Blogia
El Blog de Sergio del Molino

BERTOLT NAVAJA, BERTOLT POETA

BERTOLT NAVAJA, BERTOLT POETA

La casualidad hizo que durante estas vacaciones, el iPod hiciese sonar varias veces el Makie the Knife de Frank Sinatra. Es el mismo Makie Messen que protagoniza La ópera de cuatro cuartos -y la canción original en alemán forma parte del repertorio compuesto para la obra; Frank la cantaba en inglés-. También es ese Maki Navaja que Ivá puso en la Barcelona charnega y desarbolada de antes de las olimpiadas, junto a sus amigos el Popeye, el Pirata y el Moromielda. Todo el mundo sabe tararear la melodía de la canción y todo el mundo ha leído un cómic o ha visto una peli de Maki Navaja. Sin embargo, ¿cuántos saben que es el hálito frío de Brecht el que está detrás de todo esto? Por cierto, a Jim Morrison también le gustaba cantar otra canción de una obra de Brecht.

Se cumplen ahora cincuenta años de su muerte y, según las encuestas, el 42 por ciento de los alemanes no tienen ni puta idea de quién fue este señor. Pero es que ni flores, oiga. Los gurús literarios, que han organizado un completo programa de festejos, se llevan las manos a la cabeza: "¡Pero cómo! ¡La figura literaria más importante de las letras germanas del siglo XX!". "Ejem", les interrumpe alguna mosca cojonera: "¿Y Thomas Mann? ¿Y Günter Grass? ¿Y Herman Hesse?". "¿Y Robert Musil?", salta uno desde la última fila. "Vamos, no me jodas", le contestan al unísono. (Pregunta al aire: ¿alguien ha sido capaz de leer El hombre sin atributos, de Musil? Lo he intentado varias veces, la primera cuando supe que era uno de los autores preferidos de Cortázar, pero es que no hay manera. Si alguien lo ha leído, que me pase un resumen, por favor. Logré terminar un volumen de cuentos suyo, Uniones, y también me costó mis sudores).

En fin, dejémoslo en que es el mejor dramaturgo alemán del siglo XX y el peor director de cine alemán del siglo XX, con permiso de Werner Herzog. Brecht respetaba mucho a su ídolo Chaplin y no se metió en camisas de once varas toquiteando camaritas, aunque le fascinaba el invento del cine. No sólo eso: gracias a que dejó trabajar tranquilo a Georg Wilheim Pabst, podemos disfrutar de una maravillosa versión fílmica de la Ópera de cuatro cuartos rodada en 1931 al más puro estilo expresionista de una Alemania a punto de meterse en la cama con el nazismo.

No conocen a Brecht. ¿Y qué querían? Lo extraño sería que Alemania y Europa conocieran a Brecht al dedillo. Yo mismo me extraño de haber leído tanto a Brecht. No sé por qué lo hice, pero la verdad es que empecé por su teatro, seguí por su prosa y terminé con su poesía. Y luego, me fumé varios puros. Fue una lectura disciplinada y febril, de las que cada vez me siento menos capaz de hacer debido a un cáncer de hedonismo que me crece año tras año. Me fascinaban sus primeras obras, flipé con El círculo de tiza caucasiano (que, junto a Estoy en Puertomarte sin Hilda es para mí el mejor título de la literatura contemporánea) y me aburrí soberanamente con Madre Coraje y sus hijos (la de Gorki tampoco la trago). Luego vi pelis de propaganda con guiones suyos que alentaban a los campesinos a someterse a las exigencias del plan quinquenal y a luchar contra el quintacolumnismo fascista que anida en sus aldeas. Salí de la filmoteca y pensé: "Hay que joderse, qué cosa tan insultantemente mala", pero me la tragué enterita, y hoy me saldría de la sala al cuarto de hora. En fin, que he comido mucho Brecht y, vistas las cosas desde mi frivolidad actual, lo que más me gusta de todo es su figura trágica y lo ingrato y cabrón que fue con Walter Benjamin, que lo adoraba y que le dedicó algunas de sus mejores páginas ensayísticas, pero sólo recibió burlas a cambio.

Brecht, engullido por el naciente monstruo del socialismo realmente existente, atrapado en una pesadilla orwelliana y demasiado orgulloso como para dar su brazo a torcer. Encerrado los últimos años de su vida en el Berliner Ensemble, tolerado apenas por el régimen y convertida toda su obra en despojos de gloria que ya nadie quería. Ni su amigo Chaplin se acordaba ya de él. Walter Benjamin se había pegado un tiro en Portbou, cuando se dio cuenta de que pasar a España no le iba a librar de la persecución nazi, y Theodor Adorno estaba en California, demasiado ocupado criticando la música de jazz como para prestarle atención. A Brecht le habían echado de su exilio en Estados Unidos por comunista, y languideció sin pena ni gloria en la RDA por comunista. ¿Cómo van a saber sus compatriotas quién fue?

Hay una serenata suya -era un gran conocedor de la música y de la poesía populares- que dice: "Ahora sólo velan la luna y el gato / las gentes todas duermen ya / y Bert Brecht trota con su farol / por la plaza del ayuntamiento". Pues eso: Alemania duerme mientras Brecht vaga por la plaza del ayuntamiento, donde le dan una subvención para montar la efeméride, pero nadie va a verla.

Leed a Bertolt Brecht. Diga lo que diga yo, está muy bien. Es de los que dan que pensar. Pero mucho.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

11 comentarios

Pablo -

Hola, alguien sabe como se llama el poema que lee el protagonista de La vida de los otros, creo que es Brecht.
Saludos desde Cordoba, Arg.

Severiano Delgado -

No quiero parecer un maníaco. "Paris Texas" me pareció una película memorable, emocionante y bien contada. La música ayuda mucho. Hace poco vi "El cielo sobre Berlin" en TCM y la verdad, la terminé porque salen muchos paisajes berlineses de antes del derribo del muro. La historia es buena, pero ¿realmente es necesario aburrir al espectador para contarla? ¿Tan gris y monótona es la existencia de los ángeles? Es que se te quitan las ganas...

Anakrix -

Chelita, estoy contigo. "El cielo sober Berlín" me parece una película muy bonita. Y "Aguirre" no me parece redonda, pero se deja ver.

S. del Molino -

Ay, Chela, pero es que tu mente funciona a unos niveles de oscuridad por los que yo no me atrevo a caminar... En cuanto a Freud: ya sabes que Edipo se quedó ciego de tanto onanismo...
Mil besos, guapa, qué bueno verte por aquí, aunque te traigas del brazo a Klaus Kinski vestido de extremeño conquistador.

Chelita -

Pues... podéis pegarme, pero a mí me gustó Aguirre, la cóloera de Dios del Herzog, y me emocioné hasta las trancas con El cielo sobre Berlín y París Texas del Wenders. A lo mejor el resto de su filmografía es un pestiño, pero esas dos pelis tienen un huequito en mi corazón, qué le voy a hacer. Yo de Fassbinder no he visto nada, pero le tengo cariño al hombre porque mi adorado progenitr tiene debilidad por sus filmes. Un rollo freudiano, vaya

S. del Molino -

Es que estamos en agosto, Severiano. En estas fechas los debates cierran por vacaciones.
"M" (basada en un asesino real) tiene un hueco de honor en mi colección, pues fue la película que dio fama a uno de mis actores preferidos (a quien dedicaré un artículo antes o después), Peter Lorre, que triunfó en Hollywood como actor de reparto de la Warner y lo bordó en "El halcón maltés", "Casablanca" y "Arsénico por compasión".
El cine alemán de aquellos años se deja ver bastante a gusto hoy: "El Angel Azul", todo el expresionismo, "Metrópolis", las pelis de de Von Stenberg y de Pabst, el que rodó la "Ópera de cuatro cuartos"... En fin: sólo con Fritz Lang y Marlene Dietrich, el cine alemán tiene sitio asegurado en el cielo, no importan los Wenders o Herzogs que vengan después.

Severiano Delgado -

Bueno, parece que el debate no suscita demasiado interés entre los habituales contertulios. Efectivamente, hay cierto cine alemán que es mucho menos interesante que la tortilla de patatas al punto de sal o la infinitas variantes de la pasta italiana. Por tanto, y para dejar las cosas claras, acordemos que Wim Wenders, Rainer Werner Fassbinder y Werner Herzog son un fraude y unos plastas.

No extiendo este juicio sobre todo el cine alemán, ni mucho menos. Siempre recordaré "M, el vampiro de Düsseldorf", a pesar de que sólo la he visto una vez, en la tele, siendo un chaval. Y "Nosferatu" de Murnau, muy buena. Y "Das Kabinett des Doktor Caligari". Pero desde los años treinta para acá, como que han perdido vigor narrativo.

S. del Molino -

Dios, no me acordaba, lo de Buenavista Social Club era para regurgitar ampliamente. Estando de acuerdo con todas vuestras aportaciones, yo le tengo especial inquina al seudotrascendente Herzog y su mundillo freak, y se me atraganta especialmente las pelis que hizo con Klaus Kisnski. Es una pena que me irritan y me aburran a la vez, porque la irritación no me deja dormir durante la peli.

Javivi -

Wim Wenders. Detesto todas sus películas, desde Alicia en las ciudades hasta Buena Vista Social Club (esos Cooder en sidecar "mimetizándose" con el ambiente del malecón...me da encefalopatía por herpes sólo de pensarlo). Solamente me he dormido una vez en el cine sin que nadie haya conseguido despertarme: viendo El final de la violencia. En fin... salvando Paris-Texas, insufrible del todo.

S. del Molino -

Gracias, Severiano!
Venga, se admiten candidatos a peor director alemán de la historia. Me parece que hay unos cuantos. ¿Por qué les dará a los alemanes por ser creativos? Que hagan coches y cerveza, que es lo suyo...
(perdones anticipados a los germanoheridos).

Severiano Delgado -

"¿alguien ha sido capaz de leer El hombre sin atributos, de Musil? (...). Si alguien lo ha leído, que me pase un resumen, por favor."

No he leido "El hombre sin atributos", ni lo he intendado siquiera, pero aquí va un resumen:
El hombre sin atributos fue escrita entre 1930 y 1942 y quedó interrumpida por la muerte del autor. Los actores principales de esta tragicomedia monumental son: Ulrich, el hombre sin atributos, el matemático idealista, el sarcástico espectador; Leona y Bonadea, las dos amadas del matemático, desbancadas por Diotima, cerebro dirigente de la «Acción Paralela» y mujer cuya estupidez sólo es comparable a su hermosura; y Arnheim, el hombre con atributos, un millonario prusiano cuya conversación fluctúa entre las modernas técnicas de la inseminación artificial y las tallas medievales búlgaras. Alrededor de ellos se mueve, como en un esperpéntico vodevil, la digna, honrada, aristocrática sociedad de Kakania (el imperio austro-húngaro), que vive los últimos momentos de su vacía decadencia antes de sucumbir a la hecatombe de la Gran Guerra. Esta cúspide de la novela de nuestro tiempo abre ante el lector de lengua castellana nuevas y aún más vastas regiones del mundo narrativo del siglo XX. La presente edición en dos volúmenes incluye todo el material publicado en español de esta ambiciosa tragicomedia que trasciende el marco geográfico y temporal minuciosamente descrito, para convertirse en una alegoría universal.
Edición completa y definitiva en dos volúmenes.

(Tomado del sitio web Casadellibro.com. Se refiere a la edición de Seix-Barral)

Después de leer el resumen se me ha esfumado el escaso interés que tenía por el libro.

En cuanto a peor director alemán del siglo XX ¿qué tal Fassbinder? El amigo Rainer ha perpetrado algunas de las más sublimes castañas de las que se tiene noticia, y además haciendo creer a todo el mundo que era un moderno, cuando en realidad era un plasta.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres