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El Blog de Sergio del Molino

ADICCIONES

ADICCIONES

Estoy siendo víctima de un chantaje mediático. La otra madrugada, mientras me iba quedando roque viendo la tele, la emisión se cortó y apareció un mensajito de mi operador de cable diciendo que no se sintonizaba ningún canal. Horrorizado, lo comprobé, desconecté y volví a conectar todos los cacharros, hice el pino, puse una vela a Santa Frígida y recé mil ochenta plegarias, pero al final, me tuve que ir a la cama sin saber si al día siguiente tendría que pelearme con el servicio de atención al cliente. Cuando me levanté, no sólo veía todos mis canales, sino un montón más que no tengo contratados. Como buen puercus hispanicus, me relamí: "Esto es que san equivocau, pero hasta que se den cuenta, a disfrutar".

Pero no, no se habían equivocado. Un vistazo a la revista me descubre una oferta: hasta final de año, me ponen gratis todos los canales (y son ciento y pico, una barbaridad), y luego, en enero, me dirán que si quiero seguir, tendré que apoquinar. Es un chantaje en toda regla, una táctica comercial ruin, propia de los camellos más abyectos, que te invitan a endrogarte hasta que te enganchan y, entonces, te empiezan a cobrar. Cerdos miserables, saben que tengo la voluntad y el bolsillo flojos.

De acuerdo que hay canales tan absurdos que no echaré de menos, como uno de vela, Al Jazira, todos los de información bursátil, Televidencia, uno de Discovery dedicado exclusivamente a enseñarte cómo se fabrican objetos cotidianos como retretes y almohadas y todos los de Disney (aunque, cuando nuestra sobrina crezca un poco más, habrá que retomarlos para utilizarlos como chantaje para que venga a casa de los tíos). Pero me va a resultar desgarrador plantearme vivir sin los nuevos canales de cine que me han añadido. Y ellos lo saben.

Son curiosas -y peligrosas- las adicciones. He leído hace poco en una novela que un personaje, al ser abandonado por su pareja, tuvo la percepción de dos certezas simultáneas: que no podría vivir sin su pareja y que podría vivir y olvidarla perfectamente, y no sabía cuál de las dos certezas era más dolorosa. Algo parecido pasa con las adicciones, por más que estos dilemas tengan que ver con procesos bioquímicos y alteraciones mentales.

No puedo y sí puedo vivir sin tí. Falta el verbo querer. Puedo hacer las dos cosas, pero no quiero hacer ninguna, sólo quiero seguir calentándome en el lar de la adicción, donde las decisiones y los dilemas se diluyen, donde las reglas del juego se comprenden y son fáciles de seguir. La adicción es como el lugar común, como el prejuicio y como la ignorancia: un sitio cómodo donde no hay que pensar y donde no se ponen a prueba nuestras certezas y nuestro mezquino sistema de valores. Es un lugar absoluto, donde lo relativo no tiene lugar. Es el santuario de los fanáticos y de los cobardes.

Porque fuera de los mundos cerrados y apolillados hace frío, sopla un viento horripilante y nada ni nadie es lo que dice ser, y puede que nunca lleguemos a averiguar qué son realmente. Ni nuestros amantes más desesperados ni nuestros amigos más íntimos. La intemperie es incómoda y las personas son extrañas, se resisten a encajar en un esquema. Y eso es precisamente lo que proporciona la adicción: un caparazón frente al caos, un nido donde no tener que sentirnos traicionados o amados u odiados. Una barrera contra el miedo.

Pero como la ciencia se ha empeñado en invadir terrenos que son propios de la literatura -de una literatura como la entendía Sábato, de una literatura como un cuchillo que abre transversalmente al prójimo-, los adictos ahora sólo son enfermos. Esto es, sujetos pasivos, víctimas puras. No niego que así sea, pero son mucho más que eso. O al menos lo fueron en el momento en el que decidieron cruzar el umbral y dar la espalda a un mundo que les exigía una respuesta. ¿Cómo se asimila esa dualidad? ¿Cómo se puede ser al tiempo víctima y verdugo de tu propia voluntad?

Comienza el curso y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción presenta nueva campaña. En la presentación, la ministra de Sanidad dice que los jóvenes desconocen los efectos nocivos y las consecuencias de su adicción, y que por eso se enganchan. Según ella, si no fueran tan lerdos, no se drograrían. ¿De verdad se cree esas palabras, señora ministra? ¿De verdad cree que todo se reduce a un problema de lerdez, de retraso mental colectivo? No insulte nuestra inteligencia, por favor. Usted sabe tan bien como yo que el conocimiento de lo nefasto de una adicción no basta para mantenerla a raya. Porque hay consecuencias mucho más nefastas fuera de la adicción. Porque la salud y la dignidad son muy poquita cosa al lado del miedo a vivir fuera de una caja de zapatos. ¿Se han parado a pensar en que una campaña que trata de tonto a su público objetivo tiene pocas posibilidades de triunfar?

Ahora, yo, cuando siento frío de vivir, citando el magnífico título del libro del oscense Carlos Castán, me refugio en mis ciento y pico canales. Soy consciente de que son mi parapeto contra el mundo, pero es que mi sofá es muy cómodo.

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6 comentarios

Ex-compañero de piso -

Como siempre, el paternalismo santurrón de esta gente hace que me entren ganas de convertirme en un Bon Scott. Por lo menos muy por encima de la ministra de sanidad.

S. del Molino -

Severiano: ¿Qué será del pobre Fary ahora que las gasolineras ya no venden cintas?
Pinypon: Me molesta profundamente, pero ni la cuarta parte de lo que me irritan los anuncios de Evax. Espero que la biogenética clone pronto a Blad el Empalador para que ponga fin drásticamente a los responsables de esas campañas.
Un Manuel: Las tesinas son para gente constante y trabajadora. Yo sólo soy un vago malcarado.
Chelita: ¿Tendrás valor? ¡Si eres tú la que no contesta mis mails. Estarás demasiado ocupada relacionándote con la gente cool y fashion de Madrid, jeje. Mil besos.

Chelita -

Hello Serch!!!

Me tienes abandonada últimamente, dedicándote sólo a tu partenaire sentimental. Envíame un e-mail coño! Dios mío, ¿tendré adicción a tí?

Por cierto me estoy leyendo 'La pianista' y si la peli de Haneke es hardcore, el libro no se queda atrás. Qué angustia, qué desolación emocional, que escritura tan descarnada. No sé si quiero que se acabe ya esta tortura.

un manuel -

Lúcido y penetrante como pocos, incluso como el mismo en otras ocasiones. Felicidades. Hay tema para tesina, o similar.

Pinypon -

"¿Se han parado a pensar en que una campaña que trata de tonto a su público objetivo tiene pocas posibilidades de triunfar?"

¿No os molesta la publicidad de mediamarkt con su eslogan "Yo no soy tonto"?. Y que me pidan el codigo postal cuando pago tambien me jode.

Severiano Delgado -

Hay otros que lo tienen peor:

El Fary, que podríamos decir de ese personaje que no sepáis, bueno como os podéis haber dado cuenta este pedazo de club está creado para rendir culto a ese personaje español, a ese monstruo de la canción, a ese artista, a ese singular personaje que nunca sale de tono, que nunca lo veréis en las revistas del corazón, que dedica mas tiempo a sus fans y a crear música que a chorradas del corazón, si señor. Ese es nuestro Fary.

http://www.clubdefansdelfary.com/
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