Blogia
El Blog de Sergio del Molino

EL LAZARILLO REDIMIDO

EL LAZARILLO REDIMIDO

Dije hace poco que todavía no me había enganchado del todo a Me llamo Earl, pero a estas alturas, esa afirmación es falsa. Ya soy un fiel servidor del karma. Qué gran serie: breve, directa, cachonda. Creo que desde la maravillosa Malcolm (¿qué fue de ella, por cierto?), no me había reído tanto con una serie con actores.

Para quien todavía no conozca las peripecias de Earl Hickey, resumo brevemente. Earl (un Jason Lee en estado de gracia, que diría un crítico vago) es un ladronzuelo de poca monta, un Lazarillo de Kansas, carterista, timador y muerto de hambre. Hasta que un día roba un boleto de lotería que resulta premiado, pero al celebrarlo, una anciana le atropella y pierde el boleto. En el hospital, ve un programa donde hablan del karma: si haces cosas buenas, el karma te recompensa con cosas buenas; si haces cosas malas, sólo recibes cosas malas. Ahí, el infeliz ve la luz. Su vida es un asco porque sólo hace cosas malas, así que toca redimirse para que el karma le devuelva cosas buenas. En cuanto toma esa decisión, recupera el boleto premiado perdido, lo que viene a confirmarle que ha tomado la decisión correcta. A tal fin, elabora una lista con todas las malas acciones que ha hecho en su vida y se propone hacer algo bueno para cada persona a la que ha puteado. En el interín, su macarra y malvada mujer se divorcia de él y le dice que sus hijos son en realidad hijos de su colega, el Hombre Cangrejo, pero eso supone un alivio para Earl. Otra prueba de que el karma está de su parte y le ha librado de esos pequeños demonios. Así que se va con su hermano a un motel, donde concocen a Catalina, que trabaja de limpiadora. Entre los tres, se proponen tachar todas las líneas de la lista de Earl. Cada capítulo (20 minutos) es una mala acción redimida. Todas absurdas y desternillantes, claro está.

Jason Lee no sólo es el prota, sino uno de los tres productores de la serie, por lo que buena parte de su diseño es culpa suya, y se nota que pone en práctica lo aprendido con Kevin Smith (Lee debutó en el cine con Mallrats), pero también veo muchos ecos de los hermanos Coen (el ambiente sureño-californiano, los escenarios marginales, el tema del pícaro-paleto, los primeros planos que acentúan lo caricaturesco, el histrionismo de la interpretación, el ritmo acelerado de comedia vodevilesca y la propia fotografía, algo empastada y con los colores cálidos acentuados en beneficio de la caricatura). Pero otro de los barandas y promotores de Me llamo Earl es Bobby Bowman, que aprendió todo lo que sabe de televisión trabajado de guionista en Padre de Familia, por lo que también hay trazas del humor desfasado y cínico de los personajes de Seth MacFarlane. En general, las personas que han puesto en marcha la serie son muy jóvenes, con más ilusión que currículum, y proceden del cine y de la tele "indies". Es curioso que la todopoderosa NBC (la cadena de Nueva York especializada en sit-coms, hogar de Friends y de Seinfeld, entre otras) se haya decidido a dar la alternativa a profesionales sin consagrar, que todavía no tienen un armario atiborrado de Emys. Imagino que el padrinazgo de Jason Lee, un tipo popular y con una innegable vis cómica, contribuyó a convencer a los capitostes de la tele para que apoyasen el proyecto. Y les ha salido bien: llevan dos temporadas y la serie arrasa en Estados Unidos. No sé cómo le irá en España, porque, últimamente, las series que triunfan allá no terminan de encontrar un hueco en los gustos del blasillo hispano medio.

El espectador también agradece que Me llamo Earl se escape del clásico esquema de la sit-com tradicionales, con esos cutres salones de tres paredes más farsos que la farsa monea, que diría una que yo me sé, y risas en estudio. Rompiendo las convenciones televisivas yankis, utiliza recursos de serie dramática -rodaje en exteriores y en formato cinematográfico- para desarrollar una comedia (inciso: ¿os habéis fijado que los escenógrafos de las sit-com todavía no han logrado resolver el grave dilema teatral de sentar a cuatro personajes en torno a una mesa sin que ninguno de ellos dé la espalda al público y que, al mismo tiempo, no parezca que fuerzan las posturas? Pues Me llamo Earl lo soluciona rápidamente: eliminando al público, que sólo sirve para estorbar). Es más, yo anticiparía que las sit-com de ese estilo tienen los días contados, y gracias a jóvenes audaces como los productores de Me llamo Earl, que se resisten a desvirtuar su producto con insoportables risas y forzadas puestas en escena teatrales. Son jóvenes como nosotros, que han crecido viendo la tele y la valoran demasiado como para hacer de ella un remedo del teatro revistero y vodevilesco.

Así que lo dicho: espero que a vosotros os enganche también el karma y os pongáis manos a la obra con esa lista de las malas acciones.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

13 comentarios

ferpecto -

y su música? no es maravillosa?
http://ponteloscascos.blogspot.com/2007/02/la-msica-en-las-series.html/

maria -

nadie me hace caso!!! a mi me encanta esta serie y los actores! me parece divertida y nueva,con nuevos argumentos y muy original. nadie la conoce y me dicen k debe ser lo peor! de verdad que merece la pena verla!

Aitor -

Simplemente genial!!! Una serie de lujo... con unos puntazos que hacen que literalmente se te salten las lágrimas de risa... Pero pondré un pero... no a la serie, sino a la Sexta... y es que ya han sido varios los Miércoles a las 21.30 que es cuando la emiten, en que han sacrificado alegremente la serie en beneficio del jodido Fútbol... que... ojo!!! no me parece mal porque Patxi Alonso me parece que lo hace muy bien... pero me toca las narices sobre manera la protección que se hace del telespectador de fútbol, frente a los que preferimos una Teleserie... propongo un cambio de horario... Los Martes por ejemplo que es un día de No Fútbol...

S. del Molino -

No, que en la Fox van más adelantados que en la Sexta y estaré viendo capítulos que no han echado todavía en la tele de los "pobres", jajajajajaj.

Rondabandarra kármico -

Ahm... pos va a ser eso. Igual se me escapó alguno sin ver... O el alzheimer empieza en individuos cada vez más jóvenes, que todo puede ser.

S. del Molino -

Es cierto, no lo roba, pero casi. Igual te jodo un capítulo que no has visto: el que decide devolver la cartera a un tío que robó en el supermercado. La cartera tenía 10 dólares y con ellos compró el boleto, y luego se entera de que el fulano también quería comprar lotería con esos 10 dólares, así que cree que el dinero del premio lo ha ganado robando y comprando un boleto que no estaba destinado para él, y devuelve la pasta del premio. Y ya no cuento más.

Rondabandarra kármico -

Como curiosidad, aquí tienen la lista de todas las malas acciones y cómo las va llevando (en la emisión americana, claro):

http://en.wikipedia.org/wiki/The_List_%28My_Name_Is_Earl%29

Y ahora me haces dudar, pero creo que el boleto no lo robó. En ese caso, lo que tendría que haber hecho como nº 1 de la lista es donar la pasta a la caridad. Digo yo.

S. del Molino -

Joder, pareces uno de los de Mago de Oz: "sergio, pendejo, contesta ya: ¿viste Friends? cabroneeeeeees".

Anakrix -

Pero mójate!! no dices si "Friends" te gusta o no...

S. del Molino -

A ambos: el entusiasmo rondabandárrico y ankríxtico por Me llamo Earl ha sido el gran acicate. Tomo nota, haré un post sobre Friends. Hace tiempo que quiero escribirlo, y empezaré con él una serie sobre series pretéritas, porque hasta ahora sólo comento las que están en emisión. Y respondiendo a la pregunta de Anakrix, los de Globomedia siempre han asegurado que es una simple cuestión de presupuestos, que ellos disponen de la mitad de pasta y no pueden plantearse hacer Los Soprano. Pero eso no sirve con Friends, una sit-com que, salvo por el desorbitado sueldo de los actores, salía bastante baratita en producción. Quizá tenga más que ver con el respeto por el trabajo de los guionistas, que en las series yanquis son dioses todopoderosos que están encima de todo el proceso, sugiriendo cambios incluso durante el rodaje, y al director le suele tocar aguantarse cuando el guionista habla. Aquí, los guionistas no pasan de ser curritos llenapáginas, por lo que los resultados de su trabajo son parejos al trato que reciben.

Anakrix -

No sé que opinará Sergio, pero a mí "Friends" me parece un pedazo de comedia. He visto sus capítulos mil veces y aún así, cuando la pillo zapeando, me acaba enganchando y siempre, siempre consigue hacerme reir. ¿Por qué a los americanos les salen tan bien las sit-coms y en España no pasamos del cutrerío de los Serrano?

ENRIQUE -

No la he visto, pero lo haré depsués de estas buenas críticas. Sergio, ya has dejado entrever algo en esta entrada en tu blog, pero, si te aburres, no sabes qué hacer y aceptas peticiones, me gustaría que comentases en el blog tu opinión sobre la serie "Friends". Aprovecho para mandar un saludo a mi madre.

Anakrix -

Yo ya dije hace un par de post lo que pensaba de esta serie. Es genial. Los personajes son buenísimos, los actores están maravillosamente elegidos y los guiones me provocan, casi matemáticamente, una carcajada cada 20 segundos. ¿Qué más puedo decir? Que soy fan y los que no la habéis visto todavía no sabéis lo que os estáis perdiendo.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres