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El Blog de Sergio del Molino

ARMAND COPPENS

ARMAND COPPENS

Una de las cosas que más me gustan del erotismo -gestión de fluidos corporales al margen- es su carácter catacumbial. Como los cristianos en las catacumbas, se oculta pero ansía hacerse público. Es esa zona gris en las esferas delimitadas por Jürgen Habermas de lo público y lo privado. Es una presencia ausente, incluso hoy, por más que los obispos hablen de una epidemia de "pansexualismo".

Acabo de leer Memorias de un librero pornógrafo, reeditado este verano por Tusquets en su imprescindible colección "La sonrisa vertical", que lleva 30 años haciendo asequible un género difícil. Siguiendo la buena tradición erótica, Memorias... es un libro extraño. Lo firma y lo narra un tal Armand Coppens, que pretende ser un librero belga flamenco que, según algunos rumores que nadie ha podido probar, vive en Amsterdam. Pese a la supuesta identidad flamenca del autor, el libro está escrito en francés, y, para terminar de complicarlo todo, otra leyenda que puede tener la fuente en el propio autor o autores, la obra es en realidad una traducción del inglés. Puede haber algo de verdad en esto último, pues aunque todo parece indicar que la primera edición clandestina es de 1970, hay una versión británica que data de 1969. Son minucias, desde luego, pero es que no estamos hablando de un libro medieval ni de un pergamino chino, sino de una novelita escrita en Europa hace cuatro días mal contados. ¿Cómo es posible que su autor haya podido permanecer anónimo y exista tanta confusión sobre el origen de la obra? ¿Para qué sirven las facultades de filología? Bravo, Monsieur Coppens, seas quien seas: te has burlado de todos. Menos mal que no has dedicado tu talento al espionaje o al terrorismo, pues íbamos listos.

La obra en sí no tiene mayor misterio, pero es muy interesante para los amantes del género. Es más, debería ser una lectura obligada para todo aquel que quiera iniciarse en los placeres de la literatura erótica, pues rebosa erudición sobre la materia. Si el autor no fue librero, sí fue bibliófilo. Más que una novela, son una serie de cuentos engarzados con ortodoxia y oficio, sin pretensiones estilísticas. Coppens, un libertino amante de orgías y excesos, sirve de argamasa de unión de unas historias que hablan más de moral y filosofía que de sexo. En ese sentido, se parece mucho a Filosofía en el tocador, el libro más honestamente brutal de Sade, solo que aquel marqués escribía mejor.

En las Memorias... se tratan cuestiones tales como: ¿Tiene límites la pornografía? ¿Abre la mente o la ofusca? ¿Las orgías anulan la individualidad del erotismo? ¿Puede un ser eróticamente perverso sentirse fuera de lugar en una orgía? ¿Qué son los voyeurs? Todos estos temas se debaten entre polvo y polvo, y conducen, al igual que en Sade y en todos los opúsculos que se han escrito desde el siglo XVIII, a una defensa filosófica del libertino: epicureísmo al poder.

Maniqueo y torticero, sí, pero muy divertido. Deliciosamente divertido.

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5 comentarios

Severiano Delgado -

Mi trabajo desde hace muchos años es buscar documentación en la red, así que sé dónde hay que buscarla y cómo. Nada extraordinario, por otra parte, ya que la red está llena de catálogos de bibliotecas y de librerías de viejo. Así sabemos,por ejemplo, de la existencia de

Literatura joven dosmilcinco / Sergio del Molino... [el al.]. Zaragoza : Instituto Aragonés de la Juventud, 2005

Lo que me extraña de Tusquets, y me parece muy poco profesional, es la información que facilitan sobre las memorias del pornógrafo. Es de cuando no había internet, y no se han molestado en actualizarla. Esa información anticuada hace que el producto que venden tenga un pecado original: en puesto a la venta, en español, una obra traducida del francés, que a su vez viene traducida del inglés, que a su vez viene traducida del original neerlandés. O sea, del original a Tusquets ha pasado por dos idiomas. Por el mismo precio, en lugar de pagar una traducción del francés al español la podrían haber pagado del neerlandés al español, y seguro que el producto resultante se parecería más al original que el que ha leído Sergio.

S. del Molino -

De hecho, todo lo que informa Tusquets en su web es esto:
Este es uno de los típicos libros eróticos, aclamados por la crítica aficionada al género, cuya leyenda ha rodeado de un halo de misterio debido, ante todo, a la imposibilidad por parte de quienes han tenido interés en investigar la identidad de su autor, ni de saber a ciencia cierta si Armand Coppens es su verdadero nombre, ni si es realmente librero.

La edición que ha llegado a manos de los lectores franceses —y que ha dado ha conocer este libro— lleva el copyright ilocalizable de «Marie Concorde, éditeur 1970» ; dice ser una traducción del inglés (atribuida a una tal Françoise Maleval) de Memoirs of Erotic Bookseller, cuyo autor es Armand Coppens «con la colaboración de su esposa, Clémentine, exhausta, y de su lejano amante»… Dados la ausencia —intencionada o no— en el título inglés del artículo an (un) delante de Erotic (que, en todo caso, es un error revelador del poco conocimiento del inglés del autor) y el nombre de la esposa de éste —Clémentine—, evidentemente francés, los curiosos e investigadores llegaron a la conclusión de que el recurso a una posible traducción del inglés no fue sino una artimaña para despistar a posibles indiscretos y que Armand Coppens es (o era), efectivamente, de nacionalidad francesa o, por lo menos, de lengua francesa.

Hace pocos años, el editor y escritor francés Jean-Jacques Pauvert, especialista en literatura erótica, nos puso sobre la pista de un posible librero, de nombre Armand Coppens, en Amsterdam, Holanda. Pero ni él ni nosotros obtuvimos respuesta a nuestras cartas, ni tenemos constancia de que exista tal librero, ni de nadie que responda a este nombre, en la dirección que se nos dio. Por lo tanto, sigue el enigma.

Sea como fuere, el caso es que estas Memorias de un librero pornógrafo se inscriben, aunque la historia se sitúe en nuestro siglo y bien podría estar ocurriendo todavía ahora en cualquier ciudad de Europa, en la mejor tradición francesa de la literatura erótica del siglo XVIII, siglo muy fructífero y eminentemente creativo en este género.

Este librero de ocasión pasa de la página al acto, de la biblioteca a la alcoba, del libro a la cama con el desenfado y el tacto de un erudito y de un disoluto. Entre lo que la lectura de ciertos libros suscita en la fantasía sexual de un librero bibliófilo y los actos que su fantasía le conducen irresistiblemente a llevar a cabo, median apenas sutiles fronteras que ningún ser humano sería capaz de delimitar y menos aún de juzgar… Porque quien esté libre de pecado de imaginar y fantasear ¡que tire la primera piedra !

S. del Molino -

Jajajajajajaja.
Deberías pasárselo a Tusquets, pues sus editores españoles no manejan esa información. Lo que es saber buscar: yo también estuve gugleando un ratito a ver qué encontraba y sólo encontré una teoría que refutaba la identidad de W.N. Schors, y otros dudan de su misma existencia. Casi todos los erotómanos que pululan por internet dan por bueno el misterio que expongo en el artículo. Bravo, Severiano.

Anakrix -

Ja, ja... impresionante, Severiano

Severiano Delgado -

Voy a hacer un alarde, y espero no parecer pedante, pero es que tipo de desafíos me pueden. Todo lo que expongo a continuación lo he encontrado en la red en media hora.

Armand Coppens es el pseudónimo de W.N. Schors, librero anticuario de Amsterdam especializado en temas esotéricos (alquimia, rosacruces, misterios de Salomón, Qabala, astrología, etc.). No tiene sitio web.

En 1969 publicó en Amsterdam, en neerlandés, su único libro:
De memoires van een erotische boekverkoper / Armand Coppens, bijgestaan door zijn vermoeide vrouw Clementine en haar verre minaar. Amsterdam : De Bezige Bij, 1969.

Ese mismo año el libro fue traducido al inglés:
The memoirs of an erotic bookseller / by Armand Coppens, assisted by his tired wife Clementine and her distant lover . London : Luxor, 1969.
Reedición: St Albans : Panther, 1973.

También ha sido traducio al alemán y al italiano:
Traducción al alemán (única):
Memoiren eines Erotica-Händlers / Armand Coppens, unter Mithilfe seiner müden Ehefrau Clementine und ihres fernen Liebhabers. Hamburg : Gala, 1970.

Traducción al italiano (única):
Memorie di un venditori di libri erotici. Torino : Dellavalle, 1969.

Traducción al francés (única):
Mémoires d'un libraire pornographe / Armand Coppens, avec la collaboration de sa femme Clémentine, épuisée, et de son lointain amant. Paris : Marie Concorde, 1970.

Traducción al español:
Memorias de un librero pornógrafo / Armand Coppens, con la colaboración de su esposa Clémentine, exhausta, y de su lejano amante. Barcelona : Tusquets, 1991.
Reedición en 2006.

Y para terminar, un comentario sobre el libro:

A superb autobiography of Amsterdam bookseller W.N. Schors packed with bizarre and amusing anecdotes about his customers and full with bibliographical information about the rare books he sold. The first (and only) volume of one of the most astonishing compilations of reminiscences ever written. The catalogue of amazing but deeply convincing characters include the gynaecologist, Berger, who has the alarming task of deciding whether toy-elephants and teddy bears will fit into his personal sexual pattern; the German lavatory-attendants who act as masturbation guards; the bumper-car merchant, Butin, who has an overwhelming passion for lesbian nurses and who commissioned for publication every fortnight a novel dealing with yet another sexual variation; the young man who, with a fixation about death, makes love to his girlfriends in the handsomely appointed coffin he has already had prepared for himself. These and a host of other characters, diplomats, artists and authors have had an interest over the years in forbidden literature, figure in Coppens' wide-ranging, witty and scholarly memoirs.

Esto es todo, amigos.
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