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El Blog de Sergio del Molino

PEREZA AGOSTIL

Debería haber unas vacaciones para recuperarse de las vacaciones. No levanto cabeza y no doy pie con bola, y este clima cambiante no ayuda nada a superar la abulia y lo que llaman depresión postvacacional. Para colmo, este último jet-lag ha sido brutal y me ha dejado secuelas: todavía no he regulado mi ciclo de sueño y lo mismo me caigo de pie que me desvelo a las cinco de la mañana. Sólo quiero volver a ser yo. Ni pienso, ni sufro, ni nada. Los bares cierran, no puedo ir a los conciertos y en la redacción se puede hacer eco con la gente que no está. Creo que hasta la culebra veraniega (con forma de solera de puente, en esta ocasión) ha huído, aburrida y asqueada. Esto es agosto con todas las letras, señores. Hay que joderse.

Y eso que tengo que afrontar algunos cambios que me he encontrado a la vuelta. No míos, que yo sigo igual: con mil cosas en la mollera, otras mil en la mesa de trabajo a medio hacer y enfrascado por obligación en otras mil que me interesan más bien poco. Gente que se reubica, amigos que buscan nuevos horizontes o nuevas charcas en las que chapotear y que le dejan a servidor solo y pensativo. A unos me los encuentro casados; a otros, sin su pareja de siempre; otros, con las maletas a punto de mudarse, y otros decorando su recién estrenado despacho. Como dice Charly García: "Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal".

Menos mal que me queda el blog, pienso. Pero, cuando me quiero poner a escribir estos días no encuentro nada interesante de lo que hablar. Me aburro de mí mismo, y eso no puede ser, por dios. Así que voy a recurrir al bueno de Charly, que es un tipo alegre que sabe cómo desmitificar las cosas. He aquí una letrilla suya, que echo en forma de alpiste a este garito internetero. Se titula Peperina:

Quiero contarles una vieja historia,
la de una chica que vivió la euforia
de ser parte del rock tomando té de peperina.

Típicamente-mente pueblerina,
no tenía huevos para la oficina,
subterráneo lugar de rutinaria ideología.

Romántica entonaba sus poemas más brillantes,
susurrando al oído de mil representantes:
"Te amo, te odio, dame más".

Mirando al campo se olvidó del hombre.
Mirando al rico se vistió de pobre
para poder saber lo que chusmeaban las vecinas.

En su cabeza lleva una bandera,
ella no quiere ser como cualquiera,
y ella adora mostrar la paja en la cara ajena.

Y dentro de su cuento ella era Cenicienta.
Su príncipe era un hippy de los años sesenta.
Te amo, te odio, dame más.

Trabaja en los recitales,
vivie escribiendo postales,
duerme con los visitantes
y juega con los locales.
Su cuerpo tiene pegada
grasa de las capitales.

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5 comentarios

La caja de los hilos -

Sergio, tranquilo, lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar por la deliciosa abulia agostí. Que enseguida llega septiembre...

Anakrix -

Te casas, Javivi? Enhorabuena!! y que os vaya todo muy bien

Javivi -

Como representante de los que se casan, te digo: animo. Ya veras como casados tampoco conseguimos echar esas cervezas.
Saludos!!!

S. del Molino -

Gracias, Anro. Pronto llegará septiembre!

anro -

Paciencia, hermano, aun quedan tres semanas largas de Agosto. Yo tengo un motivo muy...muy especial para que Agosto no sea "augusto" para mí, pero en fin, lo llevo bien.
Me gusta tu nuevo "look", pero creo que el dibujillo tiene mucha miga, tal vez me gusta más.
Un abrazote
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