Blogia
El Blog de Sergio del Molino

GÉLIDO VERMÚ Y JAVIER KRAHE

GÉLIDO VERMÚ Y JAVIER KRAHE

No suelo salir de casa los domingos por la mañana. A lo sumo, lo hago a primera hora de la tarde si me toca ir a trabajar. Entonces, a las cuatro, Zaragoza es una ciudad fantasmal y deprimente. Parece que una catástrofe ha hecho huir a la mayoría de los habitantes y, los pocos que quedan, se mueven deprisa y con la cabeza gacha, como avergonzados por seguir vivos. Pero por la mañana -quiero decir, al mediodía-, las cosas son distintas. Todas las calles están llenas, pese al frío, y el aire está contaminado por cierta vitalidad ritual provinciana muy agradable, que te invita a unirte al jolgorio. Así pues, nos dispusimos a hacer eso que sólo hacemos cuando estamos en Madrid o en cualquier ciudad que no sea Zaragoza: tomar un vermú con amigos.

Demasiado moderno todo, pienso al llegar al punto de encuentro, las simpares Bodegas Almau, una de las tascas más antiguas de la ciudad. Desde la última edición del festival En la Frontera -maravilla oxigenante que recuperó el actual ayuntamiento socialista-aragonesista en esta legislatura que ahora termina, y que espero que prosiga en la siguiente, gane quien gane las elecciones de mayo-, algunos solares abandonados de la parte histórica antaño conocida como el Tubo fueron "intervenidos" (odio el palabro) por varios artistas de aquí, de allá y de más allá, en una experiencia que muchos juzgaron naif, pero que pretendía denunciar la dejadez y el abandono del peculiar casco histórico de Zaragoza y, a la vez, demostrar que los ciudadanos pueden inventar alternativas y "ocupar" y vivir espacios sin necesidad de automarginarte ni de redescubrir por enésima vez el resobado espíritu punk. Los solares se convirtieron en terrazas durante la primavera y el verano, y a muchos nos encantó el asunto, pero sólo una de ellas, la de enfrente de Bodegas Almau, ha sobrevivido al crudo invierno gracias a una programación regular de actuaciones de grupos de rock locales que le ha garantizado la afluencia de público.

Sé que al norte de los Pirineos las terrazas callejeras gustan más que un lápiz a un tonto. Recuerdo un gélido abril en Edimburgo, donde paseábamos abrigados hasta las orejas entre audaces ciudadanos entusiasmados por los tibios rayos de sol de una primavera pálida. Todos los pubs tenían su terracita, y todos se bebían sus cervezas en la calle como si estuvieran a 30 grados. En otros sitios, como en Francia, las terrazas van equipadas con estufitas. Está claro que los europeos son fans de las terrazas, así caigan chuzos de punta. Pero, lo que en habitantes de países donde anochece a las tres de la tarde es enternecedor, en España resulta algo patético y forzado, ya que tenemos una amplia horquilla, de mayo a octubre, para disfrutar de las terrazas. Pese a ello, Bodegas Almau insiste en su pretensión de tener terrazas todo el año, y ha instalado unas pequeñas estufitas que sólo calientan la mitad superior del cuerpo, dejando tiesos -y no de excitación, precisamente- los genitales y todo lo que queda por debajo de ellos. Así que sí, muy moderno y muy audaz, pero a mí no me vuelven a engañar para otro vermú al aire libre hasta que el calendario así lo indique. Será por bares con buenas tapas en Zaragoza... De eso, esta ciudad anda orgullosamente sobrada.

Por suerte, el mucho beber y el poco comer de estos vermús hacen que por fin, destilería mediante, entres en calor, pero para entonces ya sabes que puedes dar el domingo por perdido para cualquier cosa medianamente productiva. Así que, con la tontería, se hicieron las ocho de la tarde, hora de ir al concierto de Javier Krahe en el Teatro del Mercado. Último pase con graves problemas de sonido que podían haber hecho del recital un desastre si no fuera porque el hombre estuvo sembrado en su faceta de showman entre canción y canción -ni un clásico entre ellas, por cierto-. Se le notaba a gusto y relajado, menos hiératico que años atrás, cuando las cosas no le sonreían tanto, y pasamos un rato divertido ("no todo va a ser follar", como dice él en una canción). Algunas parrafadas del concierto fueron genuinamente improvisadas, pero otras pertenecen a su repertorio habitual e, incluso, están grabadas en el último de sus discos en directo. Me quedo con esta, que repito de memoria: "Quería hacer una canción protesta, porque el mundo está muy mal, y me dije, ¿de qué protesto? Porque sí, hay muchas guerras y calamidades, pero ninguna me pasa a mí, y hablar de ellas sería paternalista. Tengo que protestar de algo que me pase a mí. ¿Y qué me pasa a mí?, pensé. Bueno, me había salido un poco de eccema en el dedo, pero no iba a hacer una canción protesta sobre eso". Pues hay quien lo ha hecho, pensé, recordando la poética de Sylvia Plath, empeñada en agarrarse a lo más nimio de su existencia para no fenecer ante su caótica mente. Quizá Sylvia Plath, al componer poemas -en los últimos tiempos de su corta vida- sobre las mínimas obsesiones físicas de su propio cuerpo sólo estaba haciendo una canción protesta, protesta contra su propio caos mental y contra ese mundo que se le rompía sin que pudiera llegar a entenderlo pese a su férrea disciplina.

Entonces pensé que, efectivamente, me habían sobrado los dos últimos gin-tonics bebidos en casa de mi amiga pocas horas antes, y que debía relajarme y disfrutar del concierto sin más tonterías. Y así lo hice y así lo acabo de contar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

5 comentarios

S. del Molino -

Pues creo que empezó con una entrevista a Ortega Lara. Vamos, actualidad pura y dura. Se ve que el tío huele la noticia a kilómetros.

El Fary -

Lo siento, majo, estaba de turné por provincias. ¿Qué tal se ha portado Fernandito, os habéis dormido mucho?

Yo es que le quiero mucho, pero no lo puedo de remediar, en cuanto que empieza a largar por esa boquita que Dios le ha dado, me quedo frito.

Severiano Delgado -

Tampoco viene a cuento, pero aprovecho para avisar a los queridos contertulios que ayer comenzó a funcionar el noticiero nocturno de Telemadrid dirigido y presentado por Fernando Sánchez Dragó. Por cierto, no vi al Fary.

S. del Molino -

Muchas gracias, Juan. Tomo nota y espero pasarme por allí.

juanroyo -

hola sergio, perdona mi intromisión en tu blog es sólo para comentarte las jornadas que estamos organizando sobre cómics: aragón, tierra de tebeos del 8 al 28 de febrero! tienes más info en mi blog! un abrazo! juan
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres