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El Blog de Sergio del Molino

MY GENERATION

MY GENERATION

Cada vez tengo más claro que las anomalías de este país dejadas en herencia por la generación de mis padres y mis abuelos no son eternas. Cada vez estoy más convencido de que mi generación, la que asoma la patita ahora, va a ser capaz de sacudirse los fantasmas. Y lo va a hacer sin instalar guillotinas eléctricas en la Puerta del Sol, como quería Valle-Inclán. Lo va a hacer sin poner nada patas arriba, con el relativismo como arma y el sentido del humor como escudo. Sin ismos a los que agarrarse ni banderas que quemar o venerar y con la convicción enunciada por Aristarain -director puente entre ambas generaciones- en Martín (Hache): "Uno no echa de menos un país. A lo sumo, un barrio, una calle y cinco o seis personas. La patria son los amigos". Y no hay lealtades que resistan un círculo más amplio, por eso al Ejército va Rita la Cantaora. O la Pantoja, si viviera en Francia y ganara no sé quién que propone que los delincuentes se rediman una temporadita en la milicia.

Ejemplo. Esta semana, en El Informal II -es decir, Sé lo que hicisteis..., presentado por Patricia Conde, Requetepatri-, Ángel Martín, ante el nacimiento de la nueva elefanta*: "Jo, qué panorama se nos ha puesto con este tema. A ver si se pasa esto y hablamos de gente de la que sí que nos podamos reír y hacer chistes". A veces, la parodia sobra. Con enunciar lo evidente basta para hacer sentir al otro su condición ridícula y fuera de tiempo y lugar. Por más que las revistas del corazón se agoten y por más que las masas se agolpen en la puerta de la clínica, frases como ésta hacen visible a una parte muy importante de mi generación que vive el asunto monárquico, en el mejor de los casos, como algo ajeno, incómodo y trasnochado. Creo que cualquier persona o institución puede soportar la parodia y el sarcasmo, pero muy pocas aguantan que les pongan un espejo delante que les diga los ridículas que resultan. No hay afán rupturista en ello, pero es mucho más rompedor que una manifestación republicana en la puerta de la Zarzuela.

Para estas elecciones autonómicas se vaticina mucha participación debido a la cacareada crispación. Yo no creo que vaya a ser así -aunque lo de la primera vuelta de Francia me ha sorprendido mucho-. Creo que vivo en una sociedad más pasota y madura que lo que nos venden (vendemos) los medios de comunicación. Creo que vivo en una sociedad cada vez más ligada a sus pequeñas lealtades. Algunos definen esto como el resultado de la quiebra de valores propia de un mundo sin referentes religiosos ni indeológicos. Yo lo llamo normalidad e inteligencia individual. Es inteligente, dado el poco tiempo que vivimos, valorar más una caña en un bar con nuestros amigos que los trotes del Cid Campeador o el fracaso del Socialismo Realmente Existente.

Ayer escuché a un tertuliano: "Es interesante la campaña francesa, porque se está debatiendo sobre ideas, algo raro en Europa". Al margen de que me parece discutible eso de que se debaten ideas -porque ni Ségo es Rousseau ni Sarko, Voltaire-, a mí no me parece interesante, sino un paso atrás. Joder, si hemos sufrido las de Caín en el pasado para dotarnos de sistemas democráticos fuertes fue para ahorrarnos debatir sobre ideas y estar refundando los cimientos de nuestra convivencia cada dos por tres. Si ya nos partimos la cara para crear unas instituciones sólidas que no fueran cuestionadas por cada partido nuevo fue para poder dedicarnos a las cosas que realmente nos importan: nuestras vidas, nuestros amores, las tonterías de nuestros amigos, la última peli de Scorsese o el próximo disco de Ryan Adams o de la Pantoja.

Hace poco, un compi del periódico escribió una columna lamentando que el nivel de debate político de Aragón se refiera a cuándo se terminará el AVE, a los pasos pirenaicos con Francia o a la expansión urbanística de Zaragoza. Echaba de menos, ahora que se ha aprobado el nuevo Estatuto, abordar los temas de identidad y de configuración histórica y política, como se hace en Cataluña o en otros lugares. "A los ciudadanos les preocupa algo más que las farolas fundidas de su calle", venía a decir. Pues a lo mejor no. Y me parece que es una de las cosas que hacen que vivir aquí sea una maravilla. Sinceramente, no me apetece recuperar el legado de Alfonso I el Batallador, si es que dejó algún legado. Por eso, desde hace tiempo, empiezo a leer los periódicos por detrás, que es la única parte realmente interesante, donde está la gente que mola, la que escribe, pinta, rueda o salva vidas con sus investigaciones sin preocuparse del cacareo ensordecedor de la portada.

Los pesimistas dirán que este estado de cosas crea una ciudadanía adormecida y mangoneable fácilmente. Es un riesgo que hay que asumir, pero no creo que los mangoneadores pasen desapercibidos ni que lo tengan más fácil que con un clima de debate intenso. Creo que mi generación va a ahondar en ese ambiente de balsa de aceite laica. Un ideal que, visto lo que se avecina, con el integrismo religioso campando a sus anchas por medio mundo, quizá sea nuestra mejor defensa.

*Elefanta: no es una ocurrencia ofensiva mía. En Londres hay un barrio llamado Elephant and Castle que proviene de la ingeniosa corrupción inglesa de Infanta de Castilla.

Foto: Requetepatri.

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9 comentarios

S. del Molino -

Tampoco hay que hacerme mucho caso. No es un programa lo que propongo, si no una perspectiva optimista de algunas tendencias que percibo.

manuel -

Toy con Enrique. El ombliguismo es interesante al principio, pero termina por generar miopía.

ENRIQUE -

Estando de acuerdo con algunas de las cosas que dices, no lo estoy, sin embargo, con el fondo. Me parecen muy peligrosas las consecuencias que podrían derivarse de tanta balsa de aceite, por muy laica que sea.

Anakrix -

Ja, ja... ese ánalisis me parece tan acertado, Chewi, que te voy a perdonar que a ti y a tu parte contratante no os guste la Requetepatri!!

Chewi -

Yo creo que la Leti ha parido justo ahora para tapar lo del escándalo de la Pantoja.

S. del Molino -

Yo no sólo me refiero a los asuntos identitarios, sino a todo proyecto que pretenda iniciar un nuevo mundo y pretenda que todos bailemos a un son determinado y generalicen sus obsesiones particulares.

Anakrix -

Ah, y en cuanto a Requetepatri... qué mona va siempre esta chica!!!!

Anakrix -

Alguien dijo una vez que la patria son los afectos. Y es verdad. Las ciudades o los países con los que a muchos se les llena la boca serían páramos inhóspitos si en ellos no estuviera la gente que nos quiere y a la que queremos. Nunca he entendido los nacionalismos. Pero eso no quita, Sergio, para que lamente el escaso nivel del actual debate político. Y no habló de discusiones sobre asuntos identitarios ni nada parecido, sino de modelos de sociedad. Y ya se que en las democracias desarrolladas es cada vez más difícil encontrar diferencias entre unos partidos y otros. Pero a mí me gustaría que existieran. Me gustaría que derecha e izquierda no se mezclaran tanto y no tener la sensación de que los grandes intereses económicos son los que acaban manejando el cotarro. Será que soy un poco ingenua, o así...

marta -

Estoy de acuerdo. Prefiero preocuparme por las cosas que me afectan realmente que por símbolos que más bien me resultan un poco ajenos.
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