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El Blog de Sergio del Molino

EL ESCRITOR, ESE PRINGAO

EL ESCRITOR, ESE PRINGAO

Me parece que algunos han tomado por lamentos lo que en el anterior post no eran más que comentarios cogidos al vuelo. Me habré expresado mal, qué se le va a hacer. Pero como veo que el tema de la inutilidad de la escritura -en general, cualquier escritura que no sea la jurídica- da de sí, avanzo algunos apuntes más. Pero, por favor, que no se lean como un memorial de agravios. Sólo quiero poner en evidencia algunas absurdeces del mundo en que vivimos, donde se da la paradoja de que los escritores son leídos y admirados, pero su oficio no se entiende.

Rafael Reig, en su libro Manual de literatura para caníbales, que ya fue reseñado en su día en este blog, anticipa un futuro en el que el "autor" literario será suprimido por una cadena de montaje altamente especializada (lo hace jocosamente, aclaro). Es el sueño de cualquier editor: suprimir al autor. Como el sueño de todo buen patrón es suprimir a los obreros.

Un reciente ensayo francés establece, con datos contrastados, que el escritor de libros es el más pringao de los pringaos: él está en la base de la pirámide. Sin escritor, no hay libro que valga. Ni industria editorial, claro. A veces se olvida que los lectores lo que quieren es leer lo que alguien ha escrito, y que rellenar esas hojas cuesta trabajo. Él está en la génesis y la base de un negocio que alimenta a editores, impresores, encuadernadores, agentes literarios, empresas de cátering, distribuidores y libreros. Todos esos profesionales viven del libro, y algunos viven muy holgadamente, pero el escritor rara vez puede vivir de su libro (a no ser que sea un megasuperventas) y tiene que mendigar su manutención escribiendo en periódicos o dando clases por ahí. Esta situación no la sufren ni los directores de cine ni los creadores de otras industrias culturales equivalentes: los músicos y los cineastas, por ejemplo, se ganan su parné holgadamente. Y eso que la música y el cine requieren una inversión previa en infraestructuras y materiales que no pide la literatura.

Según me contó un pajarito, la profesión de escritor en España está regulada con el culo. Es fácil ser un periodista autónomo, pero ser un escritor autónomo implica pelearte con todos los funcionarios de la Agencia Tributaria, que no saben qué régimen fiscal tienen que aplicar ni cómo se cobran los trabajos. Los escritores autónomos están encuadrados en el mismo apartado que los banderilleros, y algún lumbreras estableció que para solicitar ese régimen laboral, debes acreditar haber escrito al menos cinco libros. Ni más ni menos. Según esto, Juan Rulfo no podría ser escritor.

¿Y esos escritores que ni siquiera merecen el título de escritores? Al menos, en español, porque en inglés sí que se les llama "writers": los guionistas de cine. Estoy leyendo ahora las memorias de Budd Schulberg (De cine. Memorias de un príncipe de Hollywood, en la ya imprescindible editorial Acantilado), donde relata cómo nació el oficio de guionista, ya que lo creó su padre en los orígenes del cine. Pues bien, nadie entendía por qué alguien tenía que cobrar por hacer un guión de la peli, y por nadie me refiero a los productores. Les costó mucho trabajo hacerse valer, y todavía en los años 90 del siglo XX, Robert Altman ironizaba en El juego de Hollywood sobre un novedoso ejecutivo que pretende suprimir a los guionistas, porque "eso lo hace cualquiera". Es curioso, sin embargo, que uno de los grandes personajes del cine sea Joe Gillis, el guionista fracasado que interpretó William Holden en Sunset Boulevard.

Después de todo esto (y lo que no se cuenta), si tu hijo dice que quiere ser escritor, ¿qué le respondes?

-¡Le corto los güevos!

Pos eso.

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4 comentarios

Anro Martín -

Si mi hijo me hubiera dicho que quería ser escritor lo primero que hubiera debido de hacer es arrearle un sopapo. Sin embargo cuando mi hija decidió que quería ser periodista se me ensanchó el culo...En el fondo los que tenemos las letras dentro del alma y hemos sido unos impotentes del carajo para engendrar siquiera un miserable librillo de mierda, nos amariconamos y en vez de darle un sopapo a tu hijo le pagas la carrera en Madrid...by the way..me costó un pastón.

S. del Molino -

No, no, los banderilleros y los escritores son almas gemelas.

Antonio -

Sergio:

¿No encuentras muchas similitudes entre un escritor autónomo y un banderillero?

Tampoco es tanto disparate
¿no?.

¡Abrazos!

Anakrix -

Precisamente este asunto ha acabado con una de las parejas más productivas del cine actual. Al parecer, Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu han roto peras porque el primero -guionista- no estaba de acuerdo con que todo el mérito de sus películas se lo llevara el segundo -director-. Supongo que detrás de la pelea habrá algo más, pero me parece interesante el debate que han abierto. ¿De quién es una película? ¿Del escritor que crea la historia de la nada o del tipo que, con su buen oficio, dirige a los actores y le da forma?
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