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El Blog de Sergio del Molino

MENA SUVARI, LA BESTIA RUBIA

MENA SUVARI, LA BESTIA RUBIA

Iba a escribir sobre la nueva serie de la emigración española a Latinoamérica que va a estrenar TVE, pero estoy un poco harto de penalidades y de nostalgias y he preferido dejarlo para otra ocasión. En lugar de eso, voy a incorporar un nuevo nombre a la galería erótico-fílmica del blog, que la tengo un poco abandonada. Retomo este mitómano hábito con una chica de mi misma edad -aunque le den papeles de adolescente y de aniñada-. Con ustedes, Mena Suvari.

Mena Suvari. Con ese nombre, ese cuerpo y esa cara tenía ya casi todo el camino recorrido hacia el estrellato. Pero resulta que la jodía, además, sabe interpretar. Sin técnicas, sin trucos de ilusionista del Actors Studio o de decadentes veladas en el off-off Broadway. Mena es una bestia, un talento nato que a duras penas se deja pulir.

Empezó su carrera con mal pie, y parecía que iba a ser una más de la nómina de chicas tontas wasp de high school. Darse a conocer con American Pie dice muy poco de un actor -o dice demasiado, aunque nada bueno-, pero, por suerte, hay directores que saben ver más allá y encuentran el destello del oro donde parece que sólo hay estiercol. Sam Mendes la fichó para American Beauty, donde se convirtió en la desesperada tentación de Kevin Spacey. Y, con muy poco esfuerzo, muchos entendimos la babeante fascinación de Spacey, gracias a la actuación de esa bestia rubia.

Me encantan esos actores que transpiran talento, absolutamente desintelectualizados, naturales, despiadados, que trazan una seducción sin técnicas, totalmente salvaje. Así es Mena Suvari, que conoce su cuerpo y su cara y sabe sacar la sonrisa oportuna, el entrecerrado de ojos apropiado y la caricia que el otro personaje necesita en ese momento y con esa cadencia. Acabo de ver los capítulos de A dos metros bajo tierra en los que interpreta a una lesbiana que confunde a Claire y acaba escaldada (y, para resarcirse, canta una canción que dice algo así: "Tuve una novia que quiso ser lesbiana, pero, al meternos en la cama, mi coño le dio asco"). De verdad, no sé qué tiene esta Suvari, aparte de un apellido y una cabellera bálticas y una sonrisa endiabladamente sugerente.

Su mejor papel sigue siendo, sin duda, American Beauty (cuyo guión lo firma, nunca está de más recordarlo, el certero, cínico y contradictoriamente tierno Allan Ball, creador de A dos metros...), y creo que, en cierta forma, es una película que la ha etiquetado y que no tardará mucho en devenir un lastre. Será una lástima, porque de verdad creo que Suvari comparte con Marylin algo más que el color del pelo, y deberían permitir que ese algo misterioso que tienen en común salga a la luz. Personalmente -y me da igual que me llamen exagerado- la veo como una Marylin con la actitud frescachona de una Sofia Loren.

Una última curiosidad. Según cuentan, Mena Suvari creció en una casa victoriana de Rhode Island, y ella está convencida de que está encantada. Nunca se ha cortado en decir que, de niña, vio apariciones y sufrió fenómenos extraños en esa mansión, y sus padres no lo han negado. Quizá algo fantasmal se le metió en el cuerpo y le dio el talento que ahora disfrutamos.

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10 comentarios

Ricardo el medico -

creo que mena suvari es genial es una tipa sex bella y buena actris pero se ha dedicado a hacer muchas peli independientes y no se si eso le beneficie y en cuanto a la american beauty es una gran obra de arte

Brian Edward Hyde -

Mi fijación con Mena Suvari también se remonta a la aparición en American beauty, película por excelencia para mí. Cuando la vi en A dos metros bajo tierra no podía creerlo, de nuevo enlazada a la obra de Alan Ball... Y no me defraudó, y me sigue gustando cada día más con su cine indie y con su posible retirada del cine que nos dejará otra musa para cinéfilos incondicionales.

S. del Molino -

A ver, cerveceros, una matización: el origen de Ámbar es alemán, y en la fábrica tienen enmarcada la receta original (en alemán) que se trano el señor Schneider a finales del siglo XIX. En efecto, Ambar no sólo sigue siendo independiente, aunque ya no está vinculada a la familia original, sino que los gourmets extranjeros la consideran una de las mejores cervezas españolas. Y Futurible, a ver ese paladar: Amstel es una muy potable cerveza holandesa, pero en España es El Águila, cerveza fuerte parecida a Ámbar, cuya receta sigue respetando Amstel, aunque el nombre original se lo haya pulido.
En cuanto a entender o no lo de American Beauty y Lost in Translation, chicos, allá películas, nunca mejor dicho. No sé si es generacional. En mi caso, no creo, porque no suelo coincidir mucho con los tópicos que me ligan a mi generación, pero quién sabe.

El futurible ingeniero -

Yo creo que será acostumbrarse, porque sino no sé como se puede vender tanta Amstel en Cataluña, porque es malísima. Por cierto que Ambar también se comercializa en Catañuña, pero con el nombre de Moritz (supongo que para que los catalanes no crean que se hace aquí)

Javivi -

Y me gustan los reportajes sobre mi ciudad. No sabía que la Ambar-La Zaragozana es de una familia ale-maña! Dicen que es una de las tres o cuatro cerveceras hispanas que no se han vendido a ninguna multinacional (supongo que con Estrella de Galicia y Alhambra). Será por mantener el negocio familiar?
No lo se...y bien poco me importa. Qué cerveza más rica, cabezona y dura, la Ambar. Muy de la tierra y sus habitantes. ¿La cerveza hace a sus bebedores, o son sus bebedores los que hacen a la cerveza? Todos a pensar.

Javivi -

Para mí es al revés: me gusta Lost in translation, y me aburre American beauty.

El futurible ingeniero -

American beauty es muy buena. Pero Lost in translation es un tostón que no habla de nada y que aburre hasta a gente en estado vegetal

Mapi -

Gracias, gracias, Cide, por este comentario sobre Lost in translation. No podría estas más deacuerdo.

Cide -

Pues yo nunca entendí esa veneración que se le tiene a American Beauty. A mí me pareció un tostón. Lo mismo me pasó con Lost in translation. Algunos amigos míos la consideran una obra sublime. A mí me parece insufrible.

ENRIQUE -

Podías ponerte a investigar con ella el asunto del duende de Juan Pablo Bonet...
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