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El Blog de Sergio del Molino

UN ENCUENTRO CON JOSÉ RIBAS

UN ENCUENTRO CON JOSÉ RIBAS

El miércoles estuvo por aquí José Ribas, el alma de la desaparecida Ajoblanco, una revista con la que algunos aprendimos unas cuantas cositas del oficio de juntaletras cuando todavía le dábamos al futbolín. Nos encontramos, nos conocimos en persona (por teléfono ya nos habíamos tratado un par de años atrás) y, fruto de esa charla, salió este artículo en el Heraldo del domingo. El libro, después de hojearlo para la entrevista, lo estoy devorando ahora, y ansío que lleguen las vacaciones para tumbarme una tarde entera en su compañía, porque es como una novela llena de chismes. Aquí os pego lo que los lectores del periódico donde echo las tardes ya pudieron leer el domingo.

Vestido de negro y casi con la misma delgadez de sus febriles 20 años, José Ribas (Pepe Ribas, sin exigir protocolos) se mueve y conversa con la parsimonia de quien tiene la conciencia tranquila y ya no espera nada. "La ocasión para provocar un cambio social se perdió en los 70. Entonces, era posible, se palpaba. Hoy ya solo nos queda esperar que venga el cambio climático". No hay tragedia en su tono de voz ni drama en su gesto. Es la simple convicción, personal e intransferible, de un agitador cultural que cumplirá 58 años en septiembre y que acaba de realizarse como lo que siempre quiso ser: un escritor. "Pero no un escritor literario, sino un escritor de la vida, lleno de experiencias", recalca.

Pepe Ribas (Barcelona, 1951) ha estado esta semana en Zaragoza para presentar "Los 70 a destajo. Ajoblanco y libertad" (RBA), una crónica de su vida y de la de su generación, la que puso en pie la revista "Ajoblanco", un referente de la "cultura libertaria" española que echó el cierre definitivo en 2000 y que viene a ser el equivalente ibérico de la contracultura hippie californiana de los años 60. Ribas estuvo al frente del proyecto desde sus comienzos, todavía bajo la dictadura franquista, y ahora cuenta cómo fueron esos años en los que todo estaba por hacer.

Por "Los 70 a destajo" desfilan las personas que hicieron posible "Ajoblanco", que en 1978 tiraba 130.000 ejemplares al mes y alcanzaba el millón de lectores, cifras imponentes para una publicación independiente -incluso para una comercial- en España. "No éramos una minoría gritona sobre una mayoría silenciosa, como se ha vendido después -relata-. La democracia no la trajeron los políticos. Ellos sí que eran una minoría. La democracia la trajimos nosotros, y por nosotros me refiero a la gente, que aprendió cómo quería vivir su libertad articulándose en movimientos sociales, en el ecologismo, el feminismo, el asociacionismo vecinal, los sindicatos obreros... Nosotros obligamos a la clase política a reaccionar y nosotros solos salimos del franquismo".

La gran olvidada

Para Ribas, la ciudadanía ha sido la gran olvidada en el relato de la Transición, muy presente en los medios de comunicación con motivo del trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977. "Yo empecé a escribir este libro hace siete años -se excusa-, cuando no podía imaginar que se iba a dar este 'boom".

"Los 70 a destajo" no son unas memorias personales ni una historia de "Ajoblanco" ni un repaso a la prehistoria de algunas biografías muy relevantes de la cultura española de finales del siglo XX, aunque es todas esas cosas a la vez. Tampoco es un ajuste de cuentas con una época o con algún viejo enemigo: "No podría serlo. Soy libertario y no puedo enjuiciar a las personas. Cada cual ha tenido su trayectoria, pero me ha sorprendido el alto porcentaje de gente de mi generación que ha conservado su coherecia estos 30 últimos años. Por supuesto, nadie se lo ha reconocido, pero ellos tampoco lo necesitan".

El libro empieza su relato en la Barcelona de 1972 y está escrito en primera persona con una estructura novelística, "como si fuera un relato de aventuras". Su autor lo concibe como "una provocación hecha con cariño y elegancia". Una provocación dirigida tanto a quienes vivieron esos años con Ribas como a los jóvenes que solo conocen la "historia oficial" de la Transición.

Una de los aspectos más abrumadores de la obra es su índice onomástico, que recoge más de mil nombres. "He reconstruido la historia de vida de centenares de protagonistas de la Transición". Por supuesto, están los que le acompañaron en las primeras andanzas de "Ajoblanco": Quim Monzó, Fernando Mir, Toni Puig, Juanjo Fernández o Luis Racionero. Por supuesto, también aparecen los amigos y colaboradores, como Alaska o Alberto García Alix. Pero, entre tanto apellido, de vez en cuando, aparece una nota discordante. Es el riesgo de buscar en el baúl de los recuerdos, que en él puede haber cualquier cosa.

Así, Karmele Marchante, la famosa tertuliana de los programas del corazón, también aparece en esta lista, en calidad de abanderada del feminismo radical y de periodista aguerrida y comprometida con la causa. "Yo creo que Karmele -explica Ribas-, que es una mujer muy inteligente, ante la imposibilidad de hacer un periodismo serio y libre, se ha inventado un personaje dadá. Ha hecho de sí misma una performance contínua. Es puro dadaísmo".

Lo que vuelve a confirmar el tópico de que 30 años no pasan en balde.

PS: Ahora que recuerdo: en Ajoblanco publicó sus primeros reportajes la fotógrafa -y compañera de andanzas de un servidor por andurriales poco recomendables- María Torres-Solanot, que el verano pasado recorrió parte de la India, y que ahora expone las fotos que tiró allí en una excelente muestra que podéis visitar estos días en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés del paseo de la Independencia de Zaragoza.

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3 comentarios

polonia210 -

La transición fue el producto del pacto entre el sector reformista del régimen con el sector moderado demócrata liberal. La gran mayoría de la población estaba muy cómoda con la "paz franquista" como ahora lo están con el capitalismo. Los anticapitalistas somos muy minoritarios, antes y ahora.

Además el régimen que vivimos es la consecuencia lógica de la progresiva liberalización económica que comienza en 1959 con los tecnócratas y su Plan de Estabilización. España no era admitida en los organismos internacionales y tuvo que democratizarse para entrar en ellos. La verdad es así de triste, nos guste o no.

Por cierto, el libro de Ribas es buenísimo. Estoy enganchada con él. Refleja toda esa época de hippismo y yippismo que tiene en el eufemismo de los "movimientos sociales" actuales a sus herederos. Aunque ya les gustaría a los movimientos sociales (y a mí) tener una revista de ese nivel (aunque fuera para poder criticarla en sus aspectos más hippies).

Un saludo.

Anakrix -

Karmele Marchante, periodista comprometida y feminista radical??? Joé... sí que ha cambiado este país, sí

Severiano -

A mí me gustaba también STAR, aunque debo reconocer que me quedaba un poco grande. Creo que la compraba para parecer más radical y más mayor de lo que era.

http://lasanta.org/star.htm
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