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El Blog de Sergio del Molino

ESTOS INGLESES ESTÁN LOCOS

ESTOS INGLESES ESTÁN LOCOS

Entre otras recomendaciones libreras que salieron a colación, Félix Romeo me descubrió esta semana un librito de Leandro Fernández de Moratín que diligentemente compré al día siguiente: Apuntaciones sueltas de Inglaterra. Es perfecto, pues en unas pocas semanas espero estar bebiendo pintas en algún pub de Notting Hill y viendo malabaristas en Covent Garden, así que esta lectura me sirve de ambientación previa para mi tercer desembarco en la Pérfida Albión.

Es un curioso libro de viajes, compuesto por cuatro cuadernos donde el autor de El sí de las niñas anotó desapasionadamente las costumbres, las artes y el ambiente de una Inglaterra metida ya en la Revolución Industrial. Es curioso porque por aquel entonces, a finales del siglo XVIII, lo habitual era que los viajeros ilustrados descubrieran España y su barbarie, retratándola en preciosos libros. Moratín da una réplica maravillosa y descubre Europa.

Leandro Fernández de Moratín pasó más de seis meses en tierras inglesas, desde finales de 1792 hasta mediados de 1793. Mientras España se cerraba a la influencia de la Revolución francesa, él salió a ver qué se cocía fuera de la Península. Aprendió inglés, aunque confesó en una carta a Godoy que no lo hablaba con fluidez, pero entendía los periódicos y los discursos políticos. Conoció a curiosos personajes, vio al Príncipe de Gales salir a beber cerveza con otros cortesanos, disfrutó de la prensa y de las caricaturas, asistió a sesiones de la Cámara de los Comunes y vio montajes de ese tal Shakespeare, que los ilustrados españoles empezaban a leer traducido.

El tono no es admirado, y algunas cosas incluso le escandalizaron, como el alcoholismo dominante y las "bárbaras diversiones" a las que se entregaba la juventud. ¿Cómo debían ser de bárbaras para que un señorito español acostumbrado a las corridas de toros y a los procesos inquisitoriales se escandalizara? Una de las costumbres británicas que juzga ridículas es la del té. La anotación 11, que bien podría haber sido la historia de un cronopio cortazariano, dice así:

"Lista de los trastos, máquinas e instrumentos que se necesitan en Inglaterra para servir el té a dos convidados en cualquiera cita decente.

1. Una chimenea con lumbre.
2. Una mesa pequeña para poner el jarrón del agua caliente.
3. Una mesa grande, donde está la bandeja con las tazas y demás utensilios.
4. Un jarrón de agua caliente.
5. Un cajoncillo para tener el té.
6. Una cuchara mediana para sacarlo.
7. Una tetera, donde se echa el té y el agua caliente.
8. Un jarrillo con leche.
9. Una taza grande con azúcar.
10. Unas pinzas para cogerla.
11. Unas parrillas.
12. Un plato para la manteca.
13. Otro plato para las rebanadas de pan con manteca, que se ponen a calentar sobre las parrillas.
14. Un cuchillo para partir el pan y extender la manteca.
15. Un tenedor muy largo para retostar las rebanadas antes de poner la manteca.
16. Un cuenco para verter el agua con que se enjuagan las tazas cada vez que se renueva en ellas el té.
17. Dos platillos.
18. Dos tazas.
19. Dos cucharitas.
20. Una gran bandeja en la mesa grande, para todos estos trastos.
21. Otra bandeja más pequeña, donde se ponen las tazas con té, las rebanadas de pan y el azúcar para el servicio de los concurrentes."

Le molesta el humo de carbón mineral que inunda las calles, pero le admira la iniciativa empresarial, inexistente en España. Le gusta Windsor, aunque le parece más bonito Aranjuez. Saint James Park le parece un bodrio de jardín. Los espectáculos teatrales, penosos, peores que los españoles. La costumbre de pedir limosna, fastidiosa. Las caricaturas, muy divertidas. Las reuniones políticas, bárbaras bacanales. Las chimeneas, mucho mejor construidas que las de España. Pero lo que peor lleva el señorito Moratín es el orgullo inglés, que considera patético e indigno de una gran nación: "Esta dulce satisfacción de que nada hay bueno sino en Inglaterra les hace mirar todo lo que no es inglés con una caritativa compasión, que aturde; les hace decir tan clásicos disparates acerca de las otras naciones, y atreverse a preguntas tan necias y extravagantes, que no hay extranjero que pueda contener la risa al oírlas".

Son unos apuntes preantropológicos maravillosos. Trata a los ingleses como objetos investigados antes de que el método científicos se aplicara a las ciencias sociales. Pero, por encima de eso, es muy divertido. Traslado la recomendación de Félix a todo el mundo.

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7 comentarios

S. del Molino -

Oye, yo seré descuidado y un desastre, pero no mentiroso.
Y sí, me quedan un montón de vacaciones todavía. En mi último trimestre del año se esperan al menos dos viajecitos más, y espero volver a cruzar el charco... ¿Envidia? Cuanto lo siento...

Mapi -

Me uno a la pregunta de Chewi y añado: espero por tu bien que ya no te queden más días de minis, porque si no la quema compañeril va a ser de órdago. Avisado quedas.

P.D: Dios!!! Mira que me lo dijo Cris y se me olvido completamente!! Dime que lo tienes grabado, por Dios!!!!
Aunque mejor se lo pregunto a Cris, porque tu aunque lo tengas me vas a decir que no...

S. del Molino -

jajajajajajaja.
Poliempleo: tráfico de estupefacientes, prostitución, tráfico de órganos... Son actividades lucrativas que dejan bastante tiempo libre.

Chewica -

Yo mas que recomendar algo pido recomendación para que me cuentes como te lo montas para ligarte esos viajes.

ENRIQUE -

Me sumo a las recomendaciones: "Londres" de Virginia Woolf (Lumen) y, para el espíritu inglés en general, "Cartas de Inglaterra" de Eça de Queirós (El Acantilado). Te vi ayer en Borradores: molt bé! ¡Enhorabuena!

S. del Molino -

Sea, caballero. Apostaré una pinta con los gentlemen de The Castle a que puedo dar la vuelta al mundo en 80 días. La propia reina dará el pistoletazo de salida a las 12 en punto junto a la abadía de Westminster. Y ahora, si me disculpan, he de terminar mi partida de bridge.

Javivi -

Mi recomendación para la pinta en Notting Hill: "The Castle", en Portobello Rd. Y para visitar Londres, la lectura del "Austerlitz" de Sebald que, aunque sea más una historia europea, tiene apuntes maravillosos sobre la ciudad.
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