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El Blog de Sergio del Molino

LOS ALEMANES DEL CAMERÚN

LOS ALEMANES DEL CAMERÚN

Aquí cuelgo el reportaje que he publicado este domingo en Heraldo. Es la primera publicación de una investigación bastante larga, con la que llevo varios meses trabajando. Es un poco extenso, pero a los aragoneses que se pasen por aquí les hará gracia. Varios descendientes de alemanes del Camerún que no pude localizar ya se han puesto en contacto conmigo a raíz de su publicación. La investigación va a seguir, por lo que pido a todos los zaragozanos que tengan familia alemana y sospechen que pueden descender de los alemanes del Camerún, que dejen un comentario o que me escriban a sdelmolino@heraldo.es. También me pueden llamar a la redacción del periódico. El teléfono de centralita es 976 765 000.  

Durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de militares y civiles alemanes procedente de Camerún encontró asilo en la capital aragonesa. Muchos de ellos se instalaron definitivamente, convirtiéndose en el germen de una influyente colonia germana

¿Se ha parado a pensar por qué hay en Zaragoza una cadena de tintorerías llamada Tinte de los Alemanes? ¿Se ha preguntado alguna vez cómo es posible que la marca de salchichas Kurtz tenga su origen en la capital aragonesa pese a que el nombre tiene sonoridad germana? Durante alguna visita a Torrero, ¿le ha intrigado ese pequeño aparte rotulado "Deutscher Friedhof" lleno de tumbas antiguas con inscripciones en alemán? ¿Sabía que la cerveza Ámbar debe su receta original a un hombre apellidado Schneider? ¿Y por qué uno de los mejores y más veteranos colegios privados de la ciudad se llama Colegio Alemán? Si tiene edad suficiente, quizá hasta alguna vez poseyó unos guantes de marca Schoeman fabricados en Zaragoza o degustó el azúcar de la Azucarera Zaragozana, que se producía siguiendo los métodos de un ingeniero alemán.

Si nunca ha reparado en estas cuestiones, quizá acabe de darse cuenta, con cierta sorpresa, de que la influencia germana sobre el paisaje y el paisanaje zaragozanos es considerable y afecta a multitud de detalles de la vida cotidiana. La colonia alemana en la capital aragonesa ha sido poderosa y ha dejado una gran huella en la ciudad a lo largo del siglo XX. Pero mucho más sorprendente que esta constatación es el desconocido germen de esa colonia, que debe mucho a un grupo conocido a principios del siglo pasado como "los alemanes del Camerún".

Hay que remontarse a la primavera de 1916, en plena Primera Guerra Mundial. Camerún era entonces un territorio bajo dominio germano, una de las muchas colonias que Alemania tenía en África. Entre marzo y abril de ese año, en el curso de una victoriosa ofensiva, los ejércitos francés y británico conquistaron todo Camerún y obligaron a varios miles de alemanes residentes allí a buscar refugio en la Guinea Española (hoy, Guinea Ecuatorial).

Apelando al estatuto de neutralidad de España, pidieron asilo al Gobierno de Madrid, que se lo concedió a finales de abril. Así, la primera semana de mayo, desembarcaron en Cádiz un par de miles de refugiados germanos, tanto militares como civiles, que se repartieron por varias ciudades del país. En una primera fase, 347 de ellos escogieron Zaragoza como punto de destino. La noche del 5 de mayo de 1916 llegaron a la capital aragonesa en un tren especial, causando un gran revuelo en las calles y convirtiéndose de inmediato en la comidilla de todas las tertulias.

En principio, estos 347 alemanes sólo iban a permanecer en la ciudad el tiempo que durase la guerra. Sin embargo, al quedar su país derrotado y sumido en la ruina, muchos de ellos se negaron a regresar a Alemania. Además, para entonces algunos ya se habían casado con mujeres aragonesas y habían echado raíces. Estos populares alemanes del Camerún crearon así la base y la infraestructura necesarias para el desarrollo y la perpetuación de una colonia germana firme y arraigada en la ciudad, con múltiples intereses industriales y financieros. Aunque, actualmente, sólo los más viejos de sus miembros recuerdan muy vagamente la peripecia aventurera de estos pioneros.

De hecho, este episodio es tan desconocido que apenas hay referencias escritas sobre los alemanes del Camerún. Un par de párrafos aislados en algunos libros de historia local, parte de una tesis doctoral presentada hace décadas en la Universidad de Zaragoza y una muy digna mención en la famosa novela de Ramón J. Sender "La Quinta Julieta" resumen prácticamente todo lo que se ha publicado sobre ellos en Aragón. Y eso, teniendo en cuenta que es muy probable que fueran los culpables de la popularización en Zaragoza de un nuevo deporte que, hasta su llegada, era minoritario y elitista: el "football", que practicaban con pasión, llegando a construir para ello un campo en la calle Bilbao.

El barón

Este desconocimiento ha dejado inédita hasta hoy, entre otras, la peripecia vital del barón Gerhard Von Wichmann, valeroso teniente-coronel poseedor de la Cruz de Hierro (máxima distinción militar alemana) por su actuación en la Primera Guerra Mundial. Refinado, melómano y culto, además de un exquisito gourmet y cocinero, cautivó a quienes le conocieron y animó con su charla y su aristocrático y sutil sentido del humor la vida social zaragozana de los años 20, 30 y 40, una época marcada por dos guerras -la española y la segunda mundial- de las que, por edad, quedó al margen. Él es uno de los poquísimos alemanes del Camerún cuyo rastro se puede seguir hoy con cierto rigor. Cuando recaló en Zaragoza en compañía de sus otros 346 compatriotas, al barón Von Wichmann ya sólo le quedaba, como eco de la pasada gloria de su familia, un título aristocrático y un puñado de recuerdos de sus años africanos. Ya no tenía ni posesiones ni fortuna, sino sólo un extraordinario don de gentes que le permitió enamorar y enamorarse de una bella joven de Ejea de los Caballeros llamada Carmen de Miguel y Ventura.

De su matrimonio con ella, celebrado en 1921, nacieron seis hijos, dos varones y cuatro mujeres, de los cuales hoy sólo viven tres hijas, y solamente una de ellas, Elisabeth, de 80 años de edad, sigue residiendo en Zaragoza, acompañada por decenas de fotos y recuerdos de su padre, de entre los que destaca un mapa del Camerún colonial impreso en Berlín en 1910, donde el barón marcó con pluma los lugares en los que estuvo destinado.

"Recuerdo que, de niños, nos encantaba la colección de flechas que todavía se conserva en la casa familiar de Ejea -rememora Enrique de la Figuera Von Wichmann, uno de los nietos del barón, que es médico de atención primaria en un centro de salud de Zaragoza-. Para que los nietos no jugáramos con ellas, nos decía que eran de los nativos y que tenían la punta envenenada". Pieles de leopardo, armas nativas, trofeos de caza y grandes panoplias componían el grueso del legado africano del barón, del que siempre se sintió orgulloso.

"¡Ah, las fiestas en la casa del barón, qué recuerdos!", dice Juan Kurtz, que evoca con emoción las veladas pasadas junto a las hijas de Von Wichmann -"que eran altísimas"- en su domicilio de la calle Ponzano. Juan es uno de los hijos de Alfonso Kurtz, un alemán que se instaló en Zaragoza durante la Guerra Civil y trabó una intensa relación con sus compatriotas procedentes de Camerún, que ya llevaban 20 años residiendo en Zaragoza. Kurtz, charcutero de profesión, hizo fortuna en la capital aragonesa con su fábrica de salchichas, que llegó a emplear a 255 obreros y, durante muchos años, hizo famosa a la ciudad por elaborar unas salchichas que competían sin rubor con las fabricadas en la misma Alemania.

Relevo generacional

Alfonso Kurtz protagonizó el relevo generacional de la colonia alemana, que cuando él llegó se había asentado firmemente en la ciudad. Entonces, gracias al trabajo de los alemanes del Camerún ya funcionaba el primer Colegio Alemán, el primer centro bilingüe que se creó en Aragón, con sede en la calle Cervantes; la Casa de los Alemanes, en Moncasi, actuaba como un dinámico centro de reunión de la colonia; se habían fundado algunas empresas, como el Tinte de los Alemanes, y algunos otros habían emprendido pequeños negocios, como el fotógrafo Carlos Skogler que, en los años 20, abrió un estudio en el Coso. Por último, se habían iniciado los trámites para crear un cementerio para alemanes, dividido en dos mitades, una católica y otra, protestante.

Pero todo eso sucedía en los años 30 y, pese a que la colonia prosperaba bien integrada en la ciudad, no podían sustraerse a la deriva de su país, gobernado desde 1933 por Adolf Hitler. Una parte de la colonia, de origen militar y autoritario, simpatizaba abiertamente con los nazis, y su ideología impregnó buena parte de la infraestructura social y empresarial creada por ellos. No era el caso ni de Von Wichmann ni de Kurtz, pero sí el del cónsul de la época, que cuidó demasiado diligentemente de los intereses del Tercer Reich en la capital aragonesa. Entre otras cosas, "nazificó" el Colegio Alemán.

Tanto la Guerra Civil como la Segunda Guerra Mundial fueron tiempos duros para la colonia alemana -y para todos los españoles y europeos, obviamente-. El cónsul no sólo se preocupó por crear una sección de las Juventudes Hitlerianas en el Colegio Alemán, sino que se empeñó en que todos los hombres menores de 50 años marcharan al frente cumpliendo el mandato del Tercer Reich. Alfonso Kurtz, con varios hijos y un negocio que atender, tuvo que ir a la guerra. No así Von Wichmann, que pese a ser oficial del Ejército, se encontraba ya en la reserva a la altura del año 1939. Ni el mismísimo director del colegio se libró de vestir el uniforme nazi y enrolarse en una compañía.

Como consecuencia de la guerra, el Colegio Alemán cerró sus puertas y sólo volvió a abrirlas, ya en su ubicación actual de la urbanización Torres de San Lamberto, en 1956. El empeño de los Kurtz, los Schneider (de La Zaragozana), los Schoeman y otras familias vinculadas a la industria zaragozana reflotó el viejo proyecto, debidamente purgado -como el resto de la colonia- de elementos nazis.

Esa fecha (1956) puede considerarse la inaugyral de la moderna colonia alemana de Zaragoza, heredera de la que empezaron los alemanes del Camerún que, a la vista de los últimos datos, tuvo mucha prisa por instalarse en la ciudad, como si hubieran rehusado de antemano a ser repatriados. Anneliese Wingenbach, delegada del Instituto Goethe en Aragón y residente en Zaragoza desde los años 60, ha estudiado la historia del Colegio Alemán y ha encontrado indicios que sitúan sus orígenes en 1917 o 1918, una fecha bastante más temprana de la que se manejaba hasta hoy y que indicaría que los alemanes del Camerún, al año de llegar a Zaragoza, ya preveían una estancia larga.

En esos años existía ya un "kindergarten" (jardín de infancia) en la calle Cervantes, junto al paseo de Sagasta, que sería el germen de la futura escuela. Buscando en el archivo municipal, la profesora Wingenbach ha descubierto que, entre 1918 y 1919, en el tramo final de la calle, que da al río Huerva, residían al menos seis familias alemanas, una de ellas encabezada por un prusiano llamado Carl Tiede que tenía un criado negro de 17 años procedente de Camerún. Este hallazgo permite deducir que la mencionada calle era algo así como la "Pequeña Alemania" de Zaragoza, y probablemente en ella habría comercios y servicios germanos. De hecho, una de las tiendas de El Tinte de los Alemanes está situada en Sagasta, a la altura de Cervantes.

En el descuidado cementerio alemán de Torrero hay tres tumbas de tres alemanes que fallecieron los días 15, 23 y 30 de mayo de 1916, muy poco después de llegar a Zaragoza. Eran dos militares, el sargento Alexander Torgany y el subteniente Wilhelm Albat, y un civil, el comerciante austriaco Josef Wenig. Probablemente pertenecieran al grupo que llegó con heridas o enfermo y fue ingresado en el hospital, pero no deja de ser curioso que Ramón J. Sender, en "La Quinta Julieta", hable de un alemán del Camerún que murió en el bar Los Espumosos cuando una camarera le golpeó en la cabeza con un sifón porque, al parecer, se había propasado por ella. Podría tratarse de Josef Wenig o podría ser una leyenda urbana que corrió con la ciudad aquellos días. En este asunto, realidad y mito, todavía hoy, se confunden con demasiada facilidad.

Foto: el barón Von Wichmann, en 1940.

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23 comentarios

Nicole Fehse -

Acabo de leer lo escrito por GRIS líneas arriba en el año 2007, que indica que el nombre de su suegro es Otto Hermann Conrad, que nació en Camerun, y que su padre era Erich Fehse.

Como pudiese conseguir el contacto de esa persona con pseudónimo "Gris" (dirección de correo)? Yo soy nieta de la hermana de Otto Hermann Conrad, de nombre Hilde Conrad.

gracias

GERMAN WENIG PETERS -

MUCHAS FELICITACIONES POR EL ARTICULO , TE ESCRIBO DE PUERTO MONTT , CHILE , LA VERAD QUE NUESTAR FAMILIA WENIG ,ERA ORIGINARIA DE PRUSIA Y DESPUES EMIGRO A ALEMANIA Y EMIGRARON A SUDAMERICA ( BRASIL-CHILE) ,PERO QUE GRATO ES SABER QUE UN FAMILIAR TIENE HISTORIA ,AUNQUE SEA VERDAD O MITO IGUAL DA ALEGRIA, ADEMAS DESEO SABER EN QUE REGION O PROVINCIA QUEDA TORRERO ?
ATTE
GERMAN WENIG PETERS
CHILE

carlos -

Felicitaciones un articulo muy bueno e interesante sobre un aspecto poco conocido y que dejo huella

ana jesus skogler ferrer -

se me habiua olvidado mi padre se caso en pamplona con una pamplonesa y mi abuelo se caso con una zaragozanaytuvo su segundoa hija hermanastra de mi padre y murio en valencia

ana jesus skogler ferrer -

soy hija de carlos skogler gaarz y nieta de carlos skogler frediksont,en referente a tu articulo mi abuelo no tiene que ver nada con los alemanes que vinieron del camerun pues era sueco y llego a zaragoza a principio de los años 20

Alberto Calavia Kurtz -

Muy buenas. Solo queria decir que evidentemente los alemanes del camerun llevan mucho tiempo aqui. Yo tenía muy pocos datos sobre esta historia y evidentemente me ha solucionado muchas cosas. Mi bisabuelo era Alfonso Kurtz, solo queria pedirle mas información sobre el, ya que me gustaría saber mas cosas de el. por favor, envíame lo que tengas. Gracias

Juan Luis -

La filatelia es una parte de la historia en este enlace se pueden ver dos postales desde Zaragoza de un alemán de Camerún por si es de tu interés http://agoradefilatelia.org/viewtopic.php?t=14310

gemma -

Hola, estaba buscando el origen alemán del apellido sender y nuevamente regreso a Aragón.

Existen en España muy pocos, mi abuela era aragonesa y mi abuelo catalán pero originario del cantón alemán de suiza.

No se buscar más, me encantaría encontrar el verdadero origen ya que creo que en toda España no hay más de 200 personas con este apellido pronunciado "sénder" y que en realidad no lleva tilde.

Un saludo.

Francisco Buj -

Gracias a Dios el hombre con su capacidad intelectual nos ha puesto al alcance este medio comunicativo que a mi en en este momento me ha traido a la memoria recuerdos de aqualla Zaragoza que yo conoci entre los años 1942 al 45
Yo conoci a la Familia del Baron von Wichmann y a la que me unio en mis sentimientos mas profundos al conocer y enemorarme de Elisabe cuando yo cumplia el servicio militar en Zaragoza.
Cuando una vez ya licenciado volvi a mi lugra de residencia Bilbao fui poco a poco perdiendo la pista de que habria sido de aquella familia.Pero como he dicho al pricipio gracias a estos adelantos he podido enterarme de que Elisabet vive y tiene la edad de 80 años.Yo ya he cumpldo los 86 y el placer tan imenso que he sentido al conocer todo aque pasado Tan bello que yo vivi en aquerlla epoca !Eramos tn jovenes!...
La fotografia que se inserta en la pagina con el Baro von Wichmann y su esposa Dña Caarmen de Miguel me servira como recuero de aquellos gratos recuerdos
Desde esta lineas envio con todo mi cariña mi mas profunda admiracion a aquella familia que yo conoci a mi paso por Zaragoz
Con mi reconocomeineto y mi admiracion a ellos y principalamente a Elisabet con fuerte abrazo F.Buj

Té la mà Maria -

sino lo leo no me lo creo

saludos desde Reus Catalunya

german erik sender -

quisiera saber mas sobre mi desendencia aleman.segun mi abuelo nacio en ratsenburg/alemania. mi familia no es judia.segun mi abuelo fue pricionero de guerra con sus padres en la primera guerra mundial. luego de escaparse se vino a america. donde formo su familia. actualmente habitamos en argentina. quisiera saber si tiene detalles de la familia sender de origen aleman.

GRIS -

Te escribo desde la Patagonia argentina, fue un hallazgo interesantisimo encontrar este sitio. Mi suegro (Othermann)nacio en el Camerum aleman,su padre (Erich Conrad) fue consul aleman alli y tambien emigraron a España y de alli a Argentina.- Si me puedes ayudar porque necesitaria ubicar la Partida de Nacimiento de mi suegro, que te parece ¿adonde debo recurrir?.- Gracias

marmota -

Lei el reportaje cuando salió publicado y me pareció interesantísimo.

Carmen -

Soy bisnieta de Carlos Skogler el fotógrafo, y mi abuelo tambien lo fue y se casó con una zaragozana. No sabía nada de la colonia alemana. Gracias por el artículo.

jacinto -

Me parece muy interesante. Soy de Ejea de los Caballeros y desconocía la historia del Barón. Sin embargo, hay algo de peculiar en mi zona relacionado con los alemanes. No sabemos cuando, quiza entre la primera y la segunda gran guerra, quiza despues de la segunda una familia alemana compro una finca enorme que se llama "La Carbonera" en Luna, siendo muy poco conocidos y teniendo muy poco contacto con la población autoctona. A él se le conoció siempre como "el aleman" y, cuando eramos niños, constituía parte de ese territorio mágico que comparten el hombre del saco y el sacamantecas y que las madres utilizan invariablemente para que te acabes la sopa, porque era un poco, no se como decirlo ¿siniestro? No se, sólo quería contarte eso por si te interesa. Saludos

ENRIQUE -

La tumba de Mauricio Aznar en el cementerio alemán es un dato curioso también.

valencia -

Excelente trabajo

Gea -

Una brillante aportación al conocimiento de la historia de Zaragoza.

S. del Molino -

Gracias, gracias. Lo de Künhel creo que no tiene origen alemán, lo comprobé. Creo que, como Haering, otro apellido con el que tenía dudas, son suizos.

Anakrix -

De los mejores reportajes que he leído en mucho tiempo, Sergi. Felicidades

jcuartero -

Muy intéresante el artículo del domingo. Lo estuve comentando con mis compañeros de trabajo y salió a relucir el apellido Kühnel. En la página web de la Academia se menciona que llevan más de 65 años formando alumnos. No sé si el dato te servirá para algo.

Severiano Delgado -

Muy bien, Sergio. Una interesante aportación a la historia local. Te felicito.

Chewi -

Vaya, realmente interesante. Enhorabuena por el artículo, me encanta.
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