70 y su estética y que hay que huir como la peste de quien quiera contar una historia para "motivar un debate", porque insulta la inteligencia del espectador o del lector. Dudo que los yankis reflexionaran sobre su visión del sexo a propósito de las barrabasadas de Rock Hudson. Si quieres debatir, llama a María Teresa Campos. Si quieres contar una historia, cuéntala, y déjate de gaitas.

Ah, y ver a Rock Hudson me ha llevado a reflexionar sobre mi dieta y la vida sana, porque el antes y el después de este hombre es espeluznante. Y eso que creo que todavía no estaba enfermo del Sida que le mató años después. Me voy a preparar una ensaladita y a hacer unas flexiones...

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