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El Blog de Sergio del Molino

GUÍA PARA LECTORES SOFRONIZADOS (2)

Como ya he dicho en el anterior post, la guerra literaria no le interesa a nadie. Interesaría algo si llegaran a oídos del vulgo los dispendios en pompa y boato (subvenciones, cargos, trapicheo, qué hay de lo mío...) que se dilapidan en estas batallas y que salen mayormente de sus impuestos, pero como de eso no se habla y los interesados no hacen más que lamentar su falta de recursos, la guerra es un teatrillo sin público, bastante ridículo, la verdad. A este respecto, al vulgo -especialmente, al vulgo juvenil, el más bombardeado por los anuncios del gobierno- sólo le llegan dos mensajes del Estado: no se drogue y lea mucho. Cuando todo el mundo sabe que, ante ciertos libros, la alternativa de la heroína se erige en la más cabal de todas. Pero eso es un debate para otro día. (Nota: da hasta asquito escribir "vulgo", aunque sólo sea por hacer la coña).

Para no perderse en el océano de novedades y aprender a leer entre líneas los aplausos y los desdenes de los reseñistas à la mode, hay que acudir a los partes de guerra. En este momento, hay dos bandos en combate, con situaciones muy distintas, pero que vienen a resumir la eterna disyuntiva entre forma y fondo. Sí, parece mentira que a estas alturas de la película andemos como en el siglo XVII, con unos diciendo que lo importante es lo que se dice, y los de enfrente, que la clave está en cómo se dice. Las ciencias avanzan, los homosexuales dejan de ser lapidados y hasta los caciques de los pueblos compran arte abstracto, pero en literatura, el debate parece que sigue igual.

Ahora mismo, quienes tienen la sartén por el mango son los que defienden la primacía de lo narrado sobre la narración. No tienen un líder claro y se dividen asimismo en facciones irreconciliables, aunque quizá Almudena Grandes and her husband por un lado -el veterano- y el joven Cercas por otro -el de la bisoñez- sean quienes mantienen alta la moral de las tropas. Hay un sector de advenedizos, muy poderosos, que trata de incorporarse a esta facción, aportando al ejército caballeros templarios y catedrales del mar a troche y moche, pero los intelectuales "legítimos", bien situados, se resisten a concederles la categoría de aliados. Pueden cederles algún espacio en un suplemento dominical, para no tenerles descontentos -al fin y al cabo, venden muchos libros-. Incluso les arrojan de cuando en cuando un sillón de la Academia con olor a anciano perfumado recién fallecido, para que se entretengan creyéndose dotados de dignidad senatorial, pero los ministerios, las cátedras universitarias, las secretarías generales, los premios Planeta y los programas de TVE no los ceden a nadie.

No es para menos, pues las ganaron en buena lid en los años 80, cuando todavía no estaba muy claro de qué lado se inclinaría la balanza. Las tomaron al asalto con ayuda de unos políticos que les dejaron hacer a cambio de que difundieran la buena nueva de que España era un país guay y se había limpiado de fachas. Algunos lo hicieron, y otros sólo se apuntaron al carro, pero todos juntos crearon una red de fortificaciones inexpugnables y arrojaron a sus enemigos lejos, bien lejos.

¿Qué enemigos? Pues quiénes van a ser: los de siempre, los aguafiestas, los del monólogo interior y las novelas en verso. En los años 60, ambos bandos mantuvieron conatos de enfrentamiento seguidos de treguas de cordialidad. Para cuando el Tío Paco murió, los dos estaban prácticamente en igualdad de condiciones de acceder al poder, y entonces se presentó la gran batalla. En un hábil golpe de mano, se quedaron fuera del pastel: ganaron los contadores de historias neogaldosianos. Muchos de los derrotados tomaron el camino del exilio, aglutinándose en torno a un coronel melancólico que encontró reposo a sus cuitas en un zoco marroquí. Allí, poco a poco, el coronel Goytilsolo fue recomponiendo su corte, y recibió numerosas adhesiones de los exiliados interiores, que le contaban cómo las editoriales grandes estaban tomadas por el enemigo y ellos tenían que resignarse a una vida de semiclandestinidad y a ser vilipendiados en los suplementos culturales. "Maestro, nos acusan de hacer experimentalismo vacuo, ¿se lo puede creer?". "Coronel Goytisolo: siguen empeñados en contar historias sin romper el contínuo espacio-tiempo. ¡Están adocenando al público, le están acostumbrando a leer cositas fáciles y no nos dejan hueco!". El coronel Goytisolo, sin embargo, no tenía tiempo para plañideros. Sin caer en el desaliento, y aprovechando el prestigio que se había ganado no solo entre sus soldados, sino en parte del Estado Mayor enemigo, plantea una guerra de guerrillas que le proporciona algún que otro éxito táctico. Como estratega, por desgracia, hace aguas. Mantiene algunos infiltrados en las universidades y de vez en cuando consigue los favores de un editor descontento con el trato del bando contrario, pero sabe que su guerra está perdida.

Perdidos, pero no rendidos y, ni mucho menos, desarmados. El conflicto se puede quedar enquistado otros treinta años y los adeptos al artificio formal no van a permanecer quietos ni van a dejar de poner bombas verbales. Todavía reciben el aplauso de muchos. Algunos, incluso siguen creyendo que escribiendo así abrirán los ojos a los adocenados lectores y provocarán un cambio social imparable, como si André Breton no se hubiese muerto y los fondos de Moscú siguieran financiando las rondas de gin-tonic. Los de enfrente, por su parte, seguirán despreciando a estos "formalistas", aunque copien muchas de sus técnicas para hacer creer a los incautos que han evolucionado desde Galdós, cuando en realidad siguen haciendo la misma literatura y con las mismas armas. Entendiendo esto se pueden leer con tranquilidad los suplementos culturales de este país. Forma versus contenido. Así de simple.

El día que se supere el debate, a lo mejor podemos dejar de hablar de guerras absurdas y sentarnos a charlar de literatura en serio.

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6 comentarios

Despistado -

Yo también encontré ese artículo de Mendicutti. Bueno, parece ser que nos vamos a seguir quedando con las ganas de conocer al misterioso personaje. Gracias por tu interés, Severiano. Un abrazo

Severiano -

Nada, no está en la red la misteriosa identidad del ex marido de Almudena Grandes. Lo único que he encontrado es un comentario de Eduardo Mendicutti del 10 de enero de 2001 en elmundolibro.com:

"Yo acabo de descubrir - el día de Reyes, la noche del Nadal -, una original e infalible Escuela de Letras para chicas: el ex marido de Almudena Grandes. Porque, ¿de quién es novia Lola Beccaría, la flamante finalista del Nadal? Del ex marido de Almudena Grandes. ¿Cuándo publicó su primera novela, La debutante, Lola Beccaría? Después de hacerse novia del ex marido de Almudena Grandes. ¿Qué tiene, qué les da, el ex marido de Almudena Grandes para que todas sus chicas terminen en escritoras de postín ? No lo sé, pero, como esto siga así, pronto tendremos claro que, detrás de toda gran escritora, hay siempre el mismo hombre."

Otra pregunta -

No sólo es fácil conocer, sino admirar también, a Luis García Montero, y no sólo por su poesía, también por su implicación social y política. Pero ya sabía que Gª Montero era su marido actual, quería saber el ex-marido.

Es otra pregunta, pero es la misma. Me gustaría saber su respuesta, si alguien la conoce.

Gracias. Un abrazo

Severiano -

El marido actual es Luis García Montero, poeta. No consta el nombre del marido anterior, con el que tuvo un hijo, y del que se divorció cuando conoció a Montero.

Es fácil. Otra.

Despistado -

Hola! Perdonen la ignorancia: quién es el ex-marido de Almudena Grandes?

Un abrazo

Severiano -

Una nube con muy malas pulgas atraviesa Salamanca:

10 de septiembre de 2007

Una fuga de amoniaco registrada hoy en la fábrica de abonos Mirat de Salamanca provocó hoy la aparición de una nube "irritable" que afecta a toda la ciudad, especialmente a la zona centro.

Según confirmaron a Europa Press fuentes del Cuerpo de Bomberos, la fuga se produjo en la tarde de hoy y fue controlada alrededor de las 20.45 horas, aunque aún no se ha disipado la nube que, según aclararon, no es tóxica pero sí "irritable".

A ver si en lugar de nube fue un mega anuncio de Evax...
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