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El Blog de Sergio del Molino

NOMBRES Y POLÍTICA

NOMBRES Y POLÍTICA

¿Se podrá seguir la evolución de una sociedad estudiando tan sólo las listas de los nombres que más éxito tienen en el Registro Civil cada temporada? Últimamente, hacemos reportajes periódicos sobre las preferencias de los padres a la hora de legar un nombre a su hijo, pero, como en todo, no inventamos nada nuevo. Josep Pla dejó anotado en mayo de 1918, en su Cuaderno Gris, una breve historia de los nombres propios en el Ampurdán. En la primavera de ese año, la gripe consumía España, Pla estudiaba sus exámenes de Derecho en la casona familiar de Palafrugell, en plan cuerentena, y estaba casi tan aburrido como yo. El estado ideal para elucubrar sobre chorradas. Como en toda la España rural, los nombres se cogían del santoral, por tradición patronímica o por casualidad de fecha. Hasta que llegó el impío y maldito siglo XIX:

"Les primeres filtracions singulars, a l'Empordà, en la tradició dels patronímics, es produïren a l'época del general Espartero. Els Baldomers empordanesos que hem conegut -i coneixem- se'n diuen perquè aquest general se'd deia. Els Emilis venen de Castelar. Els Nicolaus, de Salmerón. Etcètera. Després vingueren els noms clàssics, sempre alternats amb els científics: Ulisses, Arquímedes, Darwin, Hermògenes, Edison. Les senyoretes foren anomenades Salomé, Llibertat, Harmonia... Aquesta curiosa revolució nominalista s'acabà en una riallada per un excés de zel en pretendre un excel·lent ciutadà de Begur posar al seu fill el nom de Comas i Solà després d'haver contemplat la lluna, amb entusiasme indescriptible, a través del telescopi del observatori Fabra."***

La pasión política siguió dejando su huella en los que menos culpa tienen durante todo el siglo XX. Que se lo digan a todos los Boris, Vladimiros y Lenins que hay en América Latina. O a los Ikes o John Fitzgeral de Estados Unidos y a los José Antonios de España, aunque la normalidad de este último nombre hace que los politizados pasen desapercibidos y se confundan en la gran masa de José Antonios. Por otro lado, es un nombre, como casi todos los compuestos, en vías de extinción. Hay dos indicadores claros de que este país ha entrado en la posmodernidad: la desaparición de los nombres compuestos y de los hombres con bigote. Por lo demás, la política ya no da nombres. Señal de que quizá hemos alcanzado un saludable nivel de pasotismo. Y todavía espero el no muy lejano día en el que oiré a una madre gritar en el parque: "¡Bisbal, deja en paz a Juan Pablo Segundo y dale la merienda a tu hermano Benedicto!".

Por cierto: cuidadín con lo que hacéis con estos calores vacacionales, no vaya a ser que os veaís haciendo cola en el Registro Civil dentro de unos meses. A protegerse, nenes, y felices vacaciones a quienes ya las estén disfrutando.

*** Trad.: "Las primeras filtraciones singulares, en el Ampurdán, a la tradición de los patronímicos se produjeron durante la época del general Espartero. Los Baldomeros ampurdaneses que hemos conocido -y conocemos- se llaman así por el general. Los Emilios vienen de Castelar. Los Nicolases, de Salmerón. Etcétera. Después vinieron los nombres clásicos, siempre alternados con los científicos: Ulises, Arquímides, Darwin, Hermógenes, Edison. Las señoritas fueron llamadas Salomé, Libertad, Armonía... Esta curiosa revolución nominalista acabó en una carcajada por un exceso de celo, al pretender un excelecente ciudadano de Begur ponerle a su hijo el nombre de Comas i Solà después de haber contemplado la luna, con entusiasmo indescriptible, a través del telescopio del observatorio Fabra".

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8 comentarios

mikaela -

hello me gusta la politica soy mikaela

Anakrix -

Jua, jua... eso sí que no me lo habían llamado nunca!!!

S. del Molino -

Anakrix: en marxista, podría llamarte superextructura resistente de un modo de producción extinto.

Anakrix -

Resto de tinieblas medievales hispánicas?? Joé, tío, nunca me habían llamado eso...
Y Cide, tengo que discrepar, que mi padre lleva bigote pero de facha tiene poco el hombre...

S. del Molino -

Anakrix: sí, sois restos de tinieblas medievales hispánicas.
Cide: pues fíjate, yo he conocido a menos Sergios, pero sí que es un nombre muy común, que debió tener su momento de esplendor, lo que lanza una espesa sombra sobre la capacidad imaginativa de mis progenitores. Tendrían otras cosas en que pensar.

Cide -

Boris Izaguirre decía que había comprobado que en España los hombres que llevaban bigote (sin barba ni nada más) o eran gays o eran fachas.
De los nombres, todos son modas. Mi nombre de pila también es Sergio. Nunca he ido a un sitio con gente de mi edad en el que no hubiera otro Sergio. Ahora ya no lo ponen. Supongo que cuando tenga 80 años (si llego) Sergio será un nombre de viejo. Como ahora lo es Mariano o Teodosio.

m ; ) -

Libro maravilloso. A ver si lo encuentro. Gracias.

Anakrix -

Mi padre lleva bigote, yo tengo nombre compuesto...¡Dios! ¡Somos el fin de una era!
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