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El Blog de Sergio del Molino

EL ARTE DE AMAR

EL ARTE DE AMAR

Hoy he estado releyendo por encima el clásico de Erich Fromm El arte de amar, cuyo título siempre me ha sonado al Ars solfandi, el método con el que aprendí solfeo y que estaba escrito por don Hilarión Eslava, que tiene una calle en el barrio de Argüelles de Madrid donde curiosamente vivió muchos años Benito Pérez Galdós. También tengo un amigo que se apellida Eslava y que puede ser un descendiente lejano e indirecto de don Hilarión, que no es el de La verbena de la paloma, aunque dedicó su vida a la música y fue contemporáneo de la zarzuela. Y así, podríamos seguir conectando cosas hasta componer el absurdo del mundo: sólo viviendo absurdamente se podrá deshacer algún día este absurdo infinito, que decía Cortázar (seguidor impenitente de la Revolución cubana, incluso cuando esta devoró a todos sus hijos, y quizá lo seguiría siendo todavía hoy, cuando Castro, que presume del mejor sistema sanitario de América Latina, manda traer a su corte a un cirujano de la pérfida madre patria, un absurdo de los gordos).

El caso es que como estas fechas son de amor y apuñalamientos de familiares en segundo grado de cosanguineidad en los postres de las cenas pantagruélicas, me ha dado por hojear un poquito al psicoanalista americano, y he vuelto a constatar el poco caso que se le ha hecho, por más que el hombre escribiera facilito y vendiera muchos libros. Su idea del amor como arte y no como azar sigue siendo hoy un bello vacío teórico sin apenas ejemplos prácticos. Dice Fromm que el amor no es un frenesí incontrolable, que no es una fuerza de la naturaleza que nos hace enfermar y enloquecer, sino un sentimiento que aparece en las personas como un signo de madurez y que debe ser trabajado. Nos preocupa ser amados, cuando lo que debería preocuparnos de verdad es saber amar bien. Y eso, como todo, se aprende, aunque no haya escuelas. Y, como todo arte, requiere conocimiento, talento y esfuerzo. De la misma forma que se educa el gusto o la sensibilidad, se educa también la capacidad de amar, y hay buenos, mediocres y malos amantes, pero sólo los primeros atisban los rayos de la felicidad.

Esta idea está conectada con la de la educación sentimental. Aprendemos a sentir, aprendemos a controlar esos instintos, los refinamos, los pulimos con experiencias y descubrimos sus mil aristas. Y quien no cultiva sus sentimientos, se embrutece emocionalmente, como se embrutece el que no lee y nunca ejercita su capacidad pensante. El amor y los sentimientos son como instrumentos musicales: necesitan ser tocados para no perder la afinación y no echarse a perder.

Y pensar que creemos saber lo que es el amor, cuando hay tanta gente que sólo conoce de él lo que dicen las canciones de la radio, pero se niega a experimentarlo... Y pensar que hay tante gente recostada en el tópico, mecida por la inercia y empachada con estas fiestas donde todos dicen quererse tanto...

Qué sombrío me ponen las navidades, ¿verdad?

Foto: una de las obras más famosas de Man Ray, El violín de Ingrés. Es un homenaje al cuadro El baño turco, de Ingrés, donde aparece una mujer de espaldas en una postura muy parecida, con una silueta que recuerda a un violín. La modelo, musa de Man Ray y de los borrachos ególatras del París de la bohemia, es Kiki de Montparnasse, una mujer que les fascinaba. No sé si estaban enamorados de ella, pero la adoraban. ¿Era eso amor?

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8 comentarios

Mapi -

Pero eso es lo bonito, no? Que nos queramos a pesar de las diferencias... No hablaba también de eso PMS? Si es que me tiráis de la lengua, poDiós!

Anakrix -

Mapi, yo ya había asumido que estabas muerta por dentro, pero que había que quererte así... Lo que pasa que esto ya me parece encono. Háztelo mirar o algo

S. del Molino -

¿Ves? Además eres una cínica. No sé cómo te aguanto, jajajajajajaja.

Mapi -

Pero cómo puede haber alguien al que no le guste Pequeña Miss Sunshine?????? Si es una película que irradia dulzura y buen rollo desde el primer momento, con esa niña que es la hija que yo siempre he querido tener... Yo a esa amiga tuya ni le dirigía la palabra. Preséntamela que le digo cuatro cosas, hombre!!!

S. del Molino -

Ah, por eso me sonaba a Ars solfandi, hay que joderse.
Menos mal que te gustó Pequeña Miss Sunshine! Tengo una amiga -que sigue siéndolo a pesar de las cosas tan horribles que dice- que fue por consejo y presión del lobby Pro Pequeña Miss Sunshine y no le gustó. De hecho, odia a todos los personajes, y temía que esa actitud se generalizase.

manuel -

cuidado sergio! ars amandi, aparte de una obra de ovidio y un grupo de música, es un álbum de mago de (nolodiré). no vayan a llenarte el blog de improperios otra vez, en estas fechas tan señaladas.
¡he visto pequeña miss sunshine!...qué gustazo de película. gracias.

S. del Molino -

Puede ser, pero es sombrío.

Anakrix -

¿Sombrío? Bueno, quizá las Navidades te pongan tristón, pero lo que has escrito no es sombrío. Es muy bonito
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