Blogia
El Blog de Sergio del Molino

HA MUERTO ALFONSO ZAPATER

HA MUERTO ALFONSO ZAPATER

Hoy ha muerto Alfonso Zapater, el gran periodista aragonés, y yo estoy junto a su mesa vacía en la redacción. Cada vez que paso junto a ella veo la correspondencia que nunca abrirá. Cartas de agradecimiento, probablemente. Invitaciones para cenas en las que ya no brindará. Cartas de los miles de amigos que acumuló durante los años, trotando por los pueblos secos y desarrapados de Huesca, de Zaragoza y de Teruel 

Esta semana no tendré que corregir el capítulo de las memorias que iba escribiendo en Heraldo Domingo y no tendré que custodiar la foto que rescataba de dios sabe qué desvanes para ilustrar el relato de las copas que compartió con Cela en el Café Gijón, o de la noche que estrenó su primera obra de teatro en el Madrid de los años 50, o de la primera vez que se vistió de luces y se puso delante de un toro. Fue buena idea proponerle escribir sus memorias, pero siento que se ha guardado lo mejor de su vida para sí. No contó, como siempre recuerda mi compañero M., que fue él el único periodista que, en pleno franquismo, se atrevió a preguntar y poner en un brete a todo un gobernador civil. De su vida periodística, la faceta que le hizo famoso en su tierra -desmintiendo aquello de que no se puede ser profeta en el solar de nacimiento-, no soltó prenda. Ya hablaba bastante de ella de viva voz y en su serie "Historias de un reportero".

Estaba jubilado, pero venía todas las tardes a escribir su columna y a pasearse un rato por la redacción, como un padre que arrastra los pies por una casa que sólo le pertenece nominalmente, porque está llena de muebles y recuerdos de sus hijos, que no le dicen nada. Hace dos o tres años, cuando nos veía colgados del teléfono y mandando mil mails para cerrar un reportaje, siempre decía: "Qué barbaridad, cuánta tontería. En mis tiempos, hacíamos el periódico sin tanta leche, con un solo teléfono para toda la redacción. Y el periódico tenía más chicha y contaba más cosas que ahora, que salimos con cada tontada...". Y se trabajaba menos, añadía yo malévolamente, dándole pie para que contara alguna historia de las vedettes del Oasis y del Plata, cuyos camerinos fueron su segundo hogar. Siempre que escarbaba en la microhistoria de la ciudad y me perdía en un recodo de los años 40 o 50, alguien me conminaba: "Pregúntale a Alfonso, que seguro que lo sabe". Y era verdad: siempre lo sabía.

Pero Alfonso no vivía en el pasado. Se llevaba con la informática mucho mejor que personas de 40 y de 50 años. Cuando nos instalaban un nuevo programa de edición, a Alfonso sólo habia que decirle una vez cómo utilizarlo: "Tú dime cómo entro a escribir y ya está". Y ya estaba, en efecto. Era un tipo despierto que estaba en el mundo, acostumbrado a la calle, a los chistes y a los bares. Por eso ha muerto con las botas puestas, escribiendo hasta el final, sin resignarse a quedar olvidado en una mecedora polvorienta. Cuando vuelva a buscar fotos de los años 30 y 40, ¿quién me pondrá nombres a esas caras? (Nombres que solían ir acompañados de una anécdota subida de tono). Conocía a todos y todos le conocían, y ha sido un honor compartir durante unos años la misma habitación que él.

Descanse en paz, maestro.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

6 comentarios

Isabelle -

Se me ha olvidado dar el pésame a sus hijos, que no son pocos.
Alfonso, Sergio, Pilar, Tony y el más pequeño que a ese no lo llegué a conocer.
Siento que hayeis perdido a vuestros padres, unos padres tan inteligentes y verdaderamente aragoneses.
os envío mi más profundo pésame.
Me acuerdo mucho de ti Alfonso tu que eres el mayor.
No me he olvidado nunca y menos de tus padres.
Han trabajado mucho y muy duro para sacar la familia adelante, y además han sido queridos en su tierra y más allá de su tierra.
Se merecen un profundo respeto y un buen reconocimiento por parte de todos.
Que descansen en Paz.
Un abrazo para todos vosotros.
Isabelle Vallejo

ISABELLE -

Me llamo Isabel Vallejo nacida en Francia y acabo de enterarme esta misma tarde del fallecimiento de Alfonso Zapater, lo he sentido mucho, yo estaba en Paris cuando fallecio, y he venido ahora, me ha producido mucha pena perder a un gran hombre como lo era Alfonso Zapater, un hombre muy atado a su pueblo y que vivía intensamente por su pueblo.
Aragonés hasta la médula y además fué en Salou hace pocos años hijo predilecto.
Fue quién nos leyó es pregón de las fiestas en el Paseo Jaime I, en la oficina de Turismo, yo estaba presente y le aplaudí mucho.
Su señora Pilar Delgado actuó con unos amigos míos, era muy buena también como actriz.
Que descanse en paz el gran maestro aragonés tan querido por nosotros los maños, aunque yo he nacido en Francia pero llevo 37 años en Zaragoza y me siento mañica.
Que Dios lo tenga en la gloria a él y a su esposa Pilar.
Isabel Vallejo

Pablo -

Suscribo lo que dices, y además lo has dicho muy bien, Sergio. Ha sido una suerte conocer un poquito a Alfonso Zapater.

Anakrix -

Hablando ayer con unos amigos, cuando ya sabíamos que lo de Alfonso era irremediable, todos estuvimos de acuerdo en que poca gente habrá exprimido la vida tan a fondo como este hombre. Ha muerto sin dejarse nada por hacer. Y eso, la verdad, me parece envidiable

Mapi -

Se va a hacer raro no verle entrar todas las tardes, en camisa de manga corta en verano o perfectamente trajeado en invierno, y comentar alguna intrascendencia mientras cogía los periódicos del día. Un perfecto caballero que vivió como él quiso hasta el último momento. Tras su muerte, y junto a la del añorado Luis Mompel, se nos ha ido lo que nos quedaba de aquel periodismo de raza, de la antigua escuela. Le vamos a echar de menos, seguro.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres