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El Blog de Sergio del Molino

TELEFILIA VERANIEGA

TELEFILIA VERANIEGA

Probablemente me equivoque, pero creo que fue mi tocayo Sergi Pàmies quien acuñó el término "telefilia", en un intento de hermanarla con la "cinefilia". Yo me confieso aprendiz de teléfilo y me gusta que cada vez haya más gente que reconozca este vicio, porque poco a poco, si la cosa va a más, iremos creando un cuerpo crítico como el de los cinéfilos. Pero todavía nos queda un largo camino por recorrer: ser cinéfilo no sólo está bien visto, sino que es una forma elegante de acceder a la cultura. La telefilia, sin embargo, se disculpa como una excentricidad que no se puede tomar en serio, pero eso es porque no se asumen como intercambiables ambos términos y se juzga al teléfilo como un ente frívolo deglute "pogramas". Pocos entienden que, de la misma forma que el cinéfilo cultiva su gusto y educa su criterio para no tragarse sin más American Pie 28 o Torrente 56, el teléfilo refina su sensibilidad y cultiva sus gustos personales. Es más, los teléfilos suelen ser los primeros que abominan con razón de la bazofia que inunda las parrillas, como los cinéfilos despotrican de la última simpleza adocenadora que sale de los grandes estudios.

Si de verdad el mundo audiovisual tuviera la unidad a la que parece tender, no haría falta distinguir entre teléfilos y cinéfilos, pero como el cine es cultura y la tele es la anticultura, no está mal la taxonomía. Algunos teléfilos -incluso los aprendices como yo- tenemos dos dramas comunes con algunos cinéfilos: a) nos parece que la calidad de las producciones "made in Spain", salvo dos o tres destellitos, hace aguas por todas partes, y aguas putrefactas, por eso miramos al extranjero; b) los estrenos de verano son una tortura añadida a los calores y a los aires acondicionados a tope.

Como aprendiz de teléfilo, me remito a las parrillas en vigor para ratificar la frase a). Si encuentran algo español (ojo, que hay mucho formato extranjero que se vende como español) verdaderamente original, ambicioso, digno y agradable de ver, díganmelo. En cuanto a la segunda, en lo que a mí respecta, dos estrenos han salvado este verano, y los dos han sido en Cuatro.

El primero, Queer as Folk, me cayó muy gordo al principio. La serie -que es una versión americana de una británica- pretende retratar el loco loco loco mundo homosexual de comienzos del siglo XXI. El primer capítulo no me gustó nada. Me pareció falsamente provocadora, tópica y de una superficialidad tan superficial que no percibí trama alguna. Sin embargo, la retomé una noche después de un paseito por la playa y -quizá por mi apacible disposición- la he encontrado más que digna. Personajes bien dibujados que parecen volverse más redondos conforme avanza el "culebrón", pasablemente interpretados por actores contenidos -con unos guiones que invitan al histrionismo- y unos conflictos admirablemente bien resueltos. El montaje tiene ritmo, los ambientes están bien escogidos y los diálogos, quizá el punto más débil de la serie, son correctos. No es la bomba ni creo que cumpla su ambicioso propósito de labrar un friso sobre el mundo homosexual contemporáneo, pero se deja ver y engancha.

El otro estreno, de una calidad sensiblemente inferior, es una serie de amigos treintañeros en trance de decidir el rumbo de sus vidas, con todas las pajuelas mentales simplistas consecuentes. Se llama Amor, secretos y sexo, y lo que más me gusta -quizá lo único que me gusta- es su estética y su estructura. Con técnicas sacadas de la publicidad y del vidio-clip, cada episodio se compone de secuencias cortas muy eficaces y efectistas a la vez. La serie bebe de la tradición filoadolescente de Melrose Place y los guiones no son nada del otro jueves, pero están presentados con corrección. Lo peor: su afán de trascendencia y lo pasados de rosca que están algunos actores, como Eric Balfour (el novio de Claire en A dos metros bajo tierra, cuya tercera temporada, por cierto, ya ha salido en DVD). Como curiosidad, la directora de esta serie, Rachel Talalay, fue la realizadora de la sexta parte de Pesadilla en Elm Street y su currículum está llenito de incursiones en el género del terror. Esta serie supone para ella un cambio de registro considerable.

Y ya está por mi parte en lo que a tele estival se refiere. Las reposiciones de House y de Anatomía de Grey animarán un poco las noches catódicas, porque está muy malita la cosa, oiga. Y si no, siempre nos quedará el DVD: voy a por la quinta temporada de Los Soprano y a por la tercera de A dos metros... Aquí hay cuerda para rato.

Foto: fotograma de Queer as Folk.

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7 comentarios

marvision -

me encanta, no se de que hablais, debe ser que no se ni encender la Tv...perfecto

Anakrix -

Yo soy teleadicta, porque en la tele hay cosas muy bien hechas. ¡Si hasta Carlos Boyero dice que el mejor cine que se hace ahora mismo está en las series de televisión! De todos modos, las dos de las que hablas me parecen flojitas, Sergio. Se dejan ver, porque son entretenidas, pero flojitas. Yo, ya puestos, me quedo con "A dos metros bajo tierra" y "Los Soprano", a las que también mencionas, y que me parecen dos verdaderas joyitas

El futurible ingeniero -

Yo aporto un termino más evolucionado aún: friki-telefilio. No veo nada la tele, aunque estoy al tanto de ella: películas, series, documentales... Y lo que me interesa me lo descargo gratuitamente, sin anuncios y lo veo al horario que más me convenga. Un saludo

Mapi -

Ah! qué ganas tenía de zanjar esta agria disputa ;oP un beso guapo.

S. del Molino -

jajajajajajajajaja.
Mapi: bueno, respetemos la verdad por una vez. Que Perdidos me parezca una engañifa efectista no quiere decir que no la considere una buena serie. A mí me aburre un poco esa tensa espera sin resultados, pero no está mal. Desde luego, está infinitamente mejor que estas dos series veraniegas, que no son nada del otro jueves, pero alegran un poco un verano soporífero. En otoño, pasarían desapercibidas, pero en el desierto veraniego lucen un montón.
Chewica: No sé si tratan de reprimir su mueca de desprecio. No es eso exactamente, pero es verdad que no se creen que de verdad te pueda interesar esto al mismo nivel que te pueda interesar una novela o un disco. Lo toman como un toque frívolo más o menos entrañable.
Besos a ambas.

Chewica -

Si que estamos mal vistos, si. Pero esta muy bien tener sitios como este (incluso un término para denominarnos, que desconocía) para poder hablar de estas cosas sin que te llamen friki. Decir que estas enganchado a algo de la tele suele provocar que la persona que te escucha ladee la cabeza y trate de reprimir, sin conseguirlo, una mueca de desprecio hacia ti. Y a mi me da penilla, porque no saben lo que se pierden!

Mapi -

A ver, que lo entienda: Queer as folk tiene unos personajes definidos y un guión correcto y Perdidos es un desfile de cuerpos perfectos donde nunca pasa nada? Estás enfermo, tío, desde el cariño infinito que te tengo te lo digo.
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