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El Blog de Sergio del Molino

TODO ES VERDAD, TODO ES MENTIRA

TODO ES VERDAD, TODO ES MENTIRA

Dice mi cuñado que su vecina le contó que Menganito había visto cómo una señora relataba con gran gestualidad la guisa con la que Alejandro Sanz entró en Urgencias con una botella en el culo (uy, ¿he escrito yo eso? Qué soez me pongo, redios). ¿Quién no habla de oídas en este país nuestro? ¿Quién no cree a pies juntillas que en esa curva se aparece una chica en camisón que hace auto-stop y anuncia con acento del Bierzo que se mató en tal punto kilométrico porque las imprudencias se pagan? Puede que sea verdad, puede que no. Lo que no podemos es comprobarlo.

Es un problema con el que todos mis colegas -y yo mismo cuando me da por trabajar- nos tropezamos a diario. Llegas a un pueblo, te encuentras con un señor, le enchufas la grabadora y él empieza a largar: "Pues mire usted, resulta de que tal y cual". Y tú, más tarde, escribes: "Fulanito de Mengánez declaró: 'Resulta de que tal y cual'". ¿Pero y si Fulanito te ha metido una bola y no ha visto ni ha oído lo que dice que ha visto y ha oído? Para eso está nuestra máquina de la verdad, dirán en Telecinco. Pero es un chisme muy aparatoso y no me gusta llevármelo de reportajes, así que tengo que limitarme a exprimir, recoger y contrastar. Un rollo.

No siempre se puede contrastar. No siempre se puede volver al punto de origen. La mayoría de las veces te tienes que fiar de lo que te cuentan unos y otros y procurar que las versiones no se contradigan. Algunos filósofos pegigueros incluso saltarán con que no podemos hacer nada para alcanzar la verdad, que no es más que una patraña subjetiva. ¿Qué pasa entonces? Pues que no hay más remedio que coger las cosas o dejarlas. Eso es lo que le pasa al inclasificable libro El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales, periodista sevillano de los años 30.

Publicado en 1934, cuenta el presunto relato que el bailaor flamenco Juan Martínez hizo al periodista sevillano de cómo vivió la Revolución Rusa, que le sorprendió en Moscú, Petrogrado y Kiev, y de cómo sobrevivió a los terrores rojo y blanco con varios ardides. Aunque está redactado en primera persona, se nota la mano de Chaves. No es una transcripción de un discurso. Hay demasiado estilo. Demasiada literatura. Lo que te indica que estás leyendo una reelaboración muy reelaborada, medida y corregida, que marca mucha distancia con el relato oral original. Otro problema es que Juan Martínez cuenta tres años largos e intensos de su vida (1916-1919) casi 20 años después de haberlos vivido, y lo hace sin ahorrarse un detalle: ni número de cigarrillos fumados en una noche ni nombres ni calles ni fechas. Demasiada exactitud para un período que debió suceder como un torbellino ante sus ojos y en el que probablemente estaba demasiado preocupado por sobrevivir como para fijarse en minucias no comestibles. ¿No será esto una novela en lugar de un reportaje? ¿De nuevo el trampantojo narrativo? ¿De nuevo Cide Hamete contando El Quijote?

Y, sin embargo, se mueve. Sin embargo, los datos son ciertos en su mayor parte, como ha comprobado la investigación histórica posterior. Claro que eran datos a los que podía haber tenido acceso el propio Manuel Chaves para novelar sobre ellos, aunque resulta muy difícil que así sea: estamos hablando de 1934, con las purgas de Stalin ya en marcha y una Europa que calentaba motores de guerra. La información que llegaba de la URSS era nula al margen de la propaganda. Incluso, aunque hubiese sabido ruso y hubiera tenido ocasión de viajar allí, le habría costado algo más que sudor obtener esos datos. ¿Simple memoria de elefante del bailaor?

Sea como fuere, El maestro Juan Martínez que estaba allí, rescatado por Libros del Asteroide, es un documento muy interesante para los aficionados a la historia del siglo XX y para los lectores de literatura, pues es también un libro de aventuras contado por un pícaro, un outsider que intenta salvar los muebles sin llevarse a nadie por delante. ¿Qué coño hacía un bailaor español en la Rusia de los soviets?

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8 comentarios

El Fary -

No me tires de la lengua que si yo hablara... Pero en fin, lo pasao pasao está y a buen entendedor pocas palabras bastan y dos no pelean si uno no quiere. Digo yo, vamos.

S. del Molino -

¿Y ya está? ¿No va a haber sangre? Pero Fary, si el niñato del Alejandrito no tiene ni media hostia: con la de veces que te habrás peleado en las tabernas por menos que esto...

El Fary -

Vale, está olvidao. Un abrazo y perdona tú el calentón. Ya sabes que la violencia no va con mi carácter.

Alejandro Sanz -

Querido Fary, era una broma y yo creo que todo el mundo lo ha entendido así. Disculpa, chacho, no quería ofender.

El Fary -

Mira chaval, tú, Alejandrito, como no retires lo de la botella te vas a llevar una mano de chomidiñós. Así que tú mismo, bujendí.

anro -

Hombre, un libro de memorias históricas personales (siempre que no se manipulen hechos importantes) puede tener una dosis razonable de imaginación. Al fin y al cabo, como tú dices, siempre podemos pensar que leemos una novela.
Digo yo¡

Alejandro Sanz -

Lo de la botella no me pasó a mí, le pasó al Fary.

Severiano Delgado -

Interesante libro. Me ha recordado las andanzas de Antonio Machín, que también podrían haber dado para un libro de tener a mano un periodista como Chaves Nogales. Machín llegó a Barcelona en 1939, procedente de París, huyendo de la guerra. Ya era un artista de fama internacional desde que se instaló en Nueva York a comienzos de los años treinta.

Y como me ha picado la curiosidad, buscando información sobre este libro que nos presenta Sergio me he encontrado con otro libro y otro autor, ambos desconocidos para mí hasta ahora (no me voy a tirar el moco erudito), que es "Oselito en Rusia" (sic), de Andrés Martínez de León, también sevillano y amigo de Chaves Nogales. "Oselito" era un personaje cómico que también protagonizó el tebeo "Oselito extranjero en su tierra", publicado por el Comisariado del Ejército de Levante (Ejército Popular de la República) durante la guerra civil, y otras historietas.

Para los interesados, busca con Google la palabra OSELITO. El primer resultado es una biografía de Martínez de León.
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