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El Blog de Sergio del Molino

LA MIRADA DE ORWELL

LA MIRADA DE ORWELL

Me costó meterme en George Orwell. Curioso, ¿no? No es una de mis lecturas tempranas, y no lo fue por simples ganas de llevar la contraria. Si profesores y bienpensantes varios insistían en loar los alegatos que había detrás de 1984 o de Rebelión en la granja, la cosa no era de fiar. ¿Alguien realmente sensato hace caso a sus mayores? Si te ahorras los errores, te pierdes lo mejor de la vida. Así que los leí con anteojeras, sin dejarme emocionar por su Apocalipsis (al fin y al cabo, hablaba de dictaduras y situaciones que me eran completamente ajenas) y, por llevar la contraria, me declaré fan de Aldous Huxley. Un mundo feliz era aceptable, porque se metía con el capitalismo. 1984 sólo escondía prejuicios. 

Tuve que llegar a Homenaje a Cataluña para que las anteojeras se desprendieran de mi coco y poder admirar de frente a George Orwell. Qué mirada más triste y más dolorosamente sincera. Ojalá pudiera yo mirar el mundo algún día como él miró la maldita guerra y la destrucción totalitaria y dejar esa mirada impresa en un reportaje. No me extraña que el pobre Orwell las pasara putas. Aunque desde hoy le miremos con cariño y admiración, creo que lo pasaría igual de mal en la actualidad, porque lo importante de Orwell no es lo que dice, sino su actitud y su coraje. Atreverse a contar lo que se ve comprometiéndose tan sólo con la propia mirada siempre se paga, aunque al final es lo único que nos queda, ese núcleo genuinamente humano.

Ahora hay una exposición sobre Orwell en el Centro de Historia de Zaragoza. Es una muestra que funciona como apéndice de la Ruta Orwell que la comarca de Los Monegros ha organizado en los lugares de Aragón donde combatió en 1936 y 1937, en los que fue herido, antes de presenciar los hechos de Barcelona de mayo de 1937 de los que ahora se cumplen 70 años y que son el núcleo de Homenaje a Cataluña. Hace dos años compré una primera edición española de este reportaje fuera de serie y me gusta hojearla de cuando en cuando, deteniéndome en sus descripciones, admirando cómo incrusta el paisaje de la guerra en el relato. En el periódico donde echo las tardes habré publicado tres o cuatro grandes reportajes sobre aspectos de la vida en Los Monegros (que ahora, en mayo, aparecen extrañamente verdes, gracias a los cultivos), y siempre que recorro la Sierra de Alcubierre, Monegrillo, Lanaja, Sariñena, Tardienta y el resto de pueblos despanzurrados sobre la estepa, me acuerdo de Orwell y de sus descripciones. Podría imitarlas en los reportajes, pero es imposible, porque Orwell habla de otros pueblos muy distintos. Sí, son Alcubierre, Sariñena y Siétamo, con sus nombres y sus mismas calles, pero vemos mundos distintos. Él veía la miseria y la peste de la guerra en unos villorrios miserables que no habían salido de la Edad Media. Yo veo pequeñas poblaciones llenas de ancianos que quizá vieron a Orwell de niños, pero que ahora sestean a la sombra de unas calles limpias y apacibles, donde se puede beber vino fresco y comer una carne que no le tiene nada que envidiar a la de cualquier sitio de Europa. Viajamos por mundos distintos, pero yo no me quito de la cabeza sus descripciones:

"Alcubierre nunca había sido bombardeado y su estado era mejor que el de la mayor parte de las poblaciones que estaban casi pegadas a la línea de fuego. Sin embargo, me parece que incluso en tiempos de paz no hubiese sido posible recorrer esa parte de España sin quedar impresionado por la peculiar y extremada miseria de los pueblos aragoneses. Son como fortalezas, un amontonamiento de casuchas de barro y piedra apiñadas en torno a la iglesia, y ni siquiera en primavera es fácil ver una flor por aquellos alrededores. Las casas no tienen jardines, sólo corrales en la parte trasera, donde unas escuálidas gallinas patinan sobre una alfombra de estiercol de mula. El tiempo era muy malo, con alternativas de viento y lluvia (...). No tenía, ni nunca había tenido, nada semejante a un retrete o un albañal de la clase que fuera (...). No puedo recordar mis dos primeros meses de guerra sin pensar en aquellas rastrojeras en invierno con los márgenes cubiertos por una corteza de estiércol".  

PS: No tiene nada que ver con esto, pero el periódico donde echo las tardes me ha encargado una crónica diaria sobre cómo se vive la campaña electoral en los blogs, en una sección llamada El buscador. Así que si algún bloguero se ve citado y glosado en el periódico estos días, que no se extrañe. 

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3 comentarios

anro -

Celebro que despues de tantísimos años Orwell siga emocionando.
Me parece cojonudo que aparezca en este blog ese libro de "lectura obligada" para todos los que vivimos en esta vapuleada piel de toro.

David Ballota -

Jau! :-) Si el periódico en el que echas las tardes te lo permite te invitamos a escribir en www.generacionred.net

Puedes escribir(nos) a info(arroba)generacionred.net o/y a davidballota(arroba)yahoo.es

Jau!

Anakrix -

A mí con Orwell mo pasó lo contrario que a tí. Leí 1984 y Rebelión en la Granja cuando tocaba -o sea, en el cole- y no he vuelto a acercarme a Orwell. Tengo un vago recuerdo de que ambos libros me gustaron, pero a estas alturas soy incapaz de hacer un mínimo análisis literario de ninguno. En fin, que los incluyo en mi lista de cosas a releer y me apunto también el Homenaje a Cataluña, a ver si ahora, de mayor, les saco todo el juguillo que deben tener
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