Blogia
El Blog de Sergio del Molino

EL VINO QUE TIENE ELIZABETH...

EL VINO QUE TIENE ELIZABETH...

Escucha lo último, querida: a los ingleses les ha dado por beber vino. Lo más cool que se puede hacer en Londres es sentarte en un restaurante más o menos asiático (con un gentilicio exótico, apátrida y neutro, de los que no salen en los periódicos, como persa, por ejemplo) y cambiar unas siete libras (casi diez eurazos) por 175 centilitros de un brebaje rojo y caliente que ha permanecido las últimas semanas junto al respiradero de una cámara frigorífica. Ellos lo llaman "wine" y lo beben a todas horas. Muchas británicas se muestran convencidas de que sostener con displicencia una copa de 175 centilitros de red wine basta para obviar siglos de chabacanería, atentados gastronómicos y falta de destreza en el uso de la ropa y el maquillaje.

La cultura del vino rompe una frontera más, quizá la más difícil, y trata de conquistar Britannia, pero le va a costar más que a Julio César. Parafraseando una comparación de un viejo compañero castellonense, a los ingleses les pasa con el vino lo que a los japoneses con el flamenco: que les vuelve locos, pero no lo entienden. Y la verdad, no lo necesitan. Su cultura cervecera –bebida cuyos secretos dominan y manejan como nadie- debería hacerles sentir orgullosos en lugar de devolverles la imagen de un país de hooligans con flatos.

No hay pub que se precie en Londres que no haya incorporado una modestita carta de vinos con Riojas, Chiantis y Borgoñas, y con algunos chilenos, sudafricanos y californianos de propina. Todos ellos excelentes vinos que sufren un maltrato injustificable: blancos a punto de entrar en ebullición que reclaman una cubitera, botellas de tinto abiertas que tienen toda la pinta de haberse picado, y rosados que suplican unas horitas de refrigeración. Pese a que el poeta Al Alvarez me aclaró en un ensayo sobre Sylvia Plath que la pulsión suicida británica es un camelo, y que allí se cortan las venas lo mismito que en el resto del mundo, no puedo dejar de preguntarme si el empeño en trasegar esos brebajes que un día fueron vino no responderá a un subyacente –pero intenso- deseo de quitarse la vida.

Lo pensaba mientras saboreaba una India Pale Ale –compleja y sutil, que recrea el sabor de las cervezas que bebían los colonos británicos en la India-, una rotunda y seca brown ale o una achocolatada stout. ¿Cómo, teniendo a mano estas maravillas que pueden competir sin rubor con cualquier vino decente, se lanzan a beber esos 175 centilitros de qué sé yo? Porque, encima –y esto es un síntoma claro de que la pasión vinícola está relacionada con el síndrome del nuevo rico-, lo venden por centilitros, como si fueran medicamentos, aunque lo trasiegan como si fuera agua. Si así les parece exquisito, el día que lo degusten en las condiciones apropiadas de temperatura y servicio… Pues a lo mejor entonces no les gusta.

Alguien dijo que “le chic, c’est freak”, y tenía mucha razón. A veces (¿sólo a veces?) las modas son monstruosas. Supongo que el hecho de que series como Friends o Sexo en Nueva York hayan colocado una copa de vino en las glamourosas manos de sus protagonistas ha influido en esta nueva pasión. ¿Cómo resistirse a ello, si es el colmo de la elegancia? En fin, adentrarse en mundos ignotos es siempre sufrido, y alguien debería orientar a estos pobres chicos que -¡horror!-, aprovechando el cambio climático, se están lanzando a plantar vides en el sur de su verde isla. ¡Líbrenos un boicot francés del vino inglés! ¿A qué espera José Bové para prender fuego a esos campos? Yo, como se aprecia en la foto, altero la máxima de “donde fueres haz lo que vieres” y toma la de “donde fueres haz lo que viste”, y me doy a las (excelentes) cervezas británicas. ¡Salud!

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

2 comentarios

S. del Molino -

Me he puesto fino, cierto es. No conozco la mesura. Salud!

gilgamesh -

más allá del certero análisis de los nuevos usos y costumbres etílicas de nuestros amiguetes británicos... ¡cómo te estás poniendo, tron!
Salud con esa cerveza en concreto y cuidadito con los litros que le sobrevendrán.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres