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El Blog de Sergio del Molino

NO ME GUSTA

NO ME GUSTA

No me gusta que mis conciudadanos vean la inmigración como un problema. En todo caso, el problema es para el que emigra, que tiene que asumir las consecuencias de la decisión más importante de su vida.

No me gusta que el Gobierno utilice a las policías de los países de salida como matones para evitar la sangría.

No me gustan los visados ni que nadie haga caso a la gente que en Rivas-Vaciamadrid pidió una ciudadanía global y reclamó el derecho de todo ciudadano a establecerse donde le plazca.

No me gusta que, por ser blanco y tener las estrellitas europeas en el pasaporte, el policía de fronteras me lo selle sin apenas mirarlo, mientras que el joven negro que va detrás de mí tiene que presentar hasta el certificado de bautismo para no ser abofeteado.

No me gusta Frontex, ni las vallas de Ceuta y Melilla, ni el muro de Tijuana.

No me gusta que las mercancías viajen en contenedores refrigerados y en barcos de última generación mientras los seres humanos se hacinan en cayucos tripulados por mafias.

No me gusta que los liberales sólo lo sean con el comercio, no con las personas.

No me gustan los progres que creen que una cosa es libertad y otra, libertinaje.

No me gustan los guetos, ni los nazis flamencos de Bélgica, ni los paranoicos que temen perder una identidad absurda.

Un lugar. En Battery Park, al sur de Manhattan, se toma el ferry para ir a la isla de Ellis. Los pasajeros de primera clase accedían a Nueva York en botes. Los de tercera, se hacinaban en la isla antes de entrar en Estados Unidos. Hoy, el lugar es un centro de investigación sobre las migraciones. Norteamericanos de todos los estados teclean sus apellidos en sus ordenadores, donde una base de datos les dice el barco y la fecha en la que sus abuelos o sus bisabuelos vieron la estatua de la Libertad. Venían de Italia, de Irlanda, de Polonia, de Escandinavia, de los guetos de Viena y Praga, del Líbano, de Rusia. Así se construyó la América que quiere Paul Auster, la que ansía destruir Bush. Me emocioné en la isla de Ellis.

Una familia. En 1939, casi toda mi familia materna, a excepción de mi abuela, tuvo que salir de una España que les consideraba parte de la Antiespaña. Lo hicieron escalonadamente. Algunos, a través de Francia; otros, directamente hacia el destino. Encontraron un nuevo país en Venezuela, y allí siguen, aunque yo todavía no he ido a verles (y eso que me muero de ganas por recorrer Caracas, y allí dicen estar deseando que vayamos). Ellos sí que han vuelto a España varias veces. Una prima mía, a instalarse como inmigrante, pero no soportó la morriña de las arepas, el sancocho y el sol caribeño, y acabó volviendo. Porque, digan lo que digan su doble nacionalidad y sus dos pasaportes, España es un país extraño y hostil, donde existe una cosa horrible llamada invierno. Vivimos en un lugar donde los jóvenes se quedan con sus padres hasta los 40 tacos. ¿Con qué cara voy a poner yo reparos a quienes tienen la valentía de empezar de cero más allá de donde se pone el sol, mucho más lejos de donde vive su familia?

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8 comentarios

Frank G. Rubio -

Veo que me calificas de faccioso y que insinúas que me das asco. Dado que lo segundo es falso y que lo primero es subjetivo, lo dejaremos así. ¿Qué es lo que te molesta? ¿El tono? ¿Qué no vea las cosas como tu? ¿Te molesta que califique de cretino nuestro modo de vida? Ahora vamos a vivir sus consecuencias.
Se un poquito más tolerante y distingue el mensaje del mensajero.

S. del Molino -

Oh, Alex, menos mal que estás tú aquí para abrir nuestras adocenadas mentes e indicarnos el verdadero camino, oh, admirado y solitario rebelde. ¿Y qué harás con el "rebaño" al que pertenecemos? ¿Nos encerrarás o nos reeducarás? Una pregunta, tanto para el faccioso Frank G. Rubio como para tí: si tanto asco os damos, ¿por qué os empeñáis en dejar vuestra defecación en estos debates? ¿No podéis limitaros a ignorarnos, oh, adalides opositores?

alex -

Oh, que bonito, que tierno! A ver si pensais un poco, muchachotes, que vuestra opinión la habeis sacado de los telediarios de masas; decís exactamente lo mismo que los locutores delande de 10 millones de personas; ¿os creeis diferentes? Supongo que seréis de izquierdas, bien; pués vuestro reclamo de eliminación de fronteras es exactamente el mismo que el de las multinacionales al son de la globalización: mano de obra barata. Rebelaros, pero rebelaros de verdad, no sigais una falsa rebelión ideada por el sistema, que solo está hecha para engañar y aniquilar una verdadera oposición.
Cuando sintais miedo de decir algo, por el que dirán, cuando veais que a alguien que en público ha dicho algo y se le han tirado al cuello, entonces entendereis lo que significa rebelarse. Pero si os aplauden los jefazos de la opinión pública, entonces es que sois del rebaño.

Frank G. Rubio -

No me gusta que haya tantísma gente.
No me gusta que haya tantos controles.
No me gusta...
Vaya, pues a más gente más controles , aqui y en toda sociedad del universo.

Los inmigrantes, por desgracia para ellos, han de escapar de su país para no morirse. No son ni viajeros, ni refugiados políticos, ni turistas. En el mejor de los mundos posibles preferirían no salir de sus casas.
ESTO ES IMPORTANTE.
Lo peor es que los inmigrantes quieren ser como son la mayoría de los cretinos que habitan aqui. No exageremos pues el aprecio por ellos.Son una fuerza de estabilización de esta miseria. Inmigrantes furon los que echaron a los palestinos de sus tierras. Inmigrantes los que liquidaron a los indios de Norteamérica y se quedaron sus tierras. Inmigrantes los españoles que genocidaron a aztecas, incas y demás.
Menos idealización de un trasiego que sólo beneficia a los empleadores de mano barata y a las ONGs.
HAY QUE USAR EL COCO.

Campanilla -

A mi no me gusta, y sobre todo, me sorprende, ver que la gente se olvida tan rápido de su propia historia. No hace tantos años éramos nosotros, los españoles, los "ilegales". Ahora todo el mundo parece ser que se ha vuelto muy digno y no quiere ni hablar de la inmigración por miedo a "ensuciarse". Panda de memos...

Angeles -

Los cayucos se ven por que hay gente negra en ellos, los aeropuertos y las fronteras están llenos de gente que viene y nadie dice nada. Y otra cosa, me pongo en su lugar. Yo también lo haria. Salud.

Chewi -

Si señor, muy bonito. Decia Wyoming ayer que solo 1 de cada 20 inmigrantes entra por el sur via patera (o similar). Decía también que cada patera era un disgusto para los ministros y una alegría para los periodistas que andan tan escasos de noticias en verano. ¿Por qué se nos informa constantemente de la cifra de inmigrantes que han llegado a Canarias en lo que va de año y apenas dicen cuantos han perdido la vida en el camino? Supongo que no será tan importante... ¿no?

Anakrix -

Qué bonito, Sergi. También hay cosas que a mí no me gustan. No me gusta que la gente tenga que dejar su tierra y su casa porque allí no hay para comer. No me gusta que los Gobiernos de los países ricos gasten millones en blindar sus fronteras en lugar de destinarlos a ayudar a las naciones en desarollo. Porque sólo un reparto más justo de la riqueza evitará este fenómeno imparable que es la inmigración ilegal. Se pongan como se pongan Europa y EEUU, no hay vallas suficientemente altas para parar a quien se muere de hambre...
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