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El Blog de Sergio del Molino

NO HAY ABUELOS EN LA ESCALERA

NO HAY ABUELOS EN LA ESCALERA

Nunca había reparado en ello, pero desde que lo leí, no puedo dejar de fijarme. Lo veo en los bares, en la calle, en los restaurantes, en los pueblos de pescadores y en el hall de los hoteles. En Asturias no hay viejos. La canción del Abuelo de Víctor Manuel es un camelo. En Asturias hay ancianas, viudas en su mayor parte, pero no ancianos. Al parecer, la revolución y la guerra de los años 30 se llevaron por delante a casi toda una generación de mozos. Los que quedaron, se fueron a hacer las Américas, y sólo unos pocos volvieron, construyéndose casas de indianos. El resto, no tuvo más remedio que ser picador, allá en la mina, y arrancando negro carbón, pues eso, que la silicosis, el cáncer y otras guarradas se los llevaron por delante antes de que llegaran a la categoría de ancianos. Por eso, en Asturias sólo hay abuelas, pero apenas quedan dos o tres abuelos. Habrá que esperar diez o veinte años para que la presencia de la tercera edad se deje notar en esta tierra verde de montes y negra de minerales.

Yo, que soy un hombre del sur (de la cordillera Cantábrica) -polvo, sol, fatiga y hambre-, no dejo de sorprenderme ante el paisaje astur, con esas montañas que caen a un mar furioso, frontera cruel que parece ensanchar falsamente los horizontes. Oigo quejas. La reconversión minera e industrial ha vuelto a achatar los horizontes y escucho que la única forma de que te concedan una subvención en el principado es montar una casa rural. La administración sólo apuesta por el turismo (sostenible) como repuesto de la mina y los altos hornos, pero hay quien piensa que hay otros caminos. ¿Los hay?

En Oviedo, levítica y monumental, reconcentrada en sus tópicos clarinescos, estas cosas suenan a chino. Oviedo es otra cosa. Oviedo es la civilización vetusta en el fondo del valle, superviviente a la barbarie de las montañas, con sus trasgos y sus cuélebres.

Una maravilla, esto de Asturias. Una pena haber tardado tanto en descubrirlo, enamorado como estaba ya de sus fabes y de su sidra (que no aprendo a escanciar de ninguna manera, debo de estar fisiológicamente incapacitado para ello). Hoy he pasado del prerrománico grácil y pétreo a la tranquilidad de Cudillero, pueblo de pescadores que trepa por un risco alto que se derrumba sobre el oceáno. Para terminar, he conocido el paisaje industrial de Avilés, a medio gas, a medio reconvertir, pero todavía intimidatorio, como una secuencia de Mad Max. Cuánto contraste, josmíos.

Foto: en honor a Pato y su Xixón, ahí va esta foto de tres alegres señoras gijonesas alimentadas con mantecosas fabes a las que no les da miedo enfrentarse al mar (en marea alta) en pleno mes de diciembre en la playa de su ciudad. Puedo asegurar que la rasca que hacía en ese sitio era para pensárselo dos veces antes de descalzarse. Olé por las señoras.

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7 comentarios

S. del Molino -

Uy, cinta, dice. Por favor, que en el coche usamos el iPod, que somos modernos y guays. Y no tengo a Victor Manuel cargado en él, la verdad. Hace años que no lo escucho, pero sí que me acordé un montón de veces de La planta 14 / en el pozo minero. / De la tarde amarilla / tres hombres no volvieron. / Hay sierenas, lamentos, / acompasados ayes... etc, etc.

manuel -

sergio, te habrá gustado asturias, pero lo que es seguro es que la cinta de victor manuel no ha dejado de sonar, entre fabada y sidrina ¿eh?
lo de salamanca...pa mear y no echar gota, como siempre.

Pato -

Ay, eses paisanines del mi pueblu son de echar a comer aparte... Chicarronas del norte! ;)

S. del Molino -

Severiano. Eso no es nada. Viví casi un año en una ciudad gobernada por una mafia orgullosa de serlo que actuaba a plena luz del día.

S. del Molino -

Pato: por supuesto que estuve en tu Xixón y en Cimadevilla (¿o Cimavilla?). Estaba muy animada con el festival de cine. Muy majo y muy lluvioso todo, de verdad. Tengo resaca de sidra.

Severiano Delgado -

Ya que Sergio está de vacaciones,para animar la espera os contaré las últimas ocurrencias del alcalde de Salamanca, don Julián Lanzarote, una de las personas más incultas de España, como demuestra a cada rebuzno que da.

Érase una vez un modesto periódico gratuito, semanal, que se reparte en Salamanca cada jueves,llamado DGratis. El semanario tiene instalado un expositor en cada uno de los autobuses urbanos para que la gente lea un rato mientras viaja. Todo un éxito a lo largo de dos años.

En el semanario DGratis, el Ayuntamiento de Salamanca ha insertado infinidad de páginas de publicidad institucional para resaltar los logros de don Julián Lanzarote y atacar al Gobierno por el asunto del Archivo de la Guerra Civil. Publicidad política del PP, pero pagada por todos los salmantinos.

Hete aquí que la semana pasada el DGratis insertó una página de publicidad -claramente identificada como tal- del Grupo Municipal Socialista criticando la gestión del PP en el Ayuntamiento.

¿Cuál ha sido la reacción de don Julián Lanzarote, paladín de la democracia? Muy sencillo: ha prohibido que el semanario DGratis siga distribuyéndose en los autobuses urbanos.

Sin comentarios.

El segundo ejemplo es la Plaza de los Bandos. Se trata de una plazuela en el centro de la ciudad, a un paso de la Plaza Mayor, en la que don Julián se ha obsesionado con hacer un aparcamiento subterráneo. La idea viene de lejos. Ya lo propuso hace unos años, pero ante la oposición ciudadana, incluso de buen aparte de los votantes del PP, a destrozar una bonita plaza -que ya tiene un aparcamiento subterráneo al lado- para meter coches, reculó con el argumento de que "no quería pasar a la posteridad como el alcalde que destruyó la plaza de los Bandos".

Pero pasó el tiempo, hubo nuevas elecciones, el PP volvió a ganarlas y don Julián, después de una cena multitudinaria con la asociación de comerciantes del Centro, bien regada de ricos caldos de nuestra tierra, anunció que retomaba el proyecto de aparcamiento subterráneo en los Bandos.

Se volvió a montar la campaña ciudadana contra el aparcamiento, pero fíjate qué casualidad, el Ayuntamiento no autoriza a la plataforma ciudadana a que recoja firmas contra el aparcamiento... en los mismos lugares donde el PP recogió firmas contra el estatuto de Cataluña.

Y desde hace varios sábados, la policía municipal, por orden del concejal delegado, don Fernando Rodríguez, retira los carteles que la plataforma ciudadana coloca en la plaza de los Bandos contra el aparcamiento.

Las concentraciones están debidamente autorizadas, pero a nuestro regidor por lo visto no le gusta que le critiquen sus cacicadas, ni -sobre todo- que se exhiban caricaturas en las que sale casi más feo de lo que es.

Así es la democracia en la Salamanca pepera, y así se lo hemos contado.

Pato -

'jomío... qué me haces perdiendo el tiempo en el pijo Uviue y sin pisar el mi Xixón? Echate una juerga en Cimavilla, que está hecha a tu medida. Un paseo por el Rompeolas, subiendo la cuesta hasta el Elogio en el Cerro y a la vuelta, una birra en La Corrada, un carajillo en el Atocha... No lo sabes todavía, pero yo que tb lo tengo, veo en ti el espirítu de Cimata a la legua ;)

Sigue pasándolo muy bien y apreciando la tierrina. Y vete a comer fabada a La Maquina. Y deja hueco para el arroz con leche.

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