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El Blog de Sergio del Molino

VIAJES SOÑADOS Y CONTADOS

Ya ha terminado el verano de verdad, y no me he dado cuenta por el cielo de plomo de esta mañana de sábado ni por el aroma de calle mojada que tanto me gusta y me despierta, sino porque se empiezan a acumular los relatos de viajes ajenos, y me dan todos mucha envidia, aunque yo no me haya quedado en casa este verano precisamente. Pero siento que me falta mucho tiempo (y dinero) para estar en todos los lugares en los que quiero estar.

Anoche, entre copazos desengrasantes, J. nos puso los dientes largos contando batallitas de su viaje a Vietnam, que ha recorrido de sur a norte. Este año, a muchos les ha dado por Asia, pues M. descubrió el agotador caos de China y tanto U. como P. volvieron alucinando de su visita a Japón. C. nos recomienda su ruta por el mágico Perú, terremotos al margen, y E. nos afea a Cris y a mi el hecho de que crucemos el Charco tan a menudo para ir a América y que todavía no conozcamos Galicia (la única comunidad española que no he visitado aún. Avergüénzome). Ella ha estado por aquellos bosques de meigas y se ha puesto tibia de beber oporto en la ciudad de ídem, en ese Portugal tan cercano y tan distante del que me enamoré el verano pasado. M. y C. nos trajeron recuerdos asturianos (que yo me llevé en forma de algún kilo de más) y mi madre y M., como cada verano, volvieron fugazmente a un País del Loira que yo hace años que no visito y que se me empieza a desdibujar. Maternidades y obligaciones varias dejaron en casa a V. y a J., y no sé si Ch. ha podido hacer su mil veces soñado viaje a la India, aunque me da a mí que este verano tampoco ha podido ser.

Escucho sus historias y me reconcome la envidia. Anoto mentalmente todos los detalles y ya me veo en un avión volando hacia todos esos sitios. ¿Me dará tiempo? De momento, y tras escuchar las historias de todos, toca enfrascarse en la vida que dejamos pendiente en junio, cuando parecía que el verano iba a ser eterno y nunca tendríamos que volver a remangarnos y laburar como braceros. Soñaremos con las próximas vacaciones en nuestras madrigueras. Feliz otoño a todos.

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2 comentarios

La prima del pueblo (debería de cambiarlo...) -

Bueno, pues si por envidias sea… Dicen que para eso está el cine, y la tele, y los libros, para vivir otras vidas, si las necesitas, y hacer otros viajes, y llegar hasta los confines donde uno nunca llegará. ¿Qué querríamos entonces, si lo tuviéramos todo?
En orden de envidias, la primera en todo caso está la mía, que no he sufrido en carnes el síndrome de Xanadú en el propio lugar originario donde Delmo institucionalizó el término, así que mientras llegue aquel día, o aquella financiación, iré idealizando aquel santuario fúnebre de la muerte del arte. Llega tarde mi comentario, pero aprovecho para recordaros que, QUIERO MI REGALO.

Enrique -

A mí también me falta Galicia, aunque por desgracia no es la única Comunidad Autónoma española que me falta. O por suerte, ¿quién sabe?; de esta manera me quedan más sitios por conocer por primera vez...
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