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El Blog de Sergio del Molino

TÓPICOS DE VERANO (1): LOS RODRÍGUEZ

TÓPICOS DE VERANO (1): LOS RODRÍGUEZ

***Durante julio y agosto, he publicado una serie de siete artículos en el suplemento Heraldo Domingo titulada Tópicos de Verano. En realidad, los textos eran una excusa para acompañar las fantásticas ilustraciones de Álvaro Ortiz, que amablemente me ha dejado colgar en este blog (él también tiene el suyo, que os invito a visitar pinchando aquí o buscándolo en la sección "enlaces"). Es la primera vez que textos míos aparecen ilustrados, con excepción de los cuentos que el verano pasado mejoró Alberto Calvo con sus "ex libris". Espero que esto sea el inicio de una hermosa amistad con el mundo de la ilustración y con el mismo Álvaro. Aquí os dejo los tópicos.

La situación todavía no es grave, pero empieza a ser preocupante. Las organizaciones ecologistas llevan varios años advirtiendo de la amenaza que se cierne sobre una especie ibérica, de hábitat urbano, muy querida por todos y que sólo se deja ver en los meses estivales. Conocida científicamente como "rodriguensis vulgaris", el rodríguez es una especie delicada, cuya supervivencia se ve seriamente amenazada por nuevos hábitos de la vida moderna. Por eso, para evitar su extinción, conviene conocerla a fondo.

El rodríguez vulgar hispano anida en cómodos sofás de tres piezas previamente desalojados por la cónyuge y las crías, que emigran a la costa para no importunarle. Cuando esto sucede, el rodríguez experimenta una gran mejoría en su natural abatimiento laboral de invierno. Varias son las señales que indican este mejoramiento: silbidos y sonrisas frecuentes, y la engañosa impresión percibida frente al espejo de que recupera cierta densidad capilar en la zona de la cabeza.

El rodríguez, incapacitado para la caza, precisa de grandes remesas de comida almacenadas en el congelador. Por eso, no puede vivir en hábitats sin microondas. La comida almacenada puede fácilmente sustituirse por pizzas y patatas fritas, pero el rodríguez perecería si no tuviera acceso a un suministro constante de cerveza de oferta del hipermercado. Asimismo, esta especie no puede proliferar en espacios sin televisión por cable, con varios canales de deportes incluidos. Conviene que los guardas forestales comprueben que las pilas del mando a distancia pueden aguantar todo el largo verano, pero deben poner especial cuidado en no ser descubiertos mientras realizan la comprobación, pues el rodríguez es muy territorial con este utensilio.

El rodríguez ibérico precisa también de un bar cercano donde pueda encontrarse con otros congéneres. En este espacio, y en ausencia de hembras, los rodríguez se enfrentan en temibles competiciones en las que se retan por ver quién viste la camisa más arrugada o quién lleva más tiempo sin cambiarse de muda. El campeón de estos torneos se gana el respeto y la admiración del resto de la manada, que le agasaja con cañas y pinchos de tortilla.

Varios son los depredadores que amenazan su plácido verano. La "suegris terribilis", despiadada ave rapaz, gusta de trazar círculos sobre su madriguera, pero el rodríguez ha desarrollado varias estrategias para burlarla. La suegra se vale de artimañas tales como pretender regar las plantas para interferir en el normal desarrollo del verano para lograr su objetivo: mantener informado de las actividades del rodríguez a otro depredador más peligroso, la "parientam arpiam", que aguarda el momento de regresar de la costa para destruir a nuestro pobre animal.

Pero el rodríguez sabe bandear estas amenazas; cuenta con ellas y apenas le asustan. Hay, sin embargo, otros peligros que le superan y cuestionan su existencia en futuros veranos: el acceso de la mujer al mercado laboral y las vacaciones conjuntas. Las autoridades deberán tomar medidas al respecto si no queremos ver nuestras ciudades desprovistas de rodríguez y plagadas de ordenados padres de familia.

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