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El Blog de Sergio del Molino

ME TIENEN HASTA LA GOYA

ME TIENEN HASTA LA GOYA

Hora y media en una incómoda silla de plástico he esperado esta mañana en mi consultorio para ser atendido por mi señora médico. Total, tan sólo para que me aprobara una cita con un especialista, que seguramente me darán para dentro de seis o doce meses y tal y cual. Por eso, hoy me siento con derecho a ser un poco demagogo. Heraldo publica hoy que la DGA ha comprado un Goya por 12 millonazos de euros. El día anterior, los médicos denunciaban que faltan más de cien plazas en Aragón para dar un servicio digno, dato corroborado por la saturación de mi centro de salud, y mañana, viernes, muchos facultativos se pondrán en huelga para reclamar diez minutos de atención a cada paciente. En fin, ya sé que es mezclar churras con merinas, pero hoy me siento mestizo: ¿no estarían mejor aprovechados esos 12 millonazos en ampliar plantillas y horarios de los sufridos centros de salud aragoneses? O incluso para contratar a más especialistas y que mi cita no se retrase seis meses que pueden agravar mi mal. ¿Un trozo de tela pintada importa más que el bienestar de los aragoneses? ¿Con qué cara nos dirá el vicepresidente aragonés Biel que no hay recursos para atender las demandas sanitarias?

Recomiendo vivamente la película El tren, de John Frankenheimer -ya reseñada en anteriores jaranas de este garito-, donde este dilema lleno de sutilezas se plantea con elegancia estremecedora. ¿Debe sacrificar una familia la alimentación de sus hijos para tener un Goya en el salón, por ejemplo? En fin, ahí lo dejo caer, aun a riesgo de ser calificado de culturicida, palurdo e insensible.

Al margen de esto, esta mañana, en la sala de espera, me ha dado tiempo de leer la prensa, anuncios clasificados incluidos, de terminarme un librito de un poeta polaco que llevaba a medias y de observar con detenimiento a la fauna circundante. Algunas escenas propias de un documental de National Geographic o de un salón de plenos de Marbella o Telde:

-La depredadora que engatusa con piel de cordero, gritando indignada por la tardanza, mostrando su más plena solidaridad con la aterida manada, para colarse después por una rendija y saltarse cuatro turnos en la cola mientras los cervatillos miramos la puerta estupefactos.

-El elefante marino entrado en años y en kilos, con acento del sur raro en estas frías tierras septentrionales, que se pavonea de un lado a otro, buscando enemistarse con otros machos para llamar la atención de una hembra reumática que responde al nombre de señá Benina y que exhibe la más cruel de las indiferencias ante las evoluciones del macho.

-El patito feo o hijo desgraciado que acompaña a su madre en ese difícil trance buscando así ganarse un amor mil veces negado, pero que sólo consigue ser arrojado desdeñosamente a un rincón con la frase: "Tu hermana sí que es maja y lista, no como tú".

-Por último, he constatado una plaga mucho más dañina y peligrosa que la del mejillón cebra: las de las señoras-reloj. Habitan las salas de espera de todo tipo de consultorios y se caracterizan por gritar cada minuto: "Hay que ver, qué horas, y yo llevo aquí desde las nueve". Al cabo de un rato, descubres que la señora tenía cita para las diez y media. ¿Por qué, entonces, llevaba allí desde las nueve? Elemental, querido idiota: para cumplir su objetivo biológico, que no es otro que el de joder la marrana a todo ser vivo que se cruce en su camino.

Y así hemos pasado la mañana, oiga.

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5 comentarios

S. del Molino -

Precisamente eso lamentaba el elefante marino de acento sureño. Decía: "Si esto fuera Sevilla, no me importaría esperar, que se armaría una buena jarana. Pero aquí, con esta gente tan seria...".

Gilgamesh -

Pues menos mal que no te has puesto malo por estas latitudes, porque lo ibas a flipar. Y, además, imagínate lo que es sufrir una espera con esas especies digna de National Geographic en esta zona, donde la gente es más "abierta", más campechana, que te da más "confianza"... Vamos hasta soy capaz de llamarte suertudo por ponerte malo allá en Aragón.

S. del Molino -

Gracias. Me temo que mis múltiples males me van a obligar a familiarizarme con estos lugares. Quizá sea el momento de empezar mi aplazada lectura de Tolstoi.

manuelsinun -

¿hora y media para el de cabecera?
no te arriendo la ganancia para la espera del especialista, según cual sea la especialidad. Uno que por desgracia frecuenta esos edificios con médicos y enfermeras fumando en la puerta (curiosa imagen)va sabiendo ya que ir al médico es echar la mañana. no voy sin un libro, el mp3 y el movil cargado de batería para exprimir el jueguecito. lo de mirar a la fauna circundante entretiene un rato, pero al final estraga y caes en la cuenta de que tu eres parte de ella: el observador irónico.
por tu bien y el de tu paciencia te deseo que tu cuerpo se cure solo.
sobre si es mejor un goya o 100 médicos (una gota en el mar de los ejemplos)te diré que parece que al final luce más hacerse con un cuadro. les parece a ellos.
p.d. para la próxima llévate además de lo relacionado un buen cojín.

sanitario -

Clinica Ruber Internacional, Medicina de Calidad
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