Blogia
El Blog de Sergio del Molino

MADURE, IMBÉCIL

MADURE, IMBÉCIL

"Jane es la típica adolescente: insegura, malhumorada, que todo lo ve negro... Me gustaría decirle que se le pasará con el tiempo, pero no quiero engañarla". La frase la pronuncia Lester Burnham (Kevin Spacey) en American Beauty, cuyo guión lo firma Allan Ball, creador de la serie A dos metros bajo tierra. Creo que la frase resume gran parte de las intenciones artísticas de Ball: no querer engañarnos, precisamente lo contrario de lo que hacen sus personajes y de lo que hacemos nosotros mismos.

Recuerdo que en el instituto armamos una vez una buena bronca con una revistita fotocopiada que hacíamos por nuestra cuenta y riesgo, pero con la multicopista del centro. No recuerdo qué barbaridades escribimos, pero la dirección nos obligó a publicar una rectificación si no queríamos pagar los costes de las fotocopias ni tener un expediente abierto. Publicamos la rectificación a nuestra manera e incluimos dos páginas de reacciones a nuestra barrabasada recogidas entre los profesores. De los corifeos de indignación académica, destacaba una frase que se me ha quedado. Un docente resumió así nuestra fechoría: "Es como el acné, una típica adolescentada". Nos encantó la sentencia y la destacamos en negrita.

Al llamarla "adolescentada", descalificaba nuestra acción subversiva (qué malos éramos, chico, chico) tachándola de inmadura, de propia de elementos infantiloides que no saben medir las consecuencias de sus actos. Pero erraba, pues nuestra barrabasada era realmente fruto de cierta madurez, y perseguía el efecto que tuvo, luego sí que habíamos medido las consecuencias. Es más, nos valíamos arteramente de nuestra juventud para desviar lo peor de esas consecuencias. Si hubiéramos sido adultos, se nos hubieran exigido unas responsabilidades que, al ser menores de edad, esquivamos alegremente. Sabíamos perfectamente lo que hacíamos. Éramos unos cabrones resabiados que merecíamos ser atados en corto, pero no éramos inmaduros. De hecho, habíamos dado muestras de haber asimilado a la perfección el espíritu de ciertas vanguardias artísticas, pero nuestra revista no fue colgada en el MOMA junto al urinario de Duchamp. Es más, creo que ni yo mismo conservo ningún ejemplar, aunque me gustaría que apareciese en alguna de esas cajas que te acompañan de mudanza en mudanza y nunca llegas a abrir. A lo mejor languidece en el trastero de la casa de mis padres.

Hablando de teorías del arte, creo que Eugeni d'Ors erró en su teoría del péndulo: los extremos entre los que oscila su imagen no son el barroquismo y el clasicismo, sino la pulsión de madurez y la pulsión de inmadurez. Esas son las tendencias dominantes en cada momento, eso es lo que conviene valorar para saber en qué ambiente social y cultural nos movemos. Hay épocas en las que se valora la madurez, y entonces aparece la novela francesa y su imitador Galdós. Hay épocas en las que se valora la inmadurez, y entonces aparecen la música pop y el pensamiento de Antonio Escohotado. Creo que vivimos en una época dominada por la segunda pulsión, pero que presenta ciertos síntomas de agotamiento. Es probable que los peterpanes que cortan hoy el bacalao cultural dejen paso pronto a seres taciturnos y moralizantes. Pero estos también se agotarán, y así sucesivamente.

De momento, sin embargo, Peter Pan está de moda. Los libros de autoayuda te invitan a explorar ese niño que llevas dentro, la juventud se prolonga hasta los 35 o los 40 años y L'Oreal se forra vendiendo potingues para él y para ella. Todo lo contrario de lo que desean los padres: que madures, hijo, que sientes la cabeza de una vez y hagas ingeniería como tu primo, que le va muy bien y acaba de reformar el chalet. Fuera del microcosmos familiar, las fuerzas represoras del Estado globalizado ofrecen descuentos en albergues juveniles, billetes de avión de bajo coste y Erasmus prorrogables por décadas para que te pongas las botas de intercambiar fluidos corporales con personas de todos los países. Nunca antes el discurso paterno-burgués había estado tan desprestigiado ni había tenido tantas resistencias. El pelo verde de Baudelaire, el panfleto La necesidad del ateísmo de Percy B. Shelley (que le costó la expulsión de Oxford -¿o de Cambridge?-) y los vómitos de los punk son gracietas infantiles al lado de este circo, que cuenta con el apoyo del complejo urbanístico-inmobiliario-marbellí, que sube los precios de la vivienda para mantener a los jóvenes alejados de perniciosas comodidades burguesas.

La estrategia de infantilizar la sociedad va cuajando en un inverosímil nihilismo optimista facilón y atractivo. No seré yo quien moralice con la vara de predicador, líbreme Marx, pero siento una innata repugnancia por la homogeneidad. Cuando todos van en una misma dirección, me entra miedo, e igual de invivible me parece un mundo lleno de severos ascetas amargados como Javier Marías que uno lleno de despreocupados remedos intelectuales de Al salir de clase (adolescentes con arrugas y canas, vaya).

"Me gustaría decirle que se le pasará con el tiempo, pero no quiero engañarla". Y, para no engañarla, no le dice nada. Ya lo descubrirá ella misma. Sin fronteras ni requisitos de madurez -que es una imagen literaria [la madurez] penosa, por cierto-. Yo sólo lucho por librarme de consignas, aunque eso mismo sea una consigna. No admiro a los peterpanes porque siento que hay una barrera insalvable entre ellos y yo, una barrera que impide la comunicación: hablamos idiomas distintos. Tampoco me voy a ir al bando de los que nacen viejos y admonitorios, porque me aburren soberanamente y yo necesito gente que utilice su ingenio para algo más que para vestir de negro el mundo. ¿Adónde voy, pues? Le preguntaré a Fernando Fernán-Gómez, que parece un hombre vivido, sensato y sensible:

-¡A la mierda! ¡Váyase a la mierda!

Pues nada, a ella me dirijo. Hasta pronto.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

3 comentarios

kevin sergio -

soy un imbecil y soy muy chancho

S. del Molino -

jajajaja.
De momento, todo lo que puedo decir es que es una mierda.

Antonio -

Si te va bien, avisas!
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres