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El Blog de Sergio del Molino

COCINEROS

COCINEROS

Una gastrointeritis caballuna me tiene postrado en casa y más aburrido que una mona (¿de dónde vendrá este dicho? Yo no creo que las monas sean seres aburridos). Un dolor de cabeza al que no puedo poner remedio para no terminar de destruir mis intestinos me impide leer más de diez páginas seguidas. Tampoco puedo dormir, así que ayer me pasé el día entero viendo la tele. Por puro masoquismo, me puse el Canal Cocina, y descubrí que saber ligar una salsa no implica saber comunicar.

Muy rico todo lo que iban preparando, pero eché de menos los chistes malos de Arguiñano. Quitando dos o tres cocineros, el resto de los que desfilan por el canal jamás han oído hablar de ritmo, nadie les ha dicho cómo moverse ante una cámara y a ninguno le vendría mal un rápido cursillo de oralidad, cuando no una consulta logopédica directamente. En resumen: aquello es un desastre. Iba a hablar de los que están bien -porque un par de ellos son incluso brillantes- por aquello de que no me tilden de negativo ni amargado, pero me acaba de venir un retortijón y me lo he pensado mejor: si he de caer, me llevaré a unos cuantos por delante. Así que aquí van algunas joyas que jamás deberían haber salido de sus cocinas:

La gallega Iria Castro presenta Platos fríos. Nada que objetar al contenido: trucos para canapés, pinchos, bocatas, fritos... Muy sencillo, pero con un puntito para gourmets. Todo genial si Iria no mirara a cámara fijamente mientras bate una masa, si no se moviera por espasmos y no tuviera algo así como setecientos millones de muletillas que repite monótamente: "así", "venga", "sensacional"... Nada sabroso puede salir de tanta sosez.

Pero hay tres monstruos que no me explico cómo han llegado hasta una pantalla. El primer monstruo son dos: una pareja de gemelos cocineros llamada Miguel y Víctor López presentan Cocina para novatos, donde te enseñan a freír salchichas y a hacer ensaladas de tomate, todo pensado para esos torpes pirómanos de cocinas. El asunto es que los dos tipos pretenden interactuar entre sí, pero el resultado es como esos pececillos que se dan contra el cristal del acuario una y otra vez. No es que no haya feeling, es que aquello no hay por donde cogerlo. Si me dijeran que el programa es una secuela de Torrente, le encontraría algún sentido: son los dos típicos chavales sosos que quizá con unas copas de más logren exhibir ciertas brasas de ingenio, pero que a palo seco y sin drogas no pueden llegar muy lejos. Se les ve buenas personas, los típicos nietos que una abuela enseñaría, pero poco más.

Otro monstruo es un argentino-francés que habla español con un raro acento y prepara platos franceses en Plat du jour. Es un tipo joven y bien plantado, que a priori daría bien en lo audiovisual, pero debe tener el gen de la sosez muy a flor de piel. Es incluso un poco malcarado, cocina muy serio, como si le jodiera estar trabajando. Igual le jode, como a todos en un momento dado, pero para eso dios nos dio el don del disimulo. Literalmente, agria los platos.

Pero mi favorita es Sor Bernarda, que hace pesados postres centroeuropeos en Dulces tentaciones. Entre que sale vestida de monja y que habla con acento alemán, da mucho miedo. Cualquiera se come los rubisplafens que hace. No indica cómo hacer recetas, lo ordena. Y a mí, tanta severidad hace que me entren dudas sobre el origen de los ingredientes. Sor Bernarda, ¿es cierto lo que se dice de que los niños entran en su convento pero nunca más salen?

Conclusión: que saber cocinar es una parte importante, pero hay que hacerse querer por la cámara. Un pelín de esfuerzo, chavales, que this is show business.

Foto: los gemelos de Cocina para novatos.

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3 comentarios

Anakrix -

Es que nadie, NADIE, es comparable al gran Arguiñano. No sé qué tiene este tío, que se pone delante de una cámara y se convierte en el rey del mambo. Y mira que hay cocineros televisivos, pero a su lado, todos los demás son simples aficionados.

S. del Molino -

Ya te leí, ya. Un monstruo el cabrón.
Salud!

Rondabandarra soñoliento -

¡Juas! Te has dejado al gran Joaco, que por no ser, no es ni cocinero. Los que no tenemos cable también tenemos derecho a modorra culinaria. Dedícate a mejorar esas tripas, que ya te lo doy yo hecho: http://rondabandarra.blogspot.com/2006/06/dos-monstruos-de-malos-de-la.html
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