Blogia
El Blog de Sergio del Molino

IL CACCIATORE

IL CACCIATORE

Quería ver el concierto de anoche de Asian Dub Foundation, una de las poquitas cosas de las fiestas del Pilar que mis horarios me permiten disfrutar (suerte que el show empezaba a la una de la madrugada), y allá que fuimos, a ese sitio en medio de ninguna parte llamado Valdespartera. Ya les había visto en Barcelona, en el Teatro Apolo del Paralelo, rodeado por toda la juventud de la colonia pakistaní de la ciudad. Ahora actuaban en el M2, el Monegros de invierno que se celebra en Zaragoza, y la verdad es que estuvo muy bien. Al menos hasta la mitad o así, porque para entonces, al ir a buscar una cerveza, me encontré con algo mejor: allí estaba Il Cacciatore, en escapada fugaz a Zaragoza para ver el concierto de Héroes del Silencio. Estoy por abroncarle por no llamarme con tiempo, pero entonces recuerdo que yo también soy un desastre y que cuando voy a un sitio donde tengo amigos nunca llamo a todos los que quisiera. O no llamo a ninguno y paso de incógnito. Rarezas que tiene uno.

Il Cacciatore no es italiano, es navarro de pro. Y muy de pro. Un tipo que combina en su persona la sensibilidad y sutileza de alma de un Luis Cernuda con la rudeza de un pastor ágrafo de las montañas. La inteligencia y profundidad de un Hegel con el desparrame de un bertzolari borracho. Es un periodista desaprovechado, de los más ingeniosos y afinados escritores de prensa que me he encontrado, puntilloso hasta el extremo de tener una gramática latina en su mesa de trabajo. Lo sé bien, porque hemos pasado demasiadas horas juntos tratando de achicar agua de una redacción que se hundía y hemos bebido también demasiadas cervezas juntos en la terraza de la enorme casa en la que vivíamos en aquella fea ciudad mediterránea. Pero ahora su firma casi no aparece en los diarios. Una verdadera lástima, pero que se joda el periodismo. Si la gente ha elegido la falta de estilo de Aquí hay tomate en lugar de la elegancia de Il Cacciatore, ellos se lo pierden, porque Il Cacciatore es feliz con su vida. A él le puedes quitar muchas cosas y seguirá siendo feliz mientras le dejes sus libros, su partida semanal de mus en el bar y su pase a los frontones de la Txantrea o de la Rochapea, en Pamplona.

Con Il Cacciatore recorrí Londres por primera vez. Era San Fermín y celebramos el chupinazo en la estación de metro de Highgate, cuando perseguíamos la tumba de Marx. Fue un viaje importante y revelador para ambos, y cuando los dos hemos vuelto a la capital británica, ya por separado, hemos recordado la larguísima discusión que mantuvimos de madrugada, sentados junto a uno de los leones de Trafalgar Square e inspirados por la columna del almirante Nelson. Porque a Il Cacciatore, como hombre íntegro que es, le desquicia mi costumbre de llevar la contraria por diversión. Para él, la retórica y la dialéctica son cosas serias y yo las banalizo demasiado con jueguecitos seudointelectuales. Aún así, sé que se lo pasó bien. Sólo lamento no verle más a menudo, ya que en realidad sólo nos separan 175 kilómetros o así. El encuentro de ayer fue muy estimulante y emocionante. Nos pusimos al día, recordamos batallitas etílicas e hicimos propósito de no ser tan huevones y vernos más, pero no sé si podremos dejar de ser tan huevones, nos va en el carácter. Por lo menos, y como ocurre con otra gente, él me sigue a ratos a través de este blog, por eso le escribo estas líneas que nuestro viril concepto de la amistad hace imposible que sean dichas en voz alta sin sonrojo.

En fin, ¡aúpa Il Cacciatore! 

PS: perdonad que no os conteste los comentarios últimamente, pero voy justito para actualizar el blog. Los leo todos, eso sí. 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres