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El Blog de Sergio del Molino

ECOS DE PUERTO URRACO

ECOS DE PUERTO URRACO

Creo que fue la última y más brutal expresión de esa España negra que ya sólo asoma cuando un individuo con aliento de cazalla arroja por el balcón a su aterrorizada esclava. Fue la última tragedia capaz de recorrernos el espinazo al recordarnos que el país en el que vivíamos no era el de la estatua del Jardín Botánico de Radio Futura, ni el de la distendida tele de Pilar Miró con los veinte kilos de teta de Sabrina alegrando la Nochevieja, ni el de los alegres pícaros sabinianos de Bajarse al moro o de La corte del faraón. No. Fuera de la ciudad, fuera de los neones y del asfalto que tan cruelmente se pintaba en versos facilones, los ecos de Las Hurdes, tierra sin pan palpitaban frescos y amenazantes. De repente, un nombre, Puerto Urraco, sacó por unos días a España de su idilio europeo. De repente, Los Santos Inocentes, Las ratas, La familia de Pascual Duarte. De repente, Goya. De repente, siglos de hambre y Torquemadas.

Hoy ha muerto uno de los hermanos Izquierdo. Ha muerto en la cárcel, claro, y a mí me ha venido a la memoria la imagen de esas dos hermanas enlutadas hablando con fingida angustia en el compartimento de un tren. Hasta la RENFE pareció retroceder décadas. España, obsesionada por la carrera al galope que le llevaba al mágico 1992, con la Expo y las olimpiadas milagrosas, que ratificarían para siempre el europeísmo hispano, se hundió en la más negras pesadillas de Buñuel.

Hoy ha muerto uno de los hermanos Izquierdo, y yo he vuelto a recordar ese crimen, el de Puerto Urraco, sin creérmelo todavía. Sigo sin creérmelo. Aquello sólo pudo deberse a la imaginación de un guionista emborrachado de Delibes. ¿Dónde estaba Paco Rabal con su milana bonita? ¿Dónde estaba el señorito Juan Diego? ¿Acaso contrataron a actores de segunda para interpretar el drama? No, es que no eran actores. Es que aquello ocurrió de verdad. Nueve muertos a escopetazo limpio una tarde extremeña de agosto de 1990. La paranoia, el encierro, el atraso. Ni el más sórdido drama sureño de endogamia y deformidades puede igualarlo. Es tan incomprensible, que todos los intentos por llevarlo al terreno narrativo han sido un fracaso bien sonado.

Hoy ha muerto uno de los hermanos Izquierdo, y yo no me quito de la cabeza a esas dos hermanas brujas, malvadas, ignorantes y beatas manipulando con salmodias atávicas las mentes cerriles y zopencas de sus hermanos. Hasta que lograron su propósito y, llenos de odio, salieron a exterminar el pueblo entero, que tomaba la fresca con cerezas y vino.

Hoy ha muerto uno de los hermanos Izquierdo. El domingo murió Pinochet. Quiero creer que los jirones de un mundo invivible se están yendo por el sumidero sin que nadie lo lamente. Pero no tengo la voluntad necesaria para ejercitar el optimismo.

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3 comentarios

S. del Molino -

Oigs, me voy a poner roja...

A. Kiedis -

Totalmente de acuerdo. Me encanta como escribes.Tu blog se ha convertido en una visita obligatoria casi diaria.

Mapi -

Qué bien escribes, coño!
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