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El Blog de Sergio del Molino

LAS CUITAS DE LA MADRE PATRIA

LAS CUITAS DE LA MADRE PATRIA

El otro día nos enzarzamos en un absurdo cruce de mails a los dos lados del Atlántico con nuestro contacto en esa ciudad de la que vivo platónicamente enamorado y a la que sólo puedo sacar el defecto de que está a 12.000 kilómetros de donde resido: Buenos Aires (aviso: el verano austral va a comenzar y a mí me están dando muchas ganas de tomar el sol en una terracita del barrio de Palermo con una buena cerveza Quilmes. Quien quiera entender, que entienda). Con el asunto de "¿Qué está pasando en la madre patria?", nuestra amiga platense nos remitió, escaneada, la primera página de la sección de Internacional del diario Clarín del otro día. En ella, el corresponsal en Madrid del periódico argentino publicaba una crónica resumiendo el encontronazo entre Esperanza Aguirre y el ciudadano Borbón a propósito de Federico Jiménez Losantos (por cierto: el corresponsal escribía mal Losantos y le singularizaba en Losanto. Me temo que no es oyente suyo, no sé por qué me da).

Correcta la crónica, veraz y rigurosa. Salvo en el error al transcribir el nombre de nuestro querido y mesurado locutor, resumía con precisión y elegancia lo que está pasando en este país, contextualizando con el clima enrarecido que se respira en los partidos y en los medios. Y, sin embargo, es cierto que daba una impresión alarmista. Un lector distraído podría llevarse las manos a la cabeza y pensar que realmente está pasando algo gordo en España. Si es así, la gente ha debido lanzarse a una orgía para morir con las botas puestas (de manduca), porque no hay más que ver lo difícil que es encontrar mesa en un restaurante un sábado y la tensión que se palpa en los bares de tapas. Vamos, que no estaría de más -aunque sólo sea para tranquilidad de los muchos argentinos que tienen familia aquí- que hubieran añadido la morcilla en la crónica de que lo único que realmente preocupa a los habitantes de la octava o novena potencia mundial es el nivel de colesterol de sus arterias. Vamos, problemillas de país rico que no tiene problemas serios de verdad (de verdad de la buena: hambrunas, ejércitos de niños mendigos como los que sí se ven en Buenos Aires al caer la noche, guerras, narcotraficantes que controlan gobiernos... En fin, lo que se dice problemas chungos de los que hacen la vida imposible de verdad) y se los tiene que andar inventando.

Uno cree que estas operetas cutres que conforman el día a día de la política nacional son vistas fuera como lo que son: pantomimas ridículas de vergüenza ajena (ajena para mí también, habida cuenta de que yo sólo respondo de mí mismo), pero resulta que la prensa argentina es más respetuosa de lo que se merecen los politicastros, y entra al trapo de sus mamarrachadas. ¿Se está perdiendo el sano odio por las viejas metrópolis? ¿Van a desperdiciar los porteños una ocasión tan maja de reírse de las cuitas de la madre patria? Quizá la explicación de que no perciban las dimensiones cómicas del tinglado español es que en Argentina la tienen montada muy gorda con la entronización de la gran Cristina, que no ve el momento de salir al balcón de la Casa Rosada a cantar en inglés "Don't cry for me Argentina...".

Ahí va mi solución para acabar con los problemas políticos de ambos países. Si ya compartimos un mismo gobierno de facto (el señor Botín y los gerifaltes de Repsol y de Telefónica mandan lo mismo en Madrid que en el Río de la Plata), ¿por qué no compartirlo de verdad con todas las consecuencias? Que se las apañen para que Cristina sea entronizada en las dos orillas del Charco, que se abra la veda para que el Boca Juniors juegue en la Primera División española; que Calamaro, en señal de protesta, saque un disco con 1.500 danzas sanabresas en bable, y que Ariel Rot pueda salir del armario lingüístico al fin y confesar sin rubor que perdió el acento argentino hace 30 años y que sólo lo usa para ligar y vender discos, pero que en realidad habla como una peluquera-esteticien de Parla. Y, de paso, que Bunbury deje de vosear.

Creo que de la unión hispano-argentina saldría un país muy bonito, desquiciado y divertido. Así pues, Cristina, cuando conquistes la Casa Rosada, envía tus huestes a la Península y anexiónala. Eso sí, la primera medida tras la anexión tiene que ser el destierro de Esperanza Aguirre, Jiménez Losantos, los Borbones y los actores de Matrimoniadas. Que se vayan todos a vivir a Polaris World y a Marina d'Or Ciudad de Vacaciones, enclaves que serán cedidos a Francia a cambio de un cargamento de camenbert y seis botellas de buen coñac.

¿Qué os parece mi proyecto político?

Foto: una cena memorable en el restaurante Olsen de Buenos Aires. De izquierda a derecha, un servidor con cara de jet lag combinado con vino y un par de litros de Quilmes, mi sufrida partenaire, mi amigüito S. P. (que no son las siglas de Servicio Público), y la troupe argentina que nos emborrachaba en el Río de la Plata. Perdonad que no ponga sus nombres, pero es que algunos son espías quisquillosos que quieren mantenerse en el anonimato (la realidad es peor: esas tres chicas son influyentes periodistas bonaerenses, y el chico es un genio aquejado de cínica lucidez e hipocondría a partes iguales). Aún así, son muy buena gente y mejores cicerones.

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4 comentarios

No hay que verlo tan negro -

Oye Patria mi aflicción
y escucha el triste concierto,
que tocan llorando a muerto,
la campana y el cañón

Paco Q. -

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

S. del Molino Lex Luthor -

Todo, yo lo quiero todo.

Rey de España -

Pero vamos a ver, súbdito del Molino, ¿en qué coño quedamos?, ¿quieres el frío invernal con sus cocidos o terrazas en las que tomar el sol en el verano austral de Buenos Aires?
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