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El Blog de Sergio del Molino

DEPREDADORES

DEPREDADORES

Renfeld es mi personaje favorito de Drácula. Encerrado en el manicomio que el doctor Seward dirige al sur de Londres, es un pobre loco que ejerce de Casandra diabólica. Si le hubieran escuchado, habrían sabido quién era ese terrible Conde y qué se proponía hacer, pero no le hacen caso porque, aunque parezca lúcido y sereno a veces, es un lunático al que no hay que tomar en serio.

Pero Renfeld, además, visto desde un punto de vista ecologista, es la perfecta metáfora de la depredación humana. Su locura consiste en capturar moscas, atrayéndolas con azúcar. Con esas moscas, alimenta a arañas, que a su vez sirven de comida a ratoncitos que, finalmente, son devorados por un gato. Su objetivo, lógicamente, es comerse el gato. Renfeld anota en un cuaderno todas las vidas que contiene cada animal, y su aspiración es quedarse con todas ellas. Si el gato ha comido diez ratones que han comido diez arañas que han comido diez moscas, Renfeld se está comiendo 10.000 vidas de una sola vez. ¿No es eso lo que hacemos todos los días, a mucha mayor escala, cuando pedimos un filete?

A veces parecemos olvidar que el homo sapiens es el más brutal y salvaje depredador que ha existido nunca, y que no puede ser de otra forma. Además, como Renfeld, nos hemos valido de nuestra inteligencia, no de nuestra fuerza -de la que carecemos: somos unos mamíferos enclenques, lentos, torpes y sin cuernos ni zarpas ni colmillos-, para saquear el planeta. Y de nuestro pulgar oponible, que nos pone en una situación de superioridad mayor que la de nuestro hipertrofiado cerebro. Ha sido la propia naturaleza, con su inexorable y casual evolución, la que nos ha armado para servirnos del planeta a placer, acabando con todo lo que no nos interesa y saciándonos de lo que nos gusta. Ha sido la propia naturaleza también la que nos ha dotado de la conciencia necesaria para deplorar nuestra propia condición y, a diferencia del resto de depredadores, sobreponernos al instinto destructor que nos ha mantenido como reyes del planeta todo este tiempo.

¿Podemos cambiar? El movimiento ecologista cree que sí y argumenta que es posible un "desarrollo sostenible" que no agreda al resto de seres vivos que todavía -¿por cuánto tiempo?- comparten planeta con nosotros. Yo no tengo claro que un depredador pueda dejar de depredar por voluntad propia sin que esa decisión equivalga al suicidio. Creo que había una serie muy mala de televisión que fantaseaba con el hecho de que un vampiro renunciaba a asesinar y organizaba de tal forma su vida para obtener sangre de animales y comportarse de forma civilizada y empática con los humanos que le rodean. Hasta Francis Ford Coppola convirtió al despiadado monstruo transilvano de Bram Stocker en un pobre enamorado que puede redimirse mediante ese amor. Paparruchas, como diría Mr. Scrooge.

No niego que la conciencia implica una toma de decisión obligatoria. Lo contrario es hipocresía. Pero me pone malo ver hasta qué punto se banaliza esta cuestión y se erige en torno a ella un circo bienpensante que no sólo no sirve para cambiar nuestra depredación industrial, sino que anula por completo el debate. ¿Cuántas voces se atreven a decir que el protocolo de Kyoto es un cachondeo padre que no sirve absolutamente para nada y que ha creado un mercado de malos humos? ¿A cuánta gente le duele la barriga al ver a un ex vicepresidente de Estados Unidos, que no movió un dedo cuando pudo hacerlo, pavoneándose por medio mundo con una demagogia insultante? ¿Qué nos asusta realmente del cambio climático: las consecuencias para el planeta o para nosotros? Porque si las cosas son como parece que van a ser, los verdaderos afectados por la debacle seremos nosotros, que desapareceremos como especie. Pero el planeta se regenerará. Es aberrantemente antropocéntrico creer que el planeta no puede seguir sin nosotros. Lo hará. Han caído muchas especies antes, y muchas otras lo harán después. Nosotros sólo somos un diminuto eslabón que apenas dejará un mísero rastro de extraños fósiles.

¿Por qué me habré levantado yo así de apocalíptico este domingo? Será el CO2 que he respirado esta noche.

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5 comentarios

Gonzalo -

Hola.

Soy Gonzalo.
Les vengo a pedir ayuda para poder difundir lo mas posible mi reflexión sobre el calentamiento global.
Hasta hace poco la dejaba en blogs que trataran sobre el tema o que estuviesen relacionados al medio ambiente.
Ahora cree mi propio blog donde por ahora solo he publicado mi reflexión.
Denle un vistazo a mi blog y si les interesa y les gusta, por favor les pido que me ayuden.
No se muy bien como se maneja esto de los blogs.

Aca esta mi dirección de blog:

http://elgranretodelsiglo.blogspot.com/


desde ya muchas gracias.

Un gran saludo.

Carmen -

Pues, mnauel yo soy de la opinión que si realmente estás preocupado por un problema tan importante no te importan los medios para que se den a conocer y la gente tome conciencia. El fijarse si está de moda o no, no aporta nada a la resolución del problema.

Temas políticos aparte, la película es muy buena porque refleja, cuanto menos, la forma de hacer una presentación muuuy clara y concesa del problema. No es un tema fácil de explicar y en la película se consigue que llegue a todo tipo de nivel social. Por eso debería difundirse.

Yo también estoy preocupada con el cambio climático. Bastante. Por eso fui a ver expresamente la película. Por eso estoy interesándome por todo tipo de opiniones al respecto e información. Y sobre todo, estoy haciendo todo lo que puedo por mi parte para no contribuir a este desastre.

En lo que si estoy completamente de acuerdo contigo es que el final de la película es de coña, con eso de que este problema se resuelve con los movimientos y acciones ecologistas que dice. El final de la película no representa lo que dictamina a priori el título, porque sucumbe a ocultar lo que muchos intuimos y es que esto no se soluciona fácilmente con comprar electrodomésticos ecológicos y cosas así…

valencia -

El verdadero problema que tiene la naturaleza es la manera tan absurda y despiadada con la que el ser humano ha utilizado su " inteligencia " aprovechandose de los recursos de la naturaleza durante millones de años sin pararse a pensar en las consecuencias que acarrearía.

mnauel -

estoy preocupado con la cuestión del cambio climático desde antes de que se pusiera de moda. me resulta curioso -y algo asqueroso- que la preocupación advenediza coincida con la propaganda de la peli de Al Gore y que todo se pretenda solucionar subiendo las tarifas de la gasolina y la luz mientras en Bruselas se demora la decisión de limitar la emisión de gases de los coches de alta cilindrada "atendiendo a las demandas del sector".
de todo se hace negocio y se sacan réditos económicos o políticos. un asco.

Carmen -

Curioso post, encontrado por casualidad. Hoy he ido a ver "Una verdad incómoda", en cine matinal, novedoso para mi y también por casualidad.
Me abruma tanta casualidad
¿Será esto también apocalíptico???

Gracias por la lectura :-)
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