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El Blog de Sergio del Molino

FLANNERY O'CONNOR

FLANNERY O'CONNOR

Ya casi retomado el control sobre mi organismo, pero débil y sin saber qué hacer con el aburrimiento de esta baja prevacacional, hoy por fin he podido dedicar un rato a leer, y he aprovechado para rematar los cuentos de Flannery O'Connor. Mi juicio, por tanto, puede estar nublado por el encierro y las ojeras, y es probable que cambie más adelante.

La obra literaria de Flannery O'Connor llevaba años sin ser reeditada en España, y la editorial Lumen se ha esmerado en reintroducir (o introducir, más bien) a esta autora norteamericana por estos pagos con una muy buena edición a la que se le echa de menos un prólogo más prolijo sin necesidad de caer en la erudición.

Si, tal y como dice el botánico de la literatura Harold Bloom, los cuentistas forman dos bandos, los chejovistas y los kafkianos, O'Connor, como buena narradora americana, militaba en el de los primeros, lo cual no quiere decir nada a la hora de valorarla, pero siempre queda bien esparcir algo de taxonomía. O'Connor es una contadora de historias del sur (de Estados Unidos, no hay otro sur: el sur de España se llama Andalucía, y llamarlo sur es feo) que le tocó vivir. O'Connor habla de la violencia, la incomprensión y el racismo, pero no lo hace desde la tribuna del denunciante, sino desde el banco del observador. Del observador dolorosamente consciente y excesivamente dolorido. Son historias tristes, que abren una brecha en el instante que narran para que el lector se asome a siglos de esclavitud, ignorancia y miseria. De ahí procede el escalofrío que se siente al asomarse a muchos de ellos.

Y, sin embargo, están narrados con la naturalidad del cuentacuentos. Sin afectación y sin efectismo aparente. Las más terribles historias siempre empiezan con "érase una vez". Hay mucha tristeza en sus palabras, pero no emplea palabras tristes. No es el sur de Foulkner, es el sur de O'Connor, el sur visto por una católica irlandesa de filiación demócrata rodeada de protestantes republicanos racistas.

En fin, un buen descubrimiento, pero volveré a leerlos cuando acabe este arresto domiciliario, porque me da la sensación de que me he perdido algo.

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2 comentarios

S. del Molino -

Suerte con tu búsqueda, Jessica. Si no, siempre nos quedará internet y las librerías virtuales. Salud.

Jessica Acuña -

No la he leído, así que buscaré qué puedo hacer para remediar mi ignorancia sobre ella, aunque no sé si está recientemente editada en Chile. De todas maneras, me gustó eso de botánico de la literatura para referirte a Bloom
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