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El Blog de Sergio del Molino

DESVÉLESE, POR FAVOR

DESVÉLESE, POR FAVOR

Aunque es un debate que en España queda un poco lejano, sospecho que no tardará en plantearse, por eso está bien saber qué se dice por ahí fuera. Me refiero al velo de las mujeres musulmanas. Esta semana, Jack Straw, ex ministro de Exteriores británico y actual líder de la Cámara de los Comunes, ha publicado un artículo en un periódico local donde dice que la costumbre del velo en las mujeres musulmanas dificulta el entendimiento entre culturas, y hace un llamamiento a debatir la cuestión. En el escrito, confiesa que él pide por favor a las musulmanas que se quiten el velo cuando hablan con él, dado que le parece que en una conversación los gestos son tan importantes como las palabras, y que la mayoría de las mujeres acceden a su petición.

Se le han echado encima. Los líderes musulmanes dicen que es una nueva agresión al multiculturalismo y que hasta dónde vamos a llegar. Vamos, que se está liando gorda. Yo he leído el artículo y creo que no hay para tanto: es una opinión comedida y mesurada que sólo puede ser entendida como una invitación a debatir la cuestión, y yo creo que no hay nada que una sociedad democrática no pueda debatir. Él no plantea, como se hizo en las escuelas francesas, que se regule por ley, sino que se llegue a acuerdos entre personas civilizadas.

Sin entrar en la obvia consideración de que cada cual se viste como le sale de las narices, entiendo la postura de Straw, y alabo su osadía al querer iniciar un debate peliagudo y espinoso. La semana pasada, paseando por Whitechappel, que es todo un gueto pakistaní y tiene la sede del Centro Musulmán de Londres, vimos infinidad de mujeres totalmente cubiertas de negro, dejando la tela sólo dos orificios para los ojos, tal y como se ve en la foto. Llamadme lo que queráis, pero me angustiaba, me daba pavor cruzarme con esas mujeres. ¿Cómo no percibir el velo como una barrera, si es esa precisamente su función? ¿Cómo voy a pararme a hablar con ellas? En el caso de que, por la circunstancia que fuera, tuviera que charlar con ellas, por supuesto que estaría incómodo y distante, por más esfuerzos que hiciera en aparentar lo contrario. La comunicación se vuelve imposible.

Dicho esto, no tengo nada claro el asunto. Tan cierto es que la indumentaria de cada cual sólo incumbe al interesado como que este caso va mucho más allá de la moda y la libertad individual. Me gustaría tener una respuesta, pero, tras debatirlo mucho rato y acaloradamente con Cristina, no he llegado a ninguna conclusión. Ella plantea que deberían organizarse en una suerte de feminismo e integrarse en la sociedad en la que viven, mientras que yo pienso que los verbos "querer" y "poder" no pueden obviarse. ¿Realmente quieren descubrir su rostro? Y, en el caso de que quieran, ¿realmente pueden? Esto es, ¿qué es una cárcel de tela en comparación con el repudio, el aislamiento y la soledad? No se le puede pedir a nadie que sea una heroína. Por ejemplo, ¿cuántos amigos conocemos que se casan por presión paterna, para complacer los caprichos de sus progenitores y evitarse líos? Pues esto es lo mismo, pero a otro nivel: es mejor vivir sin discusiones.

Sólo se me ha ocurrido una cosa, que en realidad es muy sencilla, pero que en este mundo desangelado suena a utopía: que la sociedad, a través de la Administración, se articule para posibilitar que las mujeres que deciden desprenderse del velo y de otras ataduras no sufran el aislamiento y la vejación. En otras palabras, que el Estado garantice el ejercicio de su libertad, algo que entra dentro de sus funciones básicas. Lo contrario supone legitimar la coacción, aunque se le quiera llamar multiculturalismo. Esto implicaría tratarlas como ciudadanas y tener bien claro que la familia no importa nada a efectos del Estado, que sólo debe tratar con individuos. Que tomen nota los defensores de la familia como núcleo de la sociedad: no podemos dejar que ningún ciudadano sea rehén de su familia o de su comunidad. Todos deben tener bien claro que por encima de cualquier otra consideración está su libertad, para llevar velo o para quitárselo.

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7 comentarios

Frank G. Rubio -

Otros pueblos , otras costumbres...
Donde fueres haz lo que vieres.

Esto y el modo antiguo de concebir a los extranjeros, con estatutos legales separados y obligaciones y privilegios diversos, permitirían, en un mundo obviamente "no unido", no moderno y no monoteista, situar esta, y otras muchas cuestiones, en un entorno semirrazonable.
Resulta curioso imaginar una ciudad como Londres, llena de cámaras de vigilancia "por nuestra seguridad" y luego plantearse auspiciar el burka como libertad (ELLAS QUIEREN) El primero que me lo pondría en un mundo así sería yo.Y tirando para adelante.
La idea de requerir al Estado para proteger lo que sea: lechones de la crueldad del horno, mujeres de la maldad inherente a los hombres o "ciudadanos" de todo lo demás, es de carcajada.
NO HAY SUSTITUTO PARA LA MASACRE.
Luego, entre las ruinas y con un sol destellante, los supervivientes podrían ponerse a charlar y a, si así lo desearan,convivir.

S. del Molino -

Totalmente de acuerdo. Yó el único mensaje que daría sería ese: que quien quiera quitárselo, que sea libre de hacerlo, que no tema las consecuencias de su decisión. De eso, a imponer por ley nada, hay un abismo.

Rocío -

Imagina que de pronto aparece una civilización que dice ser más avanzada que la tuya. Ellos simplemente van desnudos por la calle porque conciben la ropa como un elemento que cohibe la libertad humana. Entonces te dicen "Quítate la ropa, libérate, verás que todo es mejor así, más natural, más..."
Habrá muchos que piensen "pues sí que es verdad, desnudémos" y otros que no podrán hacerlo, por lo menos en un primer momento, porque cargan en sus espaldas con siglos de pudor, tabús, etc.

Yo entiendo lo del "quítate el velo" como algo así.

Creo que se debería proteger a las mujeres que quieran hacerlo, porque obviamente las hay que quieren pero no pueden, pero también puedo entender a las que no quieren hacerlo y no lo hacen por decisión propia y nada más. Estoy totalmente en contra de todo lo que sea imponer mediante la ley que las mujeres musulmanas se quiten el velo o lo que sea.

Aunque realmente es una experiencia bastante fuerte, incluso dura, cruzarse con una mujer totalmente cubierta y no poder verle el rostro. Es el colmo de la deshumanización

Anakrix -

ja, ja... que lo digo en serio, leñe. Igual soy muy exagerada, pero me da muy mal rollo la fuerza que están tomando los sectores más extremistas (de la extrema derecha europea a los islamismos radicales, pasando por los 'neocons' de Bush) en todo el mundo.

S. del Molino -

Sí, habrá que extremar las precauciones y caminar con las extremidades superiores extremadamente extendidas, tanteando, no vaya a ser que toquemos un extremo incómodo.

Anakrix -

Y flipo con el escándalo que se ha montado en torno a Straw. Lo único que ha dicho es que el velo separa y refleja la diferencia -lo que es evidente- y que el tema debería ser objeto de debate. Todo muy razonable, la verdad. Por eso, me da bastante miedo el follón que se ha montado al respecto. Vamos a tener que tomarnos muy en serio lo de frenar los extremismos, porque la cosa se está poniendo muy, muy fea...

Anakrix -

El tema es muy complicado, sobre todo porque muchas veces son las propias mujeres las que defienden su derecho al velo, como muestra de su identidad cultural. Pero a mí, como mujer occidental que soy, me horroriza. Quizá estoy cargada de prejuicios, pero no puedo entender cómo alguien se condena a sí misma a esa prisión de tela. En el caso de las primeras generaciones de emigrantes, aún puedo asumir que es difícil romper con la tradición, pero cuando se trata de jóvenes que han crecido en una cultura de libertad no me cabe en la cabeza que acepten semejante barbaridad. Por eso, lo único que me queda por pensar es que el velo es el reflejo evidente del fracaso de las políticas de integración de inmigrantes que sólo han logrado crear guetos en los que, como pasa muchas veces en sus países de origen, las mujeres son las grandes perdedoras.
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