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El Blog de Sergio del Molino

UNA ROAD MOVIE FAMILIAR

UNA ROAD MOVIE FAMILIAR

No sé dónde he leído recientemente -quizá en el dorso de una caja de cereales o en el Calendario Zaragozano- que la originalidad del narrador no consiste en contar lo que nunca se ha contado, sino en contar lo que se ha contado un millón de veces, pero haciendo que parezca que se cuenta por primera vez. Si esto es cierto, y no soy yo quien para dudar de las frases con vocación de proverbio, Pequeña Miss Sunshine es un pequeño rayo de originalidad en el mundo plúmbeo, vacuo y pagado de sí mismo que nos desayunamos cada mañana.

Los directores de Pequeña Miss Sunshine han rodado una road movie como si nadie hubiera rodado una antes. Se burlan del cinéfilo acostumbrado a sacar referencias, antecedentes y guiños y logran centrarle en las vidas de sus seis protagonistas minimizando (dios, cómo odio ese palabro) los recursos retóricos al máximo. Una sobriedad y contención meritorias y sorprendentes, viniendo de dos directores (Johnatan Dayton y Valerie Faris, casados y residentes en algún lugar de EE UU) que se han forjado en el mundo del videoclip y de la publicidad. Llámenme prejuicioso, pero con ese currículum, uno iba predispuesto a ser mareado y vapuleado con luces estroboscópicas y samplers de Jamiroquai. Y, oh, sorpresa: me he encontrado con una linda y atípica road movie con tono de comedia y final feliz.

En las road movies, el personaje huye o va al encuentro de algo sumamente trascendente. Aquí se trata de llegar a tiempo a un concurso de belleza infantil (no, no temáis, podéis seguir leyendo, que no pienso destriparla). En las road movies, los personajes son outsiders o tienden a salirse del marco social, abocados por una situación límite o por un conflicto que les supera. Aquí es la vida misma la que resulta inasumible para una familia de clase media que no ha cometido crimen alguno ni oculta ningún horrible secreto sentimental. En las road movies, el paisaje de la cuneta tiende a parasitar la acción. Aquí, sólo la decora. En las road movies, el viaje es iniciático y revelador, trasunto del viaje interior, que es el que verdaderamente importa. Bueno, aquí sí que se parece a las road movies convencionales.

Id a ver Pequeña Miss Sunshine. Podría decir muchas cosas de ella, pero la más importante es que, con toda seguridad, os va a provocar algo. Algo agridulce. Algo bueno. Es de lo mejorcito que he visto en los últimos años.

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3 comentarios

marta Corcho Tarifa -

Cierto! a mi me ha pasado lo mismo, creo que es de lo mejorcito que he visto últimamente , disfrute desde el principio hasta el final de la película ..por decir que hasta aplaudí el final jijijii.
Por cierto mi nombre es Marta, te dejo mis enlaces por si quieres echarles un vistazo.
web:
www.martacorcho.com
blog:
www.retazosdeglamour.blogspot.com

Yo ahora mismo te voy a enlazar al mio....

Un saludo.

Marta

S. del Molino -

Una peazo peli.

Anakrix -

Yo salí del cine con una enorme sonrisa. Y me gustó mucho cómo definían la película en la ficha cinematográfica que cogí en los Renoir antes de verla: "No es una película sobre los valores familiares, sino sobre el valor de la familia". Es exactamente eso. Los miembros de la familia protagonista a ratos se soportan, a ratos se odian, pero casi siempre se quieren. Un poco lo que nos pasa a todos, vamos. Y el resultado es una historia donde el drama y la comedia se alternan en la dosis justa, para dejar el mejor sabor de boca. Así que estoy con Sergio. No os la perdáis.
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