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El Blog de Sergio del Molino

AIRES DE VINILO

AIRES DE VINILO

Hay películas que no me canso de ver, y la joyita que firmó Stephen Frears y llamó Alta fidelidad es una de ellas. Qué gran señor Mr. Frears. Todavía no he visto La reina, una peli cuyo tema me repele, pero, si la hace Frears, habrá que verla. Para los (pocos) afortunados que no hayan visto Alta fidelidad, la peli cuenta la historia de un pringado treintañero -que borda John Cusack- al que acaba de dejar su novia tras varios años de convivencia por la sencilla razón de que es un capullo inmaduro, egocéntrico y bastante friki. Es decir, alguien con quien puede sentir empatía el 90 por ciento de los pringados que estamos más o menos en su horquilla de edad. El capullo inmaduro tiene una tienda de vinilos de segunda mano donde trabajan dos megafrikis -bordado uno de ellos por Jack Black-. A lo largo de la peli, el capullo inmaduro trata de descubrir por qué le dejan todas las novias, así que localiza a las cinco cuyo abandono resultó más doloroso. Un psicoanálisis, pero con fantasmas de carne y hueso, no del inconsciente.

Es muy divertida, pero lo que de verdad me engancha de Alta fidelidad son sus ambientes. Ambientes de vinilo. La tienda de discos es como el paraíso. Está muy bien recreada, casi puedes oler el polvo y el cartón viejo y cuarteado. Me encantan las tiendas de discos de segunda mano, con su aire de desván, su aparente desorden, su desgana. Si me tocaran los euromillones, me montaría una tienda de vinilos sólo para pasar las tardes en ella escuchando los discos que nunca tengo tiempo de escuchar. Dejaría que la gente manoseara los cajones y mezclase los discos de Ian Gillan con los de Woody Guthrie, y los de Bob Dylan con los de Peter Frampton, algo que no consiento que se haga en mi casa. En fin, quizá la monte algún día, cuando se me termine de caer el pelo, y hasta los iPods sean una antigualla porque la gente llevará las canciones injertadas en un huesecillo del oído medio.

Allá donde voy, tengo que entrar en una tienda de vinilos. En Zaragoza sólo queda una, Discusatix, que abre los fines de semana que le apetece al dueño. En tiempos estaba cerca del cruce de Tenor Fleta con Camino de las Torres, en un local que ahora es un cibercafé. El local de allí era maravilloso, enorme, con la caja llena de pegatinas. No es que pudieras escuchar los discos antes de comprarlos, es que debías hacerlo, y para eso te ponían unos cascos y te dejaban un tocadiscos. Te miraban como a un bicho raro si no ejercías ese legítimo derecho de friki. Hace unos años, se trasladó al barrio de las Delicias y dejó de abrir todos los días. Una lástima. En Madrid, hay miles de tiendas de vinilo, y todavía aguantan, pese a que el propio Madrid Rock ha caído. Me acuerdo de Discos La Metralleta, donde podías encontrar a los cantantes melódicos más estrambóticos, y de todas las tienduchas que están por las callejas adyacentes. Son buenos sitios para perderse en una tarde ociosa, y he tenido tantas tardes ociosas... La lástima era que no tenía pelas para comprar lo que pasaba por mis manos. Había que conformarse con manosearlos y fantasear un rato. En Londres, en Camden Town, la cosa es estupenda. Hay una tiendecita en Iverness Street llamada Vinyl Addiction que vende unos singles de 45 rpm, de los pequeñitos, tan valiosos y raros, que están guardados en estuches con candado. Pero las que más me gustaron fueron las de Nueva York, las de los dos Villages (Grrenwich y Este). Recuerdo una en la que me volví loco y gasté más dólares de los razonables. Estaba muy cerquita del Blue Note y permanecía abierta pasada la una de la madrugada. Y llena de gente. Gente rara, por supuesto. Eruditos del glam, doctorados en psicodelia californiana de la primavera de 1968 y graduados en ediciones japonesas con la palabra "coño" censurada en la contraportada. Unos angelitos asociales, vaya. En Barcelona, en la calle Avinyò, hay un local minúsculo propiedad de un italiano loco que es experto en Dylan. Es difícil entrar allí y no salir con un vinilo del señor Bob bajo el brazo. También en Valencia, en el incombustible barrio del Carmen, encontré una tiendita encantadora por indicación del gran Manolo, compañero de desdichas castellonenses y enciclopédico erudito del rock, que gusta de escuchar acompañado de un buen whisky de malta.

¿Y por qué me he puesto yo tan nostálgico de repente? No sé, pero me están entrando ganas de proponerle a un editor que me deje hacer una guía de tiendas de vinilos de segunda mano. Una guía sentimental para sentimentales. Una guía para uso y disfrute exclusivo de un único lector. Una guía que pudiera guardarse como la pornografía y los discos, en un sitio íntimo, inaccesible y especial. Tengo suerte de que a ningún editor le convencerá la idea, porque yo soy demasiado inconstante y sólo mencionaría las tiendas que me hacen tilín. Los frikis no sabemos ser justos.

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15 comentarios

David -

Coincido contigo en la peli "Alta fifdelidad", pero el libro -de Nick Hornby- es mucho mejor.
Ahora estoy en NYC, a ver si encuentro esas tiendas del Village. Un abrazo

gabriel -

saludos por su interesante blog

Mayte -

Hola, solo deciros que la tienda Sin Fronteras Records, no es del colectivo Sin Fronteras. Pero sí que es estupenda y puedes pasar un buen rato escuchando reggae y disfrutando con la gente que entra. Saludos!

El Niño Cabeza -

Juanlu, en RACE (Isaac Peral) tendrás todo lo que buscas, y una atención excelente. Tienen hasta agujas de tocadiscos de los 70!! Y para quien le guste el reggae y el rock'steady, en la calle Heroísmo hay una excelente tienda del colectivo Sin Fronteras, donde también puedes escuchar los discos, tomarte tu tiempo y hacer pedidos.
Viva el vinilo!!

Doctor Vinilo -

Acertadísma descripción del ambiente de una tienda de vinilos. Puede olerla desde casa. Felicitaciones.

Anakrix -

Hombre, la opción más sencilla es el Corte Inglés de Independencia. Pero en cualquier tienda buena de sonido. En la calle San Miguel hay una, en Isaac Peral está Morancho, también hay en Bretón... Y supongo que en la FNAC también habrá tocadiscos

Juanlu -

Pues yo he aterrizado a tu post sobre los vinilos igual que el comentante anterior... pero con alguna que otra casualidad más. La primera de ellas es que también soy periodista y blogger y acabo de venirme a vivir a Zaragoza a trabajar en la Expo. Me gustaría que me recomendaras alguna tienda para comprar un tocadiscos de vinilo o algún modelo para que me busque la vida... o algo!!! Estoy realmente desesperado ;) Mandame un mail, por favor.

Un abrazo.

el duende -

Hola. Navegando por la red he llegado hats tu página por casualidad.

La verdad es que mi padre tenia un monton de discos de vinilo de grandes de la musican y me parece mal tenerlos alli sin poderlos escuchar ni una vez. La cuestion es que busco alguna tienda por zaragoza donde pudiera comprar un tocadiscos sin que me miraran raro por no ser un entendido ni donde me la quisieran clavar por panoli. ¿puedes hacerme el favor de recomendarme un lugar donde ir?, y to agradeceria mucho porque ando muy perdido. Mi correo es Kohaaku@hotmail.com.

Gracias

Samuel San Miguel -

Alejandome de parametros Sentimentalistas...el otro dia me di cuenta de la GENIAL IDEA del maravilloso "Fnac" al disponer de cara al publico de VINILOS NUEVOS de PRIMERA MANO...de grandes grupos y artistas de la epoca dorada...

Una delicia vamos.
Y todo un detalle.

En cuanto al historico "Discusatix" sugerí en tiempos que el ayuntamiento le subencionara para estar abierto mas dias y que se trasladase al Centro-Casco Historico, pues seria una atraccion mas, turistica que ofrecer...
No es broma.

En cuanto al libro-guia me parece tambien una buena iniciativa y sin encima vamos de estacion en tren en estacion de tren, vamos, que asi, tambien me apunto !...


S. del Molino -

Bueno, bueno, habrá que buscar un editor que pague buenos anticipos, y un patrocinador para los viajes, que uno no se mueve de cualquier manera. No, en serio, es una de las muchas tonterías que se me ocurren a lo largo del día. Con llegar a realizar algún día un 0,5 por ciento de ellas me daría por satisfecho.

Anakrix -

Apoyo la moción. Sergio, escribe el libro. Seguro que es infinitamente más bonito ese recorrido personal y vital por tus tiendas favoritas que un listado exhaustivo de locales sin la menor emoción. Ah, y a mí también me encanta "Alta fidelidad". El modo en que Rob, el prota, descubre que las ex a las que tiene mitificadas son bastante normalitas e incluso lamentables es impagable.

ENRIQUE -

Desde aquí me sumo a las presiones a Sergio. Es más, considero que hacer esa guía desde un punto de vista totalmente subjetivo y totalmente freak sería su gracia: que no se convierta en unas Páginas Amarillas, sino en otro objeto curioso para que otro coleccionista raro lo persiga años después. ¡Sólo nos falta editor! ¿Alguno por ahí...

Severiano Delgado -

Es una excelente idea para hacerla poco a poco. Tendría buena aceptación, creo yo.

A mí me pasa algo parecido con los libros. Como siempre me compro alguno allá donde voy, y le pongo el lugar y la fecha de compra, a menudo tengo que consultar el libro para recordar cuándo estuve en tal sitio.

Rondabandarra Gordon -

¡Qué gran pinícula y qué gran libro, el de Nick Hornby! Y la banda sonora está de puta madre. Yo he echado polvos como soles escuchandola. Y el sentido "Let's get it on" de Black. Ufff... qué manera de reírme...

Javivi -

Y por qué no? Creo que sería un libro bien bonito. Desde aquí pido al resto de amigos comentaristas que animemos a Sergio para escribir esa guía sentimental de sus ciudades y sus vinilos. Todos tenemos dentro un libro que, antes o después, tendremos que escribir. Mi Mr. Hyde particular me pide hace años escribir la versión hispana de "El mundo es un pañuelo", de David Lodge, pero transcurriendo casi en su totalidad entre estaciones de trenes. Podría juntar así dos de mis aficiones más ocultas: los rollos congresiles y la arquitectura ferroviaria. Quién sabe...
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