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El Blog de Sergio del Molino

SELF MADE MAN

He estado ausente del blog y de casi todas mis rutinas porque la muerte ha pasado por aquí cerca y se ha llevado de sopetón a Rafa. Casi había superado una enfermedad terrible, pero unas imprevistas complicaciones lo han echado todo a perder y hemos tenido que decirle adiós.

Rafa fue un niño de posguerra en un país duro, cuando los inviernos eran inviernos y el hambre no era apetito. Su infancia no fue muy distinta a la de Paracuellos, el personaje de mi querido Carlos Giménez. Nació con todo en contra en una época en la que nadie sabía lo que era la integración ni lo políticamente correcto, cuando los cojos estaban muy lejos de ser disminuidos físicos y eran muy pocos los que hacían un esfuerzo por escuchar. Solo, con el único apoyo de su tesón sobrehumano, superó una tras otra sus aparentes limitaciones. Si le decían que tuviera cuidado y que no andara mucho, él se pateaba de arriba abajo el pueblo y la comarca entera. Luego se empeñó en aprender a ir en bici, y los mil tortazos que se dio no le desanimaron, hasta que se compró una moto y un perro, y se paseaba orgulloso con los dos por las calles. A la gente no le quedó más remedio que quitarse el sombrero y cederle el paso. Fue en aquel entonces cuando hizo los amigos incondicionales que todavía hoy no se creen que no vayan a escuchar más chistes socarrones suyos. 

Pero él no se quedó en la bici ni en la moto. Currante deslomado como yo no he visto en ningún sitio (y prometo que he visto muchos currantes deslomados), partió de la nada y sin desayunar, recorriéndose en camiones destartalados todas las carreteras de España. Jornadas que empezaban a las cinco de la mañana en Barcelona y terminaban a las once de la noche en Sevilla. O donde fuera. En todos los puertos conocía a alguien, en todas las ciudades había una persona agradecida por un favor suyo y dispuesta a llenarle con generosidad un vaso de vino en cualquier mesón. Su carácter le abría las puertas de todas las casas. En unos tiempos en los que España languidecía aprisionada entre ministros franquistas y diáconos furiosos, Rafa se abrió hueco con su incansable capacidad de trabajo y su ojo para los números, hasta que se convirtió en uno de los comerciantes y pequeños empresarios más avispados del lugar. Un self made man, a escala del Moncayo, eso sí, pero en todos los sentidos.

Se sentía orgulloso de lo que había hecho. Mientras los demás tenían escalerillas para ir subiendo, a él le dieron una liana andrajosa y escurridiza. Y, sin embargo, trepó más rápido y mejor que los demás. Era para sentirse orgulloso, pero no era lo que le hacía sentirse más orgulloso. Como buen patriarca fundador, su criptonita eran sus dos hijas. Lo sé muy bien, porque una de ellas es la que me quiere y me soporta a diario desde hace unos años. Verlas crecer y convertirse en dos mujeres brillantes, independientes y vitales que se echan al hombro lo que haga falta fue el alegrón de su vida. 

Algo cascarrabias de un tiempo a esta parte, aunque siempre con sorna y campechana socarronería, se le llevaban los demonios cuando veía a Rajoy o a Acebes en la tele, y cada 14 de abril me mandaba un mail para desearme un feliz día republicano. Porque le encantaba la historia y pasamos unas cuantas sobremesas charlando sobre si Azaña era tan tonto como se le pintaba o si Raquel Meller era tan promiscua como cuenta la leyenda.

A su hija, la mujer que me soporta cuando me pongo insoportable, le quedan ahora los recuerdos. Sólo hay que esperar a que el dolor se diluya en nostalgia, porque a Rafa no le gustaba ver a sus chiquillas tristes. 

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9 comentarios

felix lavena -

Yo evidentemente no puedo comentar nada, pues nada que pueda decir, tiene ninguna objetividad. Solo darte las gracias por estas palabras.
Muchas gracias.

Chelita -

Un abrazo grande Sergio y mi pésame a Cristina y a tí. Espero que superéis pronto este cruel revés del destino. Muchos besos

Antonio Pérez Morte -

¡Un abrazo grande, Sergio!

S. del Molino -

Gracias mil a todos, de verdad.
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Sergio -

No todos los hombres dejan tras de sí dos joyas y una historia tan bonita; no todas las vidas merecen ser captadas por palabras. Dios, la de cosas que has debido de dejarte sin contarnos en el arcén de este pequeño párrafo. Un abrazo muy fuerte para los dos.
Sergio.

Enrique -

Abrazos para los dos.

Rondabandarra -

Un abrazo y un beso muy fuerte para tu chica y para ti.

Javivi -

Muchos abrazos, amigos.

Javier -

Vaya, uno de los nuestros.

Un abrazo Sergio. :´(
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