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El Blog de Sergio del Molino

UNA RECOMENDACIÓN

UNA RECOMENDACIÓN

Por pura casualidad, una casualidad rayuelesca, he tropezado con el blog de Edgar Quinet y Pauline , al que ya estoy enganchado. Por motivos estilísticos, de empatía literaria, y por motivos mucho más personales, porque me trae aromas agradables de momentos de descubrimiento; recuerdos de personas que cambiaron para siempre mi forma de vivir y de sentir. Con permiso del autor -aunque sin pedírselo-, dejadme que copie aquí uno de sus posts. Se titula Un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown 4 (256), y dice así:

Mi ojo izquierdo, llamado Danilo T. Brown, percibe la realidad (o lo que sea) en una escala de 256 tonos de gris. Es incapaz de distinguir el magenta del verde pistacho o del burdeos. Para él todo es blanco o negro o gris (gris claro, gris oscuro, gris oscuro casi negro, etc).
Al principio puede resultar extraño, pero enseguida te acostumbras. El gris es un color muy sufrido y hace juego con todo. Un traje gris (gris marengo, por ejemplo) te lo puedes poner en la boda de tu hermana, en el entierro de tu abuela o en la primera comunión de tu sobrino. También sirve para ir al teatro o para sentarte ocho horas diarias frente al ordenador de la oficina e introducir números en una tabla de Excel.
Al verlo todo gris, además, te cambia el humor y la motilidad del aparato digestivo. Ya casi no sonríes (a qué, a quién) y adelgazas sin parar, aunque no quieras. Dejas de comer verduras y filetes de pollo (una lechuga gris no es comestible, un filete gris hay que tirarlo a la basura antes de que empiece a oler). Sólo puedes ingerir alimentos enlatados, algún pescado poco hecho y pan integral. El único hábitat tolerado por tu ojo izquierdo es la gran ciudad, las calles sin árboles, los edificios de más de 12 plantas, el movimiento rectilíneo de los transeúntes mirando al suelo y con las manos llenas de bolsas de Zara y Pans&Company. No puedes salir de casa sin paraguas. Ya no existe el cielo azul. Diga lo que diga el hombre del tiempo el cielo siempre es gris y amenazante igual que la ceniza de un cigarrillo o las escaleras mecánicas de los centros comerciales.
Está claro. No es lo mismo mirar el mundo con un ojo derecho cualquiera que con un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown que percibe la realidad (o lo que sea) en una escala de 256 tonos de gris. Gracias a mi ojo izquierdo todo lo que miro me parece intelectual y trascendente (además de gris). Una caca de perro es un dilema ontológico, un coche aparcado en batería da para un libro de poemas, una mosca que pasa mientras cago con la puerta abierta da para un post de 335 palabras. Sin el gris nada merece la pena. El gris es el color literario por excelencia, es el color del suspense y del cine de culto (toda la sección de cine de autor de la Fnac está llena de películas en blanco y negro. Y gris). En el gris está el origen y la esencia. Todo lo demás (el magenta, el verde pistacho, el burdeos) son adornos y metáforas baratas. Pirotecnia
.

No sé quién se esconde tras este blog, pero me gustaría leer algún libro suyo pronto.  

Imagen: el verdadero Edgar Quinet, amiguísimo de Victor Hugo. 

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