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El Blog de Sergio del Molino

TURISTAS VS. VIAJEROS

TURISTAS VS. VIAJEROS

Por lo general, dividimos el mundo entre listos y tontos para situarnos en el bando de los listos y dejar al vecino del tercero, al jefe o a ese cuñado del Betis en el de los tontos. Este esquema suele ser válido para toda persona en todo momento y situación, incluido yo, imbéciles lectores. Sin embargo, en algunos ámbitos está mejor visto que en otros. Por ejemplo, en un escritor o en un artista suele quedar bastante feo y el necio vulgo lo interpreta como síntoma de gilipollismo agudo, la mayoría de las veces con acierto. Pero en otras áreas, hacer esta operación da prestigio. Es el caso de los viajeros que no quieren ser turistas.

Suele ser una pregunta recurrente cuando se entrevista de De la Quadra Salcedo o a alguien que acaba de volver de una travesía por la micronesia en un tonel de cerveza escocesa del siglo XVIII: "¿Qué diferencia a un viajero de un turista?". La respuesta es casi tan original como la pregunta y viene a ser del tipo: "Por favor, está clarísima. Mientras que los viajeros somos [añádase toda suerte de epítetos laudatorios y altamente seductores que se encuentren a mano; puede valer cualquier articulillo de Sánchez Dragó sobre sí mismo], los turistas son [introduzca aquí un extracto de cualquier discurso antisemita de Hitler o de Goebbles]". El lector que lee entrevistas de este tipo -generalmente un turista que viaja en el tiempo preacordado con la empresa responsable de su nómina-, lejos de sentirse insultado, aplaude la gallardía del Robinson de turno. "Es verdad, menos mal que yo no soy como esos turistillas -y, mirando a su cónyuge, absorto/a en el crucigrama, añaden en voz alta: María/Manolo, tienes que leerte esta entrevista, dice lo que yo pienso de esos turistas. Tus padres sí que son turistas, que no hacen más que turistear y no me viajan nada". María/Manolo asiente mientras piensa: "Yunque de platero, tas".

Los viajeros (como los listos y los guapos) se quejan de que la suya es una actividad en vías de extinción. Se ven a sí mismos como finales de raza, como gatopardos que se resisten a aceptar un puesto honorífico en el Parlamento de Turín y prefieren morir enrocados en sus olivares y en sus fincas ruinosas y agostadas. Quieren guardarse el derecho de mirar por encima del hombro, pero los touroperadores vienen pisándoles los talones.

Yo también odio el turismo masivo, para qué nos vamos a engañar. Es más, tengo cierta tendencia a odiar lo masivo. Incluso los conciertos me gustan más en una sala pequeñita y con aire para respirar. Pero eso son manías mías que no pretendo elevar a categoría universal. Trazar la frontera entre un viajero y un turista es una tarea que me rebasa. Si salimos de los obvios extremos entre la parejita de luna de miel en un todo incluido y el pirado del chaleco de los mil bolsillos que come escorpiones himalayos sin sal, todo lo que está en medio se confunde y se entremezcla. Hoy, el mundo ya está descubierto. Con una tarjeta de crédito y una maleta te puedes plantar prácticamente donde te plazca, y en todas partes encontrarás un agente turístico para facilitarte o amargarte la estancia.

Michael Palin, ex miembro de los Monty Python, realiza ahora unos maravillosos documentales de viajes en la BBC. Le he visto en la línea que separa las dos Coreas; en un inverosímil pueblo filipino; yendo del norte de Chile a La Paz en un tranvía alemán reciclado que hace el trayecto por el desierto a 25 kilómetros por hora, y cruzando de Alaska a Kamchatka. Mr. Palin me ha provocado envidia de la mala a paletadas. Pero hay una enorme diferencia entre él y la mayoría de los "viajeros" audiovisuales o periodísticos que he seguido: Palin trata de enseñar el mundo como un lugar maravilloso que merece la pena ser vivido, y transmite la sensación de querer compartirlo con nosotros. No dice: "Yo estoy aquí". Dice: "Mirad esto". Por eso le perdono todo, por el cariño y el buen rollo con el que va por el mundo. Todo un señor viajero.

PD: Hablando de viajes, la revista La magia de viajar por Aragón publica en su númerio de este mes un reportaje mío sobre una más que recomendable escapada a las tierras fronterizas entre Castellón y Teruel: templarios, carlistas, silencio y lejanía. Y todo, a un paso. Ideas que os doy para el veranito.

Foto: Michael Palin, cuando todavía era un Monty Python.

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8 comentarios

spaguetti -

cada día me dan más asco los horteras culturosos que te miran por encima del hombro porque te has ido de vacaciones a fuengirola 15 días con tu cuñao o has logrado ahorrar lo suficiente para pagarte nueve días ocho noches en un todo incluido en fuerteventura (o en el mejor de los casos en punta cana); mientras ellos se han ido un mes a "pasarlas putas" a la india. Comiendo y bebiendo cosas que harían vomitar a un sapo y durmiendo en lugares, como poco, llenos de ladillas. Todo esto, eso sí, bajo un halo intercultural,de respeto hacia el diferente, de mezclarse con la población, ser uno con el cosmos; que te hace sentir, como poco, como un hijo puta o una mierda de tio que no sabe vivir la vida. Pués que quieres que te diga, prefiero vivir acomplejado con mi dry-martini (o mi cervecita) en mi tumbona en Gandía.

S. del Molino -

Pues un amigo que trabajó un tiempo de guardia jurado en el Palacio Real contaba que los japoneses eran los más respetuosos y los que con más interés seguían las explicaciones, mientras que los yanquis lo toquiteaban todo y tenía que ir detrás de ellos explicándoles que las mesas rococós con mosaicos romanos no son para dejar latas de Coca-Cola en ellas.

El turista incidental -

En el estupendo comentario del ínclito Sergio falta una categoría: el japonés. Hay quien dice que, como son tantos, el gobierno les obliga por turnos a pasar una parte del año fuera de sus islas, y yo me inclino por pensar que es cierto. Los grupos de japoneses atraviesan los lugares, los paisajes, los museos, las calles, las ciudades, los países... el universo mundo en suma, como el cuchillo la mantequilla. Sin perder esa expresión de estreñimiento, sin mostrar casi nunca interés por nada, las bandadas de japoneses, queridos amiguitos, aletean desde su Japón natal llenando los bolsillos de las compañias aéreas, y se desparraman por todo el mundo sin que ningún ornitólogo hasta la fecha haya dado cuenta de las causas de semejante migración.

Javivi -

Respeto, respeto... con voz de Lopez Vazquez o, mejor aun, de Escohotado (en la ultima cancion de Honestidad Brutal, A. Calamaro). En ese mismo corte dice algo que me viene al pelo: "Lo que importa es vivir". Pues eso. No importa si como turista, como viajero, como paquete de moto o a bordo del Azor, lejos o cerca, solo o acompanyado. Lo que importa es viajar.

Chewica -

Yo por eso no te miro mucho, me conformo con admirarte. :P

Te digo esto por no hacer mención a lo que opinaría Sanchez Dragó sobre tu foto en el blog. Deberías haberte calzado tu bufanda (aunque fuera via Photoshop) en la foto playera, para poder criticar.

Señor del Molino: Respete, respete (con tonito de López Vázquez).

S. del Molino -

Pues yo me voy a comprar un foulard de seda y voy a contar batallitas africanas en una terraza de les Champs Elysées mientras bebo campari con una rodajita de lima. Sucias turistas, no sois dignas ni de mirarme.

Anakrix -

¡Exacto, Sergio! Soy turista, y a mucha honra. A mí ya me gustaría poder ser viajera y pasarme un par de años entre Buenos Aires y Nueva York, para conocer bien a fondo ambas ciudades. Pero como soy una currita y tengo las vacaciones justas, me conformo con hacer un par de viajes al año de una semana cada uno. No dan para mucho, de acuerdo, pero no veas cómo los disfruto. Y así, poquito a poquito, voy conociendo mundo. Nunca seré una viajera, pero que me quiten lo bailao...

Chewica -

Cuando en tu targeta de crédito apenas hay para pagar unas buenas zapatillas que desgastar en un viaje, que te ha supuesto gastar los ahorros de todo un año, no puedes elegir entre turista y viajero. Hasta ahora mi filosofía era visitar todo lo gratis y guardar los ocho euros de entrada para una cerveza. Y la cantidad de cosas que hay que ver sin hacer cola...

En fin, enhorabuena por la reflexión. Me ha gustado mucho.

Besitos de una turista imbécil.
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