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El Blog de Sergio del Molino

ASOCIAL

Como estoy perezoso en este domingo laborable (¿y creiais que vuestro curro era chungo? Pues probad a pasar una noche de domingo de guardia rodeados por la sección de Deportes en pleno -que comparte planta en la redacción con mi sección- cantando los goles del Real Zaragoza), he rescatado un viejo texto publicado como columna de opinión en el fastuoso suplemento MVT que coordina la simpar Ana Usieto, donde sigo dejando mis detritos mentales cada quince días, alternándome con el omnisciente e inagotable Pablo Ferrer. Esta chorrez salió publicada el 20 de mayo de 2005, hace ya casi dos añetes.

Al principio me gustaba. Me iba el rollo de tirarme el pegote. Presumía incluso y me regodeaba en mi propia asocialidad. No estaba enamorado de la moda juvenil y no soportaba las películas de Almodóvar. Así de crueles son algunos pasados. Entre el amplio surtido de tendencias que la posmodernidad abría ante mí, no me decidía por ninguna y las despreciaba todas.

Y las había probado, no se crean que uno habla por hablar. Empecé con unas rastas y un poquito de drogas blandas, pero acabé con carraspera y, qué quieren, a mí estas cosas me ponen mal cuerpo. Así que cambié las rastas por unos rizos y me lancé a encandilar a oficinistas de ojos tristes a ritmo de Bisbal en el Casco. Nada, acabé con agujetas, calabazas y bastante vergüenza. En un arrebato resacoso, me alisé el pelo, me compré cuarto y mitad de camisetas negras y me puse al día en death metal y rock gótico, pero los elásticos oprimieron en tal grado mis testículos, que a punto estuvieron de convertirlos en granitos de uva. No podía soportar aquella tortura jíbara, por lo que me corté definitivamente el pelo, me compré una gorra reversible, pantalones anchos contra la claustrofobia y monté mi propio trío de hip hop, pero me costaba horrores rimar una simple estrofa. El resultado final se acercaba más a una égloga que a una agresiva denuncia urbana. Huyendo de mi mediocridad letrística, me refugié en el minimalismo de la electrónica, pero mi sueldo era demasiado exiguo para los disparatados precios de su ropa de diseño. Al borde de la depresión, busqué la alegría en la frescura y el desenfado del pop, pero me disloqué un hombro al ensayar una pose lánguida en la barra de un bar.

Mientras me recuperaba en el hospital, decidí convertirme en el anticristo de la moda juvenil y vivir en una moderada felicidad con mi consecuente amargura. Me vestí con lo primero que pillé y aprendí a tocar de oído en los teclados todas las composiciones de Mike Oldfield. Tras eso, hasta mi madre dejó de hablarme. Logré mi objetivo y me convertí en un asocial. Y, hasta ahora, me iba bien en mi buscada soledad. Pero hace unos días empecé a recibir cartas de solidaridad y visitas de informáticos vestidos de Darth Vader. “Eres de los nuestros”, me decían. Horrorizado, me he comprado todas las revistas de tendencias y me estoy poniendo al día antes de que me secuestren. ¿Lograré salir del lado oscuro?

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7 comentarios

Lider asocial -

Yo estoy promoviendo un nuevo rumbo ideologico llamado en mi Pais , Mexico, Movimiento Asocial. Dicha ideologia permite la union del pueblo sin tener una clasificaion social( aca hay mucho de emos, hip hoperos,cholo,rockeros,metaleros,punks,anarquistas,hippies jipis,etc) sin ser nada de lo anterior mencionado se puede convivir con cualquier tipo de personas sin tener que ejercer la heteronomia con ellos,es decir tu influyes en los demas pero a ti no te influyen los demas. Ya me siguen algunos con esta corriente ideologiaca radical...aunque tengo problemas con la policia por mis ideas pero seguiermos RESISTIENDO....

Severiano -

Busca con Google BILLETE 500 y aparece en primer lugar este enlace:

http://www.discapnet.es/Discapnet/Castellano/Guias/Euro/Euro007.htm

O si no, dale al botón superior Imágenes.

De verdad que yo una vez vi uno de 500, y ya está, esa es toda mi experiencia con esos misteriosos papeles dignos de un monográfico de Iker Milenio.

Antonio -

Severiano: ¿Cómo son?
Describénoslos y si vemos alguno, te decimos algo.

Severiano Delgado -

Yo también me vuelvo asocial cuando leo noticias como esta (del Heraldo):

Los billetes de 500 euros alcanzan un máximo histórico.

Los billetes de 500 euros alcanzaron en el tercer mes del año el 64% del valor total del efectivo en manos de los españoles, por un importe de 56.319 millones de euros.

A ver ¿quién se ha quedado con los billetes que me corresponden?

S. del Molino -

Es verdad, Fary, es lo único que me faltaba probar en esa columna, jaja.

Felipe -

Alguien sugirió el otro día en este blog que fuéramos a ver "La silla de Fernando". Le quería dar las gracias. Hacía tiempo que no me reía tanto y no me quedaba boquiabierto ante semejante derroche de lucidez, de sinceridad, de genialidad en estado puro. Un ejemplo de cómo con cuatro perras y un fuera de serie se puede hacer una obra maestra. Una barbaridad.

El Fary -

Veo que no has hecho caso del maletín que te mandé con mis obras completas. Eso sí que es canela fina para alegrar el cuerpo y la mente, no los malos rollos esos que dices. Pruébalo, majo, salpícate con unas rumbitas. La primera vez no duele.
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